El Casino de Barcelona apuesta por un formato híbrido

El programa de 2014 incluye más ofertas gastronómicas y espectáculos de entretenimiento

Una mesita poco iluminada, el tenedor que busca agarrar un trozo del risotto de ceps y tronco de cigala empanada que navega en una crema de gambas. Después de un Cremoso de Baileys, la cena sigue con un “postre artístico”, o sea la actuación en directo de un personaje de actualidad de la música española que interactúa con no más de un centenar de comensales. Este tipo de aventuras músico-gastronómicas se están convirtiendo, cada vez más, en un formato en boga en Barcelona. Lo que no pasa a menudo es que, después de tal experiencia, uno se levante, recorra espacios oscuros iluminados con neón y se vaya a sentar a una mesa de Black Jack o tiente la suerte a las Slots.

El Casino de Barcelona del Grupo Peralada, considerado uno de los más importantes de Europa con una afluencia de 960.000 personas al año, se ha adecuado a los tiempos: no solo en su arquitectura y tecnología -acaba de renovar los espacios dedicados a los juegos de azar incluso con tablas electrónicas donde se apuestan fichas digitales- sino también en su función. Con la contemporaneidad que pide a gritos espacios cada vez más híbridos, el Casino apuesta este 2014 por hacerse portavoz no solo de la cultura del juego, sino también de la alta gastronomía y del ocio. Aprovecha la reputación de Barcelona en el ámbito culinario y la presencia en la ciudad de las solistas Chenoa, Merche, Rosario Mohedano, Sara Pi, India Martínez, Tamara y del cantante Francisco. Estas son las siete voces que desde el 25 de enero hasta el 18 de octubre se alternarán para entretener cada sábado a los participantes del formato Cena + Espectáculo, propuesto por el Casino a un precio fijo de 65 euros.

“En estos años de crisis, como artista hay que adecuarse a otras dimensiones: yo hace tiempo que voy experimentando con formatos grandes, acústicos o más íntimos como este”, explica la sevillana Tamara, que empezó a actuar en el Casino el año pasado junto a Merche. “Tuvimos un aforo completo y por demanda del público este año se ha potenciado la fórmula con más artistas”, señala el director de comunicación David Martín. Insiste en que mucha gente entra también solo para cenar en el Casino, que con el tiempo ha perdido aquella atmósfera de exclusividad y glamour, y se vuelve más accesible a un público heterogéneo y con distintas peticiones. Por eso, la empresa ha apostado por ofrecer varios espacios gastronómicos –una vinoteca, una brasserie, un restaurante- donde se puede cenar con 15 o con 80 euros, según el ambiente (y el vino) que se escoge. Unas 250 personas diarias –el 50% son extranjeros y la otra mitad, clientela local- aprovechan las propuestas culinarias del Casino combinándolas con el juego de azar o un espacio que funciona de discoteca.

La mítica imagen de hombres duros con un puro en la boca y las cartas en la mano alrededor de una mesa está llegando a su fin. Ya no hay puros, ni nada puro. Lo heterogéneo, que tanto caracteriza el siglo XXI se extiende al concepto de Casino y a sus nuevos invitados. Ahora la mayoría de jugadores de póker son jóvenes, muchos de ellos entrenados online. Y con la oferta de cenas acompañadas de música romántica, el lugar se abre también a las parejas.

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