Manifestaciones de un cine inquieto

La Muestra de Cine Italiano de Barcelona expone 18 cintas inéditas en España Las películas muestran una cinematografía crítica lejos del tópico

Fotograma de una de las películas del festival: L´arbitro, de Paolo Zucca.
Fotograma de una de las películas del festival: L´arbitro, de Paolo Zucca.

Una selección del mejor cine italiano contemporáneo ha llegado a Barcelona para darse a conocer. No se trata de típicas comedias all'italiana —aunque alguna hay—, tampoco de obras de entertainment o evasión —que también—: en este 2013 los directores se han vuelto introspectivos y dirigen la cámara hacia los detalles de una realidad social en crisis, a menudo traspasando las fronteras nacionales e investigando temas universales como el suicidio asistido, la guerra en Siria o la crisis en Grecia. Desde el jueves pasado la Muestra de Cine Italiano de Barcelona (MCIB) exhibe el trabajo de unos autores "que han dejado de mirarse el ombligo y se han sumergido en comprender la realidad que los rodea", opina Daniela Aronica, directora del evento que hasta el jueves próximo llena de forma gratuita las salas de los cines Verdi con ocho largometrajes, ocho cortos y otras proyecciones especiales.

Son obras que han sacudido la sociedad italiana y que en muchos casos han pasado por los festivales de Cannes, Locarno, Venecia, Toronto y Londres obteniendo gran repercusión internacional y mostrando el florecimiento de un cine italiano crítico.

"En época de bonanza parecía que muchos realizadores se habían quedado sin discurso: ahora se nota un vivo interés hacia el mundo real y un retorno a la búsqueda de la verdad", prosigue Aronica. En algunos casos se trata de verdades locales como en Sacro GRA, el documental ganador del Leone d' Oro de Venecia que el director Gianfranco Rosi presentó en persona el sábado pasado. Durante años Rosi grabó a la población residente en la autopista que rodea Roma. Hoy lleva a la pantalla un mosaico de historias personales, caras espontáneas y conversaciones privadas que se hallan en la periferia urbana. Consigue que la presencia de la cámara desaparezca junto a la estructura narrativa, dando la sensación de no estar mirando una película, sino fragmentos de vidas.

Otros autores han buscado las claves para interpretar el presente en el extranjero. Es el caso de Andrea Segre y su documental Indebito, que inauguró este "Festival de los Festivales" en el auditorio de La Pedrera. Junto al músico Vinicio Capossela, coautor y protagonista de la cinta, Segre ha encontrado en las manifestaciones del canto rebetiko —música popular urbana de influencia oriental que resuena en las tabernas de Atenas y Salonicco— "una reacción existencial a la crisis europea". Se trata de una música rebelde afín al fado portugués o al flamenco "que exorciza el dolor y la rabia hablando de ellas sin negarlas" explicó el director. Poético y sensible, el documental invita a replantearse las prioridades de una sociedad consumista que con sus acciones ha llevado Grecia a la ruina.

No solo el género documental se hace portavoz de verdades. La actriz Valeria Golino presentó al público barcelonés su primer trabajo como directora, Miele, que profundiza en la temática del suicidio asistido sin caer en una aproximación ideológica. "Sobre un tema tan delicado y serio, que además trasciende fronteras y épocas históricas, hubiera sido casi vulgar tomar partido", admitió la directora, galardonada el viernes con el Premio de Honor de la Muestra. Largos primeros planos introspectivos y pocas palabras "transforman un tema doloroso en un himno a la vida".

Hoy el evento prosigue con dos películas introducidas por sus directores: la primera es Border, de Alessio Cremonini, que basada en una historia verdadera cuenta de dos hermanas sirias obligadas a cruzar la frontera con Turquía para sobrevivir a la guerra civil. La segunda es Il terzo tempo, de Enrico Maria Artale, un largometraje de ficción sobre un chico problemático que encuentra en el rugby su motivación.

Mañana, dos películas que vuelven a enfocarse en temáticas nacionales mezclando ficción y realidad: L' ultima ruota del carro, de Giovanni Veronesi, y Salvo, de Fabio Grassadonia y Antonio Piazza, que revive los momentos cruciales de la historia de Italia desde los 70 hasta la actualidad. La retrospectiva dedicada al director Francesco Rosi cerrará esta segunda edición del festival.

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