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La Xunta ignora una oferta británica de compra que rescataría T-Solar del cierre

Encierro de trabajadores de la segunda mayor planta de placas solares de España

Empleados de T-Solar, encerrados en las instalaciones
Empleados de T-Solar, encerrados en las instalaciones

Medio centenar de trabajadores de la fábrica de paneles de T-Solar, la segunda mayor planta de placas solares de España, permanecen encerrados desde ayer por la mañana en las instalaciones de la empresa, en el Parque Tecnológico de Galicia, en el municipio ourensano de San Cibrao das Viñas. Inaugurada en 2008 tras un potente encadenado de ayudas públicas que sumó hasta 65 millones de euros concedidos por la Xunta, el Gobierno, la Diputación de Ourense y las cajas de ahorro, entró el pasado abril en concurso de acreedores al no poder afrontar una deuda de 61 millones a pesar de las subvenciones recibidas en menos de un lustro.

El comité de empresa aceptó el ERE propuesto por los administradores en junio y que supuso el despido de los 170 empleados que permanecían en la plantilla sin carga laboral. La firma de ese expediente de regulación de empleo incluía un compromiso de reincorporación de la plantilla en caso de venta de la planta, cuyo accionista mayoritario es el gigante de la construcción Isolux-Corsán. Con una oferta de compra firme, ni los administradores concursales ni la Xunta (principal acreedor) han convocado el comité de seguimiento encargado de estudiar las propuestas. Mientras, la empresa ha comenzado a desmantelar parte de las instalaciones, entre ellas la planta de gases imprescindible para la fabricación de las placas solares gigantes y que tardaría un año en ser reinstalada. “Si quieren desmantelar la fábrica lo harán con nosotros dentro”, asegura Brais González, uno de los empleados encerrados. “No tenemos ninguna noticia oficial y la actitud de la Xunta es totalmente irresponsable ante una oferta tan sólida”, explica. “La gente quiere trabajar y no la indemnización que ofertaron con el ERE”, reitera desde el interior de las instalaciones, en las que permanecerán concentrados indefinidamente para evitar que prosigan los trabajos de desmantelamiento, paralizados desde ayer por la mañana. Los administradores de la empresa explican que se trata de un desmantelamiento por motivos de seguridad.

La oferta más sólida de compra llegó desde Inglaterra hace un mes. La empresa Sunfilm UK Limited es la única que ofrece el mantenimiento de los 170 puestos de trabajo. Además se compromete a pagar 2,2 millones de euros por todos los activos de T-Solar libres de deuda, a dotar la inversión necesaria para aumentar la capacidad productiva de la fábrica y el capital necesario para el funcionamiento mensual de las instalaciones. Un mes y medio después, los administradores omiten por completo la venta de las instalaciones como solución airosa tras la crisis de la subvencionada sociedad. La Consellería de Industria, consultada por este diario, no ha ofrecido ninguna respuesta ante esta situación a pesar del compromiso manifestado por el conselleiro Francisco Conde, que aseguró en mayo durante una reunión con el comité de empresa que “no escatimaría en esfuerzos” pidiendo “alternativas” al cierre y en defensa de “la recuperación de los fondos públicos invertidos”. Días antes, en el Parlamento de Galicia, criticó la “actitud” de la empresa a la que acusó de “no ser transparente”.

CIG y CC OO han criticado desde el principio el plan ofertado por T-Solar. Desde CCOO insisten en que “en ningún momento existió plan serio de recolocación, ni se facilitó la información económica suficiente para poder evaluar con rigor la realidad de la empresa”. Tampoco se facilitaron las cuentas consolidadas del accionista mayoritario (Isolux Corsán). Fuentes de la empresa insisten en que ha optado por liquidar la factoría por la “competencia asiática y la incertidumbre regulatoria” tras la supresión de las primas impulsada por el Gobierno.