Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los institutos tecnológicos aumentan la productividad de las empresas

Su impacto en la economía valenciana supone el 1,8% del PIB

Protesta de los trabajadores de los institutos tecnológicos, este jueves en Valencia, para exigir el pago de los 60 millones que les adeuda la Generalitat.
Protesta de los trabajadores de los institutos tecnológicos, este jueves en Valencia, para exigir el pago de los 60 millones que les adeuda la Generalitat.

Parece evidente que la innovación y el desarrollo son factores clave para la competitividad y la prosperidad. Pero, tal vez a tenor de los retrasos en los pagos y las reticencias de la Generalitat para aumentar las partidas presupuestarias en I+D+i, la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (Redit) y la Universidad Carlos III han querido demostrarlo con un exhaustivo estudio al respecto.

Con el título Medida del impacto de los Institutos Tecnológicos de Redit en las empresas y la economía regional, el estudio, basado en datos del Instituto Nacional de Estadística y en más de 32.000 observaciones de casos reales, demuestra el positivo impacto de los institutos tecnológicos (II TT) en las empresas que trabajan en colaboración con ellas y sus consecuencias en la economía regional.

El pasado año, 12.248 empresas colaboraron con los institutos tecnológicos y llegaron a representar el 23,5% de la cifra total de negocio de la Comunidad Valenciana. Pues bien, estas compañías tienen una productividad de trabajo un 9% superior a aquellas que no hacen uso de los institutos. Pero además, lo que han llamado “el efecto Redit”, conlleva para las empresas valencianas que cooperan con los II TT exportar un 17,2% más a países de fuera de la Unión Europea.

El estudio en cifras

Tienen una mayor productividad. Las empresas que colaboran con los institutos tecnológicos tienen algunas ventajas respecto a las que no lo hacen. Su cifra de negocios por empleado es un 9% superior.

Exportan más a países que no pertenecen a la UE. Las exportaciones de estas compañías se incrementan según los datos del estudio en un 17,2%.

Desarrollan más innovación de producto. 14 puntos porcentuales por encima.

Captan más financiación pública. Están 37 puntos porcentuales por encima.

Son más activas en proyectos de I+D interna. 37 puntos por encima.

Rafael Ros, vicepresidente de Redit, apeló a la “reflexión de nuestros poderes públicos” y aseguró que “invertir en I+D+i es la mejor política social” por lo que instó al “uso medido del bisturí en los recortes para no lastrar el futuro”.

El consejero de Economía, Industria, Turismo y Empleo, Máximo Buch, por su parte, volvió a pedir disculpas por el retraso en el pago de los 60 millones que le debe a los II TT y aseguró que son “una prioridad”. Desgraciadamente, del dicho al hecho hay un trecho. En este sentido, trabajadores de Redit recibieron este jueves a Buch con una pancarta que decía: “Seguimos investigando sin cobrar”. Quisieron así exigirle al consejero el cumplimiento del calendario de pago a proveedores, que la Generalitat ha incumplido varias veces.

El presidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de la Comunidad Valenciana (Cierval), José Vicente González, valoró positivamente el papel de los institutos tecnológicos, cuyo objetivo debe ser, en su opinión, servir como “instrumento para aumentar la competitividad” y consideró importante para el futuro de los II TT que las “empresas reconozcan su merecida utilidad”.

Ese reconocimiento es todavía más importante, ya que los institutos tecnológicos perciben el 53% de su financiación de empresas privadas. El 47% restante se divide entre fondos públicos europeos, nacionales y autonómicos. En 2012 los II TT ingresaron 100 millones de euros, de los cuales la Generalitat aportó 33. Conviene recordar que estos fondos públicos son competitivos, es decir, a cambio de proyectos. En palabras de la doctora Aurelia Modrego, responsable del estudio, “los fondos a los institutos tecnológicos no son subvenciones, es una inversión”.

El estudio refleja que los II TT son el agente de cooperación favorito para la I+D+i en la Comunidad Valenciana, especialmente para las pymes manufactureras de nivel tecnológico medio y bajo. En ninguna otra comunidad autónoma las empresas confían tanto en sus centros tecnológicos para las actividades de innovación. Además, el efecto que tienen estos centros en la economía regional alcanza el 1,8% del PIB, lo que se sitúa por encima de los 1.800 millones de euros.