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Mas llama a los empresarios a romper su dependencia de España

El presidente abandona Brasil sin entrevistarse con ningún ministro, aunque sí con Lula

El proceso soberanista que impulsa Artur Mas también tiene su traducción en el ámbito empresarial. Se llama internacionalización de la economía. Así lo defendió ayer el presidente de la Generalitat en el cierre de su viaje oficial a Brasil, donde lanzó el mensaje de que las empresas catalanas, al igual que las instituciones y el conjunto de la sociedad debe romper su “dependencia” respecto a España.

Mas no duda en mezclar la obligada internacionalización de las empresas catalanas debida a la crisis de consumo interior con el proceso soberanista. “La dependencia respecto a España debe reducirse en todos los ámbitos”, aseguró. Eso sí, mantiene que este proceso debe realizarse sin dar la sensación de “confrontación” con el resto de España.

Los datos que utiliza la Generalitat para sostener el discurso del presidente son que, por primera vez, el año pasado las ventas de las empresas catalanas fuera de España superaron las que tuvieron en el interior. Esto lleva a Mas concluir que “España es un mercado importante, pero no el más importante”.

El presidente catalán abandonó ayer Brasil sin haberse entrevistado sin un solo ministro del Gobierno de Dilma Roussef. Ciertamente no había ninguna reunión prevista en la agenda oficial, pero el equipo de Mas se estuvo movilizando para encajar algún tipo de contacto político de alto nivel. No pudo ser. En cambio sí se vio en el último minuto con el expresidente Luiz Ignacio Lula da Silva. Fue una entrevista privada, sin periodistas y comunicada vía Twitter por el jefe de prensa de Mas. El presidente catalán explicó posteriormente que tenía interés en reunirse con Lula para relatarle “de primera” mano el proceso soberanista catalán.

La falta de reuniones con ministros en activo contrasta con el trato de jefe de Estado con el que Jordi Pujol fue recibido en el mismo país en 1988, cuando se entrevistó con el presidente José Sarney y con varios ministros. También quedan lejos los tiempos en que el presidente de la Generalitat se alojaba en la residencia de los embajadores españoles en sus viajes oficiales.

Mas evitó detallar si la falta de contactos políticos de alto rango obedecen a una campaña del ministerio de Asuntos Exteriores para bajar el volumen del discurso soberanista del presidente cuando viaja al exterior. Eso sí, dio a entender que la colaboración no ha sido modélica. “No quiero acabar el viaje con polémicas”, dijo.