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EL PEOR ACCIDENTE DE TREN EN 40 AÑOS

El revisor, en el juzgado: “En ningún momento me he considerado culpable”

Las cajas negras revelan que cuando comenzó la llamada, el convoy circulaba a 199 km/h

El conductor seguía hablando a apenas 400 metros del lugar del accidente

Franciscó José Garzón recibió el aviso de la proximidad de la curva mientras conversaba

El juez que instruye la causa por el accidente de tren del pasado día 24 de julio a cuatro kilómetros de Santiago de Compostela y en el que murieron 79 personas ha tomado esta mañana declaración al interventor que viajaba en el vagón número 3 del convoy y que telefoneó al maquinista en los instantes anteriores al descarrilamiento. Antonio Martín Marugán estuvo hablando con Francisco José Garzón hasta 11 segundos antes del siniestro, cuando éste conducía a 199 kilómetros por hora. El último sonido de su conversación está registrado a las 20.40.55, tan solo 11 segundos antes del siniestro y a poco menos de 400 metros de la curva de la tragedia.

Martín Marugán ha comparecido durante menos de dos horas ante Luis Aláez, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago, encargado del caso. Abandonó las dependencias poco antes del mediodía sin hacer declaraciones. Previamente sí había hablado con los numerosos informadores concentrados ante el juzgado, a los que ha declarado: "En ningún momento me he sentido culpable".

El interventor había intentado esquivar a los periodistas y se presentó en el juzgado sobre las 9.20 horas, cuando estaba citado para las 10. Le dijeron que esperara y se fue a tomar café a un bar cercano. Abordado por los informadores, señaló que no se encuentra bien físicamente e insistió en que su conversación con el maquinista había finalizado ya cuando se produjo el accidente. "La prueba es que después de descarrilar el tren yo tenía el móvil en el bolsillo", ha explicado.

El juez Aláez le había citado en calidad de testigo tras descartar imputarle. En un auto hecho público el jueves, el juez admite que la llamada del revisor al maquinista poco antes de entrar en Santiago pudo ser "desafortunada" pero que, de momento, la única causa establecida del accidente fue la "conducción inapropiada e imprevisible" del convoy.

El detallado informe de la Unidad Central de Criminalística de la Comisaría General de la Policía Científica analiza el registro de seguridad de todo lo que sucedió ese día. “Comienza el sonido de aviso de llamada telefónica. Velocidad 199 km/h”, indica el documento. Esto sucede a las 20.39.06. A esa hora, Martín Marugán llama a Garzón por teléfono. Nueve segundos más tarde, el maquinista empieza a hablar. Seguía a 199 kilómetros por hora en un tramo cuyo máximo permitido son 200. Treinta y siete segundos después, se escucha un aviso acústico de “señal avanzada E'7-Vía libre”. Según ha explicado esta semana el presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, esa señal indica que está próxima la bifurcación de A Grandeira, una señal de que el tren se está acercando a Santiago de Compostela y a un punto en el que el límite de velocidad es de 80 kilómetros por hora.

Un minuto después de de ese aviso, a las 20.40.55, Garzón sigue hablando por teléfono. Se oye en ese momento el “último sonido de voz exclamativo del maquinista”, según consta en el informe. Según se escucha en la grabación, ese último sonido de voz es un largo grito de “aaaaayyyy” de Garzón, que probablemente se da cuenta de que se está acercando a la curva peligrosa en la que no puede ir a más de 80 kilómetros por hora. La velocidad que lleva el tren en ese momento es de 195.

Apenas un segundo después pasa por una baliza que indica de nuevo que la bifurcación de A Grandeira está próxima y Garzón recibe un nuevo aviso acústico de esta señal. Está ya en el punto kilométrico 83,876, a menos de 500 metros del lugar del accidente.

Cuatro segundos después del grito, a las 20.40.59, el maquinista activa el freno de emergencia. La velocidad sigue siendo de 195 kilómetros por hora. Está ya en el punto 84,009, a menos de 300 metros de donde se produce el siniestro. Tres segundos después vuelve a escuchar el aviso acústico de la baliza que indica que se acerca a la bifurcación de A Grandeira. Está en el kilómetro 84,171. Según el libro de ruta, en el 84,2 la velocidad máxima es de 80 kilómetros por hora. El tren la duplica.

El convoy descarrila a las 20.41.06 a una velocidad de 179 kilómetros por hora en el punto kilométrico 84,413. Cuatro segundos después, Garzón hace uso del freno de emergencia. La velocidad se reduce hasta los 153 kilómetros por hora con el tren ya descarrilado. A las 20.41.17 acaba el sonido de la caja negra.

El informe concluye también que la conversación entre el conductor y el revisor duró un minuto y 40 segundos (desde las 20.39.15 hasta las 20.40.55), aunque no queda constancia del momento en el que ambos colgaron. Lo único que está registrado es ese último sonido del maquinista Garzón.

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