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Los astilleros gallegos compiten con nueve mexicanos por los buques hotel

El Gobierno insiste en que serán para Galicia pese al concurso en marcha

Obreros del naval y estudiantes se manifiestan juntos en Ferrol
Obreros del naval y estudiantes se manifiestan juntos en Ferrol

El Gobierno central y la Xunta insisten en que todo está acordado y que las autoridades mexicanas mantienen el compromiso de que los astilleros gallegos construirán dos buques hotel para la petrolera Pemex. Pero la resolución de esos contratos, que se esperan como una tabla de salvación para Navantia en Ferrol y Barreras en Vigo, depende de un concurso, cuyo trámite se ha vuelto a retrasar por cuarta vez y que no estará fallado hasta el 30 de diciembre. Las dos factorías navales gallegas compiten además con diez ofertas, otra española, de Dragados Offshore, y nueve mexicanas.

 Las suspicacias sobre si esos contratos se materializarán finalmente se han venido alimentando por los constantes retrasos. Todo comenzó el 19 de septiembre de 2012, un mes antes de las elecciones autonómicas gallegas, cuando el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, anunció a bombo y platillo el pacto con Pemex para construir en Galicia dos buques hotel (floteles) para los trabajadores de las plataformas petrolífertas de la multinacional mexicana. Desde entonces, a cada anuncio de que el acuerdo se concretaría de forma inminente se sucedían nuevas dificultades y retrasos. Todavía hasta hace unas semanas, Feijóo insistía en que este otoño se empezaría a “cortar chapa” en Ferrol y Vigo.

Las suspicacias se dispararon de nuevo ayer por unas declaraciones del ministro de Industria, José Manuel Soria, comentando recientes entrevistas que mantuvo con representantes del Gobierno mexicano y de la petrolera. Soria proclamó que las autoridades del país azteca mantienen sus compromisos con la Xunta, pero añadió que Galicia se llevaría únicamente “parte de un flotel”. Las alarmas saltaron de inmediato. Mientras los socialistas se apresuraban a denunciar que habían quedado en evidencia las “mentiras” de Feijóo, en el Gobierno autónomo cundía el desconcierto ya que, según fuentes de la Xunta, el ministro Soria había telefoneado al presidente gallego el pasado martes para comunicarle que sus gestiones con México habían ido por buen camino. Poco después, tanto el Ministerio de Industria como la Xunta aclararon que Soria había sido víctima de un error y que se estaba refiriendo únicamente al astillero público Navantia y no al privado Barreras. Horas más tarde, el propio ministro en persona rectificó las declaraciones y aseguró que el compromiso de México incluye los dos floteles.

En los astilleros públicos de Ferrol y Fene lo único que saben del buque hotel es que así se llama un barquito de cartón que sacan a pasear en todas las movilizaciones desde hace meses junto a un monigote con la cara de Cristóbal Montoro. En febrero, el ministro de Hacienda —del que depende Navantia— también se sumó a las promesas de la Xunta y les anunció que estarían cortando chapa de acero en primavera. El pasado martes, 2.000 operarios del naval cortaron la autopista AP-9 con neumáticos en llamas y ayer se manifestaron por las calles del centro junto a un millar de estudiantes que protestaban contra la Lomce. “Obreiros e estudiantes, unidos adiante”, corearon todos juntos.

A la marcha se sumó el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, convencido de que el plan del Gobierno pasa “por cargarse los astilleros públicos españoles en connivencia con el sector privado”. La gota que ha colmado el vaso es que dos empresas españolas, Repsol y Gas Natural, contrataran en Asia la construcción de cuatro gaseros, aunque Navantia había igualado a la baja la mejor oferta, denuncia el comité de empresa. La patronal del sector naval, Asime, también criticó ayer la pérdida de esos contratos y exigió al Gobierno que presione a los dos compañías españolas a que den marcha atrás a fin de que sean astilleros españoles los que asuman los encargos.

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