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Vila defiende las privatizaciones como símbolo de “modernidad”

“No les tiene que preocupar quién es el propietario”, afirma el consejero de Territorio

Santi Vila, consejero de Territorio de la Generalitat.
Santi Vila, consejero de Territorio de la Generalitat.

Con la crisis y las políticas de austeridad, el Departamento de Territorio ha pasado de ser uno de los principales focos de inversión de la Generalitat a convertirse en una fuente de financiación, que este año previsiblemente se visualizará con la venta de parte de su parque de 14.000 viviendas de protección oficial y de la posible privatización de las depuradoras catalanas. El consejero Santi Vila ha defendido hoy en el Parlament esas dos medidas como fórmula para frenar los recortes e incluso las ha defendido como símbolo de "modernidad”, después de escuchar a los grupos de la oposición criticar las intenciones del Gobierno catalán.

“No consideramos que sea malo concesionar”, ha dicho Vila durante su comparecencia en el Parlament para defender los presupuestos de su consejería. De hecho ha indicado a los diputados que se han opuesto a la medida que “no les tiene que preocupar quién es el propietario” y les ha conminado a plantear “alternativas” que permitan a la Generalitat ingresar los 2.300 millones de euros previstos para evitar más recortes. “¿Cómo lo hacemos?”, les ha inquirido.

Vila ha señalado que ya antes de estudiar la venta del parque de vivienda social a grandes fondos, el Incasòl había planteado vender todos los solares y aparcamientos que tiene en cartera, además de 700 viviendas de alquiler social ocupadas y cuyos inquilinos se habían interesado en comprar. Incluso ha afeado la oposición del PSC en el caso de la Generalitat cuando Regesa, la empresa dependiente del Consejo Comarcal del Barcelonès, ha vendido pisos sociales en los últimos años a fondos de inversión inmobiliaria.

A la venta de activos inmobiliarios y las concesiones se añadirá en 2014 la del Ecoparc de residuos industriales de Constantí, una operación que ya se ha intentado este año por un importe superior a los 40 millones de euros, pero que no ha susctado el interés suficiente en la iniciativa privada.

En cuanto a nuevos tributos, del departamento de Territorio saldrá la base del impuesto que gravará la emisión de gases y partículas por parte de la industria y el que tendrán que pagar las aerolíneas por cada despegue que haga uno de sus aviones en territorio catalán. Asimismo, Vila se ha comprometido a crear una ley específica para impulsar el tributo que gravará a los pisos vacíos propiedad de la banca.

El consejero ha subrayado que el Presupuesto de 2014 del departamento, que contará este año con 1.369 millones, ha estado condicionado por la “austeridad” asumida por el Gobierno catalán y por dos cuestiones externas al Ejecutivo a CiU. Ha destacado sobre todo la “mochila” vinculada a los sistemas de financiación diferidos utilizados por los anteriores ejecutivos de la Generalitat y que este año impactarán en las cuentas autonómicas con 497 millones de euros, el 36% del total. Vila ha asegurado que esta cifra es inferior a la prevista inicialmente para este año —debía ser de 746 millones— gracias a las refinanciaciones pactadas con las constructoras.

Pero también ha subrayado la reducción de las inversiones del Gobierno central en Cataluña, con especial referencia al transporte público. Según ha señalado, el Estado hará el próximo año un 22% menos de transferencias a la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM), de la que dependen las líneas de bus y metro del área metropolitana.

En ese sentido, Vila ha subrayado el “excesivo endeudamiento (unos 500 millones de euros) en el transporte público” y ha avanzado que ese es un problema que se tendrá que corregir durante este año, pese a la caída de pasajeros en todos los modos de transporte. El consejero ha avisado que “un tema relevante y esencial” será “repensar la política de ingresos” de la red.

Vila ha hecho una escueta referencia a la línea 9 del metro, dirigida a subrayar que "estamos determinados a evitar que se paren” las obras que deben unir la Terminal 1 del aeropuerto de El Prat y Collblanc. De momento, las nuevas cuentas no prevén ninguna partida, más allá de pagar las obras ya realizadas y que se tenían que financiar con un sistema de pago diferido. En cuanto a la prolongación de las línea del Vallès de FGC, Vila ha señalado que el próximo año se concluirán  hasta Terrassa y en 2016 las de Sabadell.

La consejería ha reservado 20 millones de euros para idear nuevos proyectos. El más relevante es la construcción de la línea 8 de Ferrocarriles de la Generalitat (FGC), que debería unir las estaciones de Plaça d’Espanya y Gràcia. Asimisimo, se prevé la construcción del tercer carril de la C-58.

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