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El 'Ramalillo' vuelve a rodar

Un tren de madera recorre la vía Ferrol-Betanzos en su primer centenario entre protestas contra la supresión de líneas

El alcalde de San Sadurniño, Secundino Casal (BNG), se encara a los agentes de la Policía Nacional que retienen la protesta durante el acto.
El alcalde de San Sadurniño, Secundino Casal (BNG), se encara a los agentes de la Policía Nacional que retienen la protesta durante el acto.

No hay acto oficial por muy nostálgico y conmemorativo que sea, que esquive las protestas por los recortes del Gobierno y los derroches institucionales en tiempos de crisis.

La banda sonora del primer centenario del tren que unió Ferrol con Betanzos en 1913 la compusieron unas 150 personas, delegados sindicales de los Comités de Empresa de Renfe, Feve y ADIF -el Administrador Estatal de Infraestructuras Ferroviarias- que se movilizaron contra la supresión de trenes y la reducción de servicios entre Ferrol y A Coruña, que dicen, pasarían de 5 a 3 diarios en junio. “Ferrol ten dereito ao tren” corearon incansables. A sus quejas laborales se sumaron ediles del BNG e IU, la socialista Beatriz Sestayo y Francisco Rodríguez, apasionado defensor del tren durante sus años de diputado nacionalista, en una acción convocada por la Plataforma en defensa dos camiños de ferro de Ferrolterra. Un cordón policial los retuvo lejos de los fastos institucionales en la estación ferrolana donde se concentraron el domingo a mediodía para criticar que el Gobierno se gaste el dinero en conmemorar el primer viaje entre Ferrol y Betanzos mientras racanea mejoras en los trenes que circulan por la zona, que languidecen sin pasajeros con máquinas lentas y anticuadas.

La línea se inauguró un 5 de mayo de 1913. Construirla costó 10,5 millones de las antiguas pesetas y las obras para colocar 42,2 kilómetros de vía y perforar cuatro túneles duraron unos 14 años. El Estado, con Antonio Cánovas al frente, se tuvo que hacer cargo de la línea porque el concurso quedó dos veces desierto y la privatizó parcialmente en 1941, después de la Guerra Civil.

El tren se conocía como El Ramalillo, porque era un pequeño apéndice (ramal) de la vía coruñesa pero llegó a mover 270.000 viajeros por año y toneladas de mercancías de la costa ferrolana a los mercados del río Mandeo que le dieron un un empujón importante a la economía de la zona.

Un coqueto trenecito con cuatro vagones de madera de la clase Costas de los años 20 esperaba a sus pasajeros en el andén número dos de la estación ferrolana para reeditar un viaje centenario. Aguardaba por tres viajeros ilustres: la ministra Ana Pastor, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, y el de Renfe, Julio Gómez-Pomar, que no llegaron a montar aunque estaban invitados. Los sustituyeron los directores generales de ferrocarriles y movilidad de Fomento y Xunta, Miguel Pozo y Miguel R. Bugarín. “Cambiarían de agenda porque sabían que les esperábamos”, aventuró un sindicalista de ADIF.

Detrás de este viaje conmemorativo está la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Ferrolterra (AFAF). Su secretario, Armando Lema, explica que llevan tres años organizando el primer centenario de una vía que estrenó hace un siglo el rey Alfonso XIII, aprovechando un viaje a Ferrol para apadrinar la botadura de un acorazado en los astilleros. Entonces, el tren tardaba poco más de una hora en cubrir el trayecto entre la ciudad naval y la villa brigantina escalando por las rías medias con paradas en Neda o Pontedeume. Cien años después, el viaje dura de 39 a 42 minutos.

Fomento, que movilizó dos locomotoras diésel y cuatro vagones históricos desde el museo madrileño de Delicias hasta la ciudad naval, no aclaró el coste de esta mudanza. El BNG lo considera un derroche de dinero público y ha pedido a la Xunta que responda en el Parlamento por la cuantía.

“Lo urgente y vital es modernizar las líneas”, protesta la Plataforma. Desde AFAF, auténticos enamorados del ferrocarril, opinan que no hay porque mezclar el centenario de la vía con la batalla política. “Es una vez cada cien años”, justifica Lema, de AFAF, y añade que sólo algunos de los 10 municipios por los que cruza la línea desembolsaron una pequeña ayuda (350 euros) para ayudarles a costear los fastos.

El alcalde de Ferrol, José Manuel Rey, descorrió la cortinilla de la primera de las placas conmemorativas del recorrido -con paradas en Neda, Perlío, Cabanas y Pontedeume- para el que también se editó un billete metálico especial (15 euros) para un trayecto de ida y vuelta al que se apuntaron decenas de familias enteras, con abuelos e hijos, empatados a entusiasmo por dar un salto atrás en el tiempo para viajar sobre maderas y raíles seculares.