Traballo aplaza ocho meses las ayudas para la promoción del empleo autónomo

Malestar entre los aspirantes por los retrasos de un programa financiado por la UE

Desde finales de la pasada década, los parados que emprendían un proyecto como autónomos sabían que podían acceder a un programa de subvenciones de hasta 10.000 euros. Este año, las cosas han cambiado. Con casi ocho meses de 2013 transcurridos, la Xunta aún no ha publicado la orden que regula el llamado Plan de Promoción del Empleo Autónomo, a pesar de que está sufragado en un 80% por la Unión Europea y de que las partidas que lo sustentan figuran en los Presupuestos de la Comunidad Autónoma. Fuentes de Traballo e Benestar aseguran que saldrá en el Diario Oficial de Galicia (DOG) esta semana.

La consellería viene afirmando desde marzo a los autónomos que se interesan sobre las ayudas que su publicación es inminente. Consultada por este diario acerca del retraso, le ha puesto fecha: la semana que concluye el 23 de agosto. De cumplirse esa previsión, a los ocho meses de demora de la orden hay que sumar el año y medio que se suele retrasar el ingreso de las ayudas, lo que para los trabajadores por cuenta propia desvirtúa el sentido del plan. “El objetivo de estas ayudas es incentivar a los desempleados a constituirse como autónomos, pero entre dudas y retrasos, no creo que inclinen a nadie a tomar esa decisión”, explica Tito Freiría, de la asesoría Consultis de Vigo, donde existen varios autónomos pendientes del programa.

En Galicia son miles los que esperan. En 2012, la Xunta concedió las subvenciones a 3.851 trabajadores por cuenta propia —tras descartar otras 2.817 peticiones— por un importe de 21 millones de euros, lo que llevó a Traballo a concluir que el programa “funcionó estupendamente”, según afirmó en el Parlamento el director general de Economía Social, Odilo Martiñá. Las ayudas, presupuestadas en 24 millones en 2013, consisten en subvenciones a fondo perdido por un primer establecimiento y otras de tipo financiero, para asistencia técnica y formación. Aunque se trata de un programa estatal, la financiación parte en un 80% del Fondo Social Europeo y la gestión corresponde a las autonomías.

El desconcierto entre el colectivo de autónomos es absoluto. “Cada vez que llamamos a la consellería la respuesta es están a punto de publicarlas, pero aún no lo han hecho”, lamenta el responsable de otra gestoría de Vigo. “La mayoría de los empleados por cuenta propia interesados en estas ayudas se han implicado en inversiones contando con un apoyo económico que ya no saben si recibirán”, añade.

Es el caso de Roberto (nombre ficticio), que el pasado diciembre abrió una pequeña tienda en el barrio vigués de As Travesas. Su inversión fue de 15.000 euros, a los que hay que añadir otros 15.000 destinados a comprar mercancía. “Cuando abrí, me cuidé de cumplir todos los requisitos exigidos. Pero la verdad es que ya ni pienso en ese dinero, porque sabe dios dónde estamos dentro de año o año y medio, a lo mejor ya he tenido que cerrar”, resume Roberto.

En las gestorías reina la confusión. “Es muy raro, porque la convocatoria suele salir todos los años en febrero o marzo”, relatan en Solutis. “Nuestros clientes nos preguntan qué pasa y no sabemos qué responder; no se entiende si es un problema de Bruselas o si la Xunta pretende destinar esa partida a otros gastos”. “A los que nos preguntan yo les digo que consideren las ayudas un posible premio y que elaboren un proyecto viable con independencia de esa subvención, porque si dependen de ella para afrontar la inversión, apaga y vámonos”, añade Freiría. No es el único inconveniente que deben acarrear unos autónomos que en España se sienten en inferioridad de condiciones frente a las empresas. Como relata uno de ellos: “Si una compañía recibe ayudas del Igape y quiebra, esas ayudas se pierden. Si nosotros perdemos la actividad y nos damos de baja antes de tres años, no tenemos escapatoria: debemos devolver el dinero y los intereses”.

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