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Reordenación del mapa aeroportuario

El Gobierno vasco está elaborando un plan que permita rentabilizar las instalaciones existentes

El Gobierno vasco sigue dando pasos en la elaboración de una hoja de ruta que seguir en caso de asumir una parte de la gestión de los aeropuertos vascos, si finalmente el Ministerio de Fomento da entrada a las comunidades autónomas en ese proceso de privatización parcial que podría afrontar entre 2014 y 2015.

El documento que prepara recogerá la valoración económica de la transferencia, personal y coste anual, desde el principio de la “no duplicidad de servicios”, pero sobre todo lo que están haciendo la consejera y su equipo es diseñar un plan que permita rentabilizar unas instalaciones en base a la diversificación de sus actividades y a la interrelación de todos los recursos, incluidos el transporte por tren y las plataformas logísticas.

El plan en el que trabajan y que por vez primera aborda el uso de los aeródromos vascos como una unidad de acción con diferentes servicios, se define como “un aeropuerto-tres terminales” y parte de la constatación de que si en los próximos diez años el tráfico de pasajeros avanza como lo ha hecho en los diez anteriores a la crisis, en poco tiempo Foronda estaría en disposición de dar salida a vuelos puntuales transoceánicos, con las más grandes aeronaves, algo que Loiu tiene muy complicado.

Loiu seguirá siendo el gran aeropuerto vasco para vuelos de pasajeros

La consejera de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi, apuntó recientemente, además, que la comunidad autónoma necesita “nuevos proyectos de conexión intermodal que posibiliten un sistema integrado del transporte colectivo” y puso el foco en la intermodalidad entre cercanías y el TAV, y el TAV y los aeropuertos.

Una conexión en alta velocidad con ramales para Foronda haría más breve, prácticamente, el tránsito entre Bilbao y Foronda que el que hay que afrontar para cambiar de terminal en aeropuertos gigantescos como el Charles de Gaulle en París o el de Frankfurt.

El departamento ofreció el esqueleto del Plan de Gestión Aeroportuario —“en fase de licitación”— en una respuesta parlamentaria por escrito dirigida a EH Bildu el pasado octubre. Poco después señaló que “no tiene ningún sentido” que los tres aeropuertos, y los de La Rioja, Burgos, Biarritz y Santander, “estén compitiendo para quitarse los tráficos”. En su opinión hay una posibilidad de que al menos los tres vascos se complementen.

Oregi considera esencial reforzar el papel del aeropuerto de Foronda como un gran aeropuerto de carga, pero sin perder de vista su potencial como aeropuerto de pasajeros a medio y largo plazo, posiblemente con vuelos de gran volumen. Un esquema en el que sin ninguna duda el de Bilbao sería el gran aeropuerto de viajeros, especializado en rotaciones continentales y norte de África, y el de Hondarribia sería para complementar a los otros dos con conexiones radiales en aviones más pequeños, además de aviación general.

El eventual mapa de ordenación de los servicios aeroportuarios estaría vinculado de forma estrecha a los recursos logísticos que en Euskadi sí mantienen unas altas expectativas de crecimiento. Una buena relación por ferrocarril entre el puerto, los aeropuertos, sobre todo el de Foronda, y las plataformas logísticas de Arasur sería la mejor foto para ofertar servicios a todo el norte de Europa y convertir al País Vasco en la puerta de entrada y de salida de productos hacia el resto de España, Europa y norte de África.