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Botella promete bajar impuestos, pero a partir de 2015 y reduciendo servicios

El Ayuntamiento de Madrid pide un nuevo rescate para pagar sus facturas pendientes

Se recortará la tasa de recogida de basuras pero a costa de reducir el servicio

Promete reducir el IBI un 5% en 2016, pero de aquí a 2015 habrá subido un 16%

Ana Botella, durante la rueda de prensa de esta mañana. Ampliar foto
Ana Botella, durante la rueda de prensa de esta mañana.

El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado esta mañana que pedirá un nuevo rescate financiero para poder hacer frente a sus facturas impagadas, que ascienden a 350 millones de euros. Sumado a los 265 millones de euros que costará la quiebra de la empresa municipal Madridec —usada como inmobiliaria y palanca financiera durante años por el PP— y a los 233 millones que evitarán el hundimiento de la Empresa Municipal del Suelo tras la compra de terrenos a precios de oro en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria, la deuda total del Ayuntamiento se verá incrementada en 849 millones, hasta alcanzar los 7.074 millones a 31 de diciembre de este año.

Esta cifra es 355 millones inferior a la de hace un año, puesto que el Ayuntamiento ha abonado a los bancos en 2013 más de 1.200 millones. Lo ha podido hacer merced a un ahorro en el gasto en servicios municipales, que la alcaldesa, Ana Botella (PP), ha prometido hoy que no repetirá en los próximos años. Además, ha avanzado que, gracias al ahorro precisamente en servicios municipales mediante los nuevos contratos —en los que se pagará menos a las empresas que recogen la basura, limpian las calles o cuidan los parques—, podrá aprobar bajadas de impuestos próximamente.

En concreto, la tasa de basuras, que pagan 1,9 millones de madrileños, descenderá un 12% a partir del año que viene. En realidad, esta tasa debía bajar por ley próximamente, puesto que su recaudación no puede ser superior al coste del servicio, y dado que en 2014 se licitará un nuevo contrato a un precio más bajo —probablemente, a costa de que el camión de la basura deje de pasar los domingos y se vacíen con menos frecuencia los contenedores de reciclaje—, también deberá obligatoriamente recortarse.

Botella ha anunciado además que el año que viene se aprobarán beneficios fiscales en el impuesto de plusvalía que se cobra a quién hereda la vivienda habitual de un familiar muerto. El resto de rebajas se aplaza hasta la próxima legislatura: en 2015, la alcaldesa ha prometido que se rebajará un 10% el impuesto de vehículos, que pagan 1,7 millones de madrileños. Y en 2016, se recortará un 5% el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), que pagan 2,1 millones de madrileños. En total, el Ayuntamiento dejará de ingresar 1.563 millones en los próximos 10 años merced a estas rebajas fiscales.

La oposición tacha el plan de "engaño" con fines de electorales

El portavoz municipal socialista, Jaime Lissavetzky, considera que la reducción de impuestos anunciada por Ana Botella “roza el insulto a la inteligencia de los madrileños”. “Es un buñuelo de viento relleno de mentiras”, asegura Lissavetzky, que cree que la alcaldesa “promete lo que posiblemente no pueda hacer”. “Desde luego, si para entonces gobernamos los socialistas, no seguiremos jugando a este engaño a la ciudadanía”, ha añadido. “No es la primera vez que el PP recurre a la táctica de vender la moto de la bajada de impuestos y, a posteriori, los sube. Su credibilidad es escasa o nula. Por eso, anuncios como el de hoy rozan lo insultante”, recalca.

El portavoz municipal de Izquierda Unida, Ángel Pérez, ha señalado que la supuesta rebaja fiscal anunciada por el Ayuntamiento es en realidad “una tregua a los recortes”. “Se trata de no engañar a los madrileños excesivamente devolviendo parte del dinero que es suyo porque se les recortan los servicios. A falta de pan, buenas son tortas. Como no hay Juegos Olímpicos, procede comenzar la campaña interna del Partido Popular para las próximas elecciones y la forma de empezar a hacerlo es con el dinero de los madrileños”, ha añadido Pérez. “La tasa de basura se reduce justamente lo que se reduce el servicio y el coste del contrato con las empresas concesionarias. Los madrileños pagan menos porque reciben menos servicios, otra cosa sería un fraude”, ha explicado.

El líder municipal de Unión Progreso y Democracia, David Ortega, ha dicho: “Botella ha entrado hoy en campaña con un anuncio de rebajas fiscales que nos parecen electoralistas y difícilmente comprensibles. ¿Cómo se puede anunciar una rebaja en la tasa de basuras cuando este verano el Ayuntamiento no pagaba lo suficiente a las contratas para que tuviesen la ciudad limpia? ¿Es lógico que la alcaldesa anuncie una rebaja en el IBI para 2016 cuando no es capaz de decirlos si en 2015 se va a presentar a las elecciones? ¿Sabe ya quién va a gobernar, qué van a votar los madrileños? ¿Es lógico anunciar una rebaja de impuestos cuando se ha pedido un rescate al Estado de 1.000 millones de euros y estamos a punto de pedir otro por 300 millones de euros? En definitiva, creemos que el Ayuntamiento de Madrid debe de ser más serio y dedicarse a gestionar la ciudad, no a hacer anuncios electoralistas que suenan a precampaña electoral dentro de su propio partido”.

En el caso del IBI, sin embargo, el impuesto realmente no bajará en ningún momento, sino todo lo contrario. Entre 2012 y 2016, subirá un 4% anual por el recargo impuesto por el Gobierno central para sanear las cuentas municipales, y otro 5,7% anual debido a la revisión del valor catastral aprobada por el Ejecutivo a petición del anterior alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón. Así, en 2015 el recibo habrá subido aproximadamente un 31% respecto a lo que costaba en 2012.

Botella ha anunciado que en 2016 rebajará el IBI un 5%, lo que se sumará a la desaparición ese año del recargo gubernamental del 4% —que no significa una bajada sino una no-subida adicional—. Puesto que la revisión del valor catastral continúa hasta 2022 al mismo ritmo del 5,7% anual, en 2016 el IBI subirá realmente un 0,7%, aunque el recibo será inferior al del año anterior por la desaparición del recargo del Gobierno. Sin embargo, un año después se habrá volatilizado ese efecto, y el IBI volverá a ser un 33% superior al de 2012. Esa subida anual cercana al 6% se mantendrá inalterable hasta 2022, puesto que Botella ha dicho que no tocará el impuesto durante ese tiempo.

Preguntada sobre si, dado que ha decidido que los 849 millones de deuda adicionales se paguen en la próxima legislatura y las principales rebajas fiscales entren en vigor también después de las elecciones municipales de 2015, eso significa que será la candidata del PP, o al menos que quiere serlo, Botella ha respondido: “Es un privilegio ser alcaldesa; yo trabajo a largo plazo por los madrileños, mi obligación es pensar en su beneficio a largo plazo y no en los intereses electorales de pasado mañana. Las reformas empezarán en 2015 con una previsión a largo plazo para trabajar no en función del beneficio electoral sino de los madrileños. Yo tengo la misma ilusión por trabajar que hace 10 años y los madrileños no entenderían que nos parásemos un largo tiempo hablando de nombres”.

“Vamos a iniciar una progresiva rebaja fiscal, ahora muy pequeña”, ha señalado Botella en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno municipal de esta mañana. La alcaldesa sigue así la senda del presidente de la Comunidad, Ignacio González (PP), que prometió bajadas de impuestos en el debate sobre el estado de la región de principios de mes, aunque sin concretar con tanto detalle. Ayer, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, preguntado sobre las intenciones de González, afirmó: “Deben de tener mucho dinero”.

Montoro ha aprobado en los últimos dos años numerosos balones de oxígeno (entre ellos, esa subida adicional del IBI del 4% hasta 2016) para salvar las cuentas municipales. Además, impuso a los alcaldes la prohibición de bajar ese impuesto para evitar precisamente iniciativas como la anunciada hoy por Botella. Por eso, la regidora se ha visto obligada a posponer la entrada en vigor de su anuncio hasta 2016, cuando expire previsiblemente la prohibición de Montoro.

Botella ha vendido esta mañana como líneas maestras de su política el ponerse al día en el pago de facturas y la rebaja de impuestos. Ambos objetivos los podrá lograr gracias a los rescates financieros del Gobierno central. El año pasado, el Ejecutivo que dirige Mariano Rajoy (PP) aprobó un mecanismo de pago a proveedores que permitió al Ayuntamiento de Madrid abonar facturas pendientes por valor de 1.000 millones de euros. Esos recibos los había dejado sin pagar el anterior alcalde y ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ahogado por la deuda contraída con los bancos por su ambicioso programa de inversiones (10.000 millones en dos legislaturas).

Supuestamente, el Ayuntamiento debería haber dejado a cero sus facturas impagadas el año pasado merced al primer rescate. Sin embargo, ahora se ve obligado a pedir otros 350 millones de euros al Gobierno (en realidad, a los bancos; el Ejecutivo lo único que hace es asegurarse de que estos le den el dinero) para abonar todos los recibos que ha dejado de pagar en los últimos meses. Esos 1.350 millones que suman los dos rescates los tendrá que pagar a plazos el Ayuntamiento de aquí a 2022, junto con el resto de la deuda contraída para pagar las inversiones de Gallardón.

Los pagos de la deuda superan los 1.000 millones anuales, sobre un presupuesto total de 4.000 millones. Es decir, uno de cada cuatro euros que ingresa el Ayuntamiento se dedica a pagar a los bancos. Eso ha obligado a Botella a aprobar sucesivos planes de ajuste del gasto, que han recortado los servicios municipales y el gasto social. Además, el Ayuntamiento está cambiando todos los contratos de gestión indirecta (recogida de basuras, limpieza de calles, alumbrado, semáforos, parques, etcétera) para rebajar su coste, aunque promete que el servicio será “prácticamente el mismo”. Ese ahorro será el que permita no solo hacer frente a la deuda sino también costear las rebajas fiscales anunciadas. Los sindicatos han denunciado que la rebaja del coste de esos contratos está provocando cientos de despidos en las empresas concesionarias. La oposición añade a eso la denuncia de que el servicio a los ciudadanos se está deteriorando.

Respecto al pago de facturas, Botella se ha vanagloriado de que a partir de 2014 se realizará en 30 días, un objetivo que logrará un año antes de lo que se había marcado. Cabe recordar, sin embargo, que la ley ya obliga a las Administraciones a cumplir este plazo desde 2010; y que logrará al fin ponerse al día solo gracias a los dos rescates del Gobierno. Además, no pagar a tiempo los recibos ha costado al Ayuntamiento 172 millones en intereses de demora.

La alcaldesa ha señalado esta mañana como otra de sus "convicciones políticas" la "contención de gastos corrientes”, es decir, recortar en servicios municipales, no en grandes inversiones como las que realizaba Gallardón. Eso es así porque para inversiones tampoco tiene dinero. El gasto de mantener la ciudad ronda los 400 millones de euros; el Ayuntamiento lleva desde 2012 dedicando prácticamente la mitad o incluso menos, lo que, según Botella, obligará a, cuando lleguen las vacas gordas (si llegan), hacer un esfuerzo importante en arreglar todo lo que en su momento no se ha podido arreglar. Hoy, la concejal de Hacienda, Concepción Dancausa, ha reconocido que las inversiones seguirán bajo mínimo hasta 2016, y que luego crecerán paulatinamente pero no llegarán hasta los 300 millones anuales hasta 2020.

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