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Diez años sin solución

El Ayuntamiento y Altadis buscan una salida a los suelos que ocupaba la planta

Altadis y el Ayuntamiento de Sevilla negocian nuevos usos para la antigua fábrica. Ampliar foto
Altadis y el Ayuntamiento de Sevilla negocian nuevos usos para la antigua fábrica.

El mes que viene hará diez años que Altadis anunció el cierre de la fábrica de tabacos de Sevilla, la más antigua del mundo y que en sus más de cuatro siglos de vida se convirtió en un símbolo de la capital andaluza. Hoy, seis años después de que las últimas cigarreras saliesen de la planta, el solar de más de 40.000 metros que albergó la factoría durante su última etapa es un emblema de embrollo urbanístico.

Ubicado en el barrio de Los Remedios, a los pies del Guadalquivir, el edificio y el terreno que le rodea probablemente habría sido en otros tiempos presa de la especulación. Años antes de que la empresa anunciara el cierre se hablaba ya de que la cadena de hoteles Hilton ofrecía a Altadis más de 50 millones de euros por los terrenos. Por eso cuando la compañía hizo pública su decisión de echar el cerrojo a la fábrica sevillana, que siempre había dado beneficios, el Ayuntamiento sospechó que la empresa quería especular con el solar y el pleno municipal aprobó una moción para vetar operaciones especulativas en esos terrenos.

El Plan General de Ordenación Urbana, de 2006, mantuvo la calificación de la parcela como suelo industrial singular, aunque los distintos gobiernos municipales nunca han cerrado la puerta a cambiar este uso si Altadis presentaba un proyecto de interés. No lo fue la primera propuesta de la tabaquera: vender los suelos para hacer un centro comercial, oficinas y un espacio cultural. El gobierno municipal, entonces en manos de PSOE e IU, se negó. Los socialistas intentaron después pactar con la compañía una expropiación, un modelo que ya se había hecho en la fábrica de tabacos de A Coruña, pero su socio de gobierno se opuso.

La Corporación encabezada por PSOE e IU terminó su mandato sin conseguir desbloquear el asunto. Llegó entonces Juan Ignacio Zoido, que aterrizó eufórico en la Alcaldía en el verano de 2011 y convencido de que él podría solucionar el problema de Altadis, como tantos otros, en unas semanas. Pero, dos años después, el futuro de estos terrenos siguen siendo una incógnita.

El último proyecto que hizo público el gobierno local en noviembre pasaba por dividir los terrenos entre una franja de usos culturales que asumiría el Ayuntamiento y una zona que gestionaría Altadis y donde estarían permitidos usos terciarios. Fuentes de la Gerencia de Urbanismo aseguran que hay una negociación en marcha que puede dar frutos en breve.