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Mas rescata el discurso social para batir a ERC en las municipales

CiU se lanza a preservar su hegemonía en los Ayuntamientos

La recesión ya ha pasado y Convergència no es el partido de los recortes, sino el principal garante del Estado del Bienestar, tanto desde la Generalitat como desde los Ayuntamientos. Con esta línea argumental, que relega a la categoría de sacrificios inevitables los grandes tijeretazos de la Generalitat de los últimos años, los nacionalistas catalanes activaron ayer una larga precampaña electoral para las elecciones municipales de 2015. En ellas CiU intentará mantener su hegemonía frente a una Esquerra en pleno apogeo y con un PSC que peleará duro para conservar sus diezmados centros de poder municipales.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, dibujó estas líneas en la convención municipalista que Convergència celebra hasta hoy en Calella (Maresme). Ante un público formado básicamente por cargos locales, Mas enterró definitivamente el discurso que tenía hace apenas un año, en defensa de los recortes, para presentar a CiU como el adalid de las políticas sociales.

Mas admitió los recortes en servicios sociales que ha hecho la Generalitat y que han diezmado enormemente los recursos de los ayuntamientos además de impactar sobremanera sobre las familias con menos recursos. Sin embargo sacó pecho con los Presupuestos de la Generalitat aprobados para este año, de los que destacó que proporcionalmente destinan más dinero a políticas sociales que en tiempos del tripartito. Sin recordar que la inversión social per cápita cae a niveles de 2004, Mas aseguró que el faro de toda su gestión es mantener "los servicios básicos del Estado de bienestar". Además, señaló que éste, en Cataluña, "lleva el sello de CiU".

Los nacionalistas catalanes son conscientes de que deben potenciar el discurso social si no quieren perder, especialmente en beneficio de ERC, numerosas alcaldías. Nadie sabe cómo acabará el proceso soberanista ni en qué fase se hallará éste en las municipales de 2015, pero esas elecciones serán el primer pulso que realmente podría desestabilizar la dirección de CiU. Los nacionalistas confían, en cambio, que los comicios europeos de la próxima primavera, tendrán un impacto limitado.

Las dificultades son grandes. ERC no puede más que mejorar sus resultados, puesto que las municipales de 2011 pillaron a los republicanos en su momento más bajo y fueron prácticamente borrados del mapa en las grandes ciudades. El partido de Junqueras aspira a crecer exponencialmente y lleva ya muchos meses trabajando en ello ante la mirada inquieta de los dirigentes locales de CiU.

El punto fuerte de CiU es que su estructura municipal nunca había sido tan potente: tiene 522 alcaldías. Además, buena parte de sus alcaldes son fruto del proceso de renovación que los nacionalistas impulsaron en los años de travesía del desierto (2004-2010), con lo que la estructura es sólida.