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Los Mossos detienen y golpean a un periodista después de un altercado en Ciutat Vella

El joven fue liberado de su detención sin efectos, pero con los cargos de atentado a los agentes y tres más de lesiones

Un grupo de jóvenes volvía de fiesta en la madrugada del sábado y, al pasar por delante de las dependencias policiales de Ciutat Vella, entendieron que unos mossos estaban actuando de forma irregular con unos lateros, por lo que les llamaron la atención. Ese fue el principio de un revuelo que se prolongó hasta las cuatro de la tarde de ayer, cuando el periodista Bertran Cazorla, que ejerce en el medio digital Directa y forma parte del gabinete de prensa de EUiA, fue liberado de su detención sin efectos, pero con los cargos de atentado a los agentes y tres más de lesiones. “Una notificación que los Mossos d’Esquadra no hicieron en la lectura de los delitos como tampoco en la notificación al Colegio de Abogados”, defiende Jaume Asens, abogado defensor de Cazorla; “así que habrá que esperar al atestado, que lo tendremos la semana que viene”. La ausencia de la notificación, en cualquier caso, no es el único punto indefinido o, al menos, contradictorio en las versiones de los implicados.

Todo se enreda desde el inicio. “Los agentes no hacían nada irregular, sino que estaban atendiendo a una persona en la calle Nou de Rambla, donde está la dependencia policial de Ciutat Vella”, cuenta un portavoz de los Mossos; “y un chico del grupo de jóvenes, donde alguno estaba bajo claros síntomas de alcohol o estupefacientes, empezó a insultar a los agentes. A él se le sumó otro [Cazorla]”. Pero Asens, en boca del propio periodista, corrige: “Solo pidieron la identificación de los policías porque no la tenían visible y eso motivó que los llevaran dentro de la comisaría”. Aunque desde los Mossos puntualizan: “Es imposible que no se les viera la identificación porque iban uniformados y estos, a su vez, pueden identificar al ciudadano fuera o dentro de las dependencias”. Y fue dentro donde les comunicaron que estaban cometiendo un acto delictivo y sancionable.

El otro joven tiene un parte médico y no fue detenido, por lo que no hay coartada policial para el acto

“Pero lo hicieron con trato desconsiderado y varias bofetadas. Cazorla asegura que le dieron una paliza”, cuenta Asens. Epicentro de la discordia, puesto que mientras el periodista afirma que recibió amenazas, vejaciones y golpes porque sí, desde los Mossos esgrimen que fue en el momento de la reducción, cuando ya procedieron a detenerlo y esposarlo porque “trató de agredir a un agente con una llave —hecho que niega Cazorla— y porque después se resistió a que lo detuvieran”.

“El protocolo de detenciones”, prosigue el portavoz policial; “es que cuando uno se resiste, acaba en el suelo. Y, en estos casos, existe forcejeo y puede ser que alguien quede contusionado”. Así fue, al punto de que Cazorla, con varios moratones, se quejaba de un dolor agudo en la costilla —fue a realizarse una revisión en el hospital— y su amigo tenía un parte médico donde se reflejaban diversas contusiones en el cuerpo. Circunstancia de lo más extraña, puesto que este joven no fue detenido ni esposado, tampoco reducido, por lo que no existe coartada policial para los golpes. Antes de ponerlos en libertad, sin embargo, los Mossos actuaron de acuerdo con el protocolo y los llevaron al CAP más cercano, garantía de que luego no se daban malos tratos en la comisaría de Les Corts. A falta del atestado, Asens asegura: “Cazorla es abstemio y no consume droga alguna, por lo que no pueden decir que iba pasado de vueltas”. Y los Mossos replican: “Puede ejercer su derecho de denuncia, pero estamos absolutamente tranquilos porque hemos aplicado el protocolo stricto sensu”.

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