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viaje del 'lehendakari' a EE UU

El ‘lehendakari’ busca reforzar la influencia de Euskadi en Estados Unidos

El ‘lehendakari’ presenta a congresistas y senadores su “modelo de Estado”

Íñigo Urkullu, acompañado por el congresista demócrata de origen vasco John Garamendi.
Íñigo Urkullu, acompañado por el congresista demócrata de origen vasco John Garamendi. EFE

El lehendakari, Iñigo Urkullu, centró buena parte de la primera jornada de su viaje a EE UU en reunirse con congresistas y senadores en Washington con el objetivo de madurar la idea de establecer una especie de grupo de presión vasco que permita a Euskadi defender por esos nuevos canales sus intereses en EE UU. Urkullu busca tener hilo directo con los políticos para poder plantearles de primera mano cuestiones de interés para la comunidad autónoma, fundamentalmente temas económicos pero también de pacificación.

Las gestiones llegan en un momento en el que EE UU y la Unión Europea negocian el tratado de libre comercio que puede tener “consecuencias positivas” para Euskadi pero cuyo debate está congelado debido al cierre federal del país. Urkullu ensalzó en una breve declaración sin preguntas ante los medios que esta cuestión será relevante porque podrá hacer que Euskadi sea una “puerta para Europa a EE UU y para EE UU” al Viejo Continente.

El jefe del Ejecutivo apuesta por el País Vasco de puente entre Europa y EE UU

Para redoblar la influencia de Euskadi en el Congreso y el Senado estadounidenses, Urkullu se reunió con John Garamendi —sus abuelos emigraron a EE UU hace un siglo—, congresista del partido demócrata que en su época de vicegobernador de California, que ya se entrevistó con el lehendakari Ibarretxe para buscar hacer un frente común en materia de renovables, nanotecnología y biociencias en 2008. A través de él, el lehendakari contactó con otros cinco congresistas, el presidente de la comisión de Asuntos Exteriores, Ed Royce, el miembro de este mismo comité Eliot Engel (NY) y los congresistas por Alaska, Idaho y Nevada, estados con una importante presencia de colectividades vascas.

La actividad lobbista del Gobierno vasco en EE UU no es nueva. De hecho, el registro de lobbies del Departamento de Estado —la normativa estadounidense tiene regulada esta actividad, al contrario de lo que ocurre en España— ya recoge que varias empresas que se dedican a ello han trabajado para gobiernos autonómicos como el vasco y el catalán. También ha sido un hecho durante décadas con personas como el recientemente fallecido Pete Cenarrusa, que logró que la Casa Blanca intercediera en el Proceso de Burgos en 1970 y que en 2002 el Congreso y el Senado de Idaho apoyaran una declaración a favor del derecho de autodeterminación del País Vasco, en contra del terrorismo y por un proceso de paz dialogado.

En estos encuentros, que a partir de la aprobación de la futura Ley de Acción Exterior podrían verse limitados por el derecho a veto en estos viajes que se arroga el Ministerio de Exteriores en su proyecto legal, Urkullu explicó a los congresistas y al senador el “modelo de Estado diferente” que cree necesario para Euskadi, un modelo que en su declaración ante los medios no concretó. Urkullu apostó también por la necesidad de “facilitar el proceso de construcción de los estados unidos de Europa”. Por la tarde, ratificó su mensaje el senador republicano de Idaho James E. Risch y con el único miembro del Gobierno de Barack Obama que se encontrará con Urkullu, la subsecretaria adjunta de la oficina de Asuntos Europeos, Julieta Valls.

El presidente de la comisión de Asuntos Exteriores se mostró especialmente concernido con la situación en la que está la relación entre el Gobierno de España y el vasco. El lehendakari no detalló su respuesta ante una relación sobre la que se ha mostrado frustrado públicamente ante la ausencia de resultados.

Garamendi, muy preocupado por el cierre federal de EE UU, señaló que escuchó atentamente que el lehendakari “ha podido negociar temas económicos complicados”en Euskadi. Urkullu se refirió también al proceso de “normalización política” y a la “mala imagen” de Euskadi que ha generado el terrorismo en el exterior, tras el cese de la violencia, un “lastre” al que también aludió en un encuentro con grandes empresas vascas.