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Cooperativa para rodar en Lavapiés

El director Ramón Luque echa a andar una película sostenida como proyecto asociacional

El director y los actores de la película, en el rodaje. Ampliar foto
El director y los actores de la película, en el rodaje.

Lavapiés, con su tejido social diverso y multirracial, es una buena coctelera de la que pueden salir buenas historias. En tanto que barrio popular que va de lo castizo a lo universal, también es un buen lugar para apreciar los conflictos que genera la rampante crisis. De estas historias cotidianas, de inmigración, de pobreza y otras injusticias, trata la película Historias de Lavapiés, escrita y dirigida por Ramón Luque, que se rueda estos días en el barrio con Guillermo Toledo y Sandra Collantes, entre otros.

“La idea de la película nació de la fascinación por el barrio de Lavapiés”, explica Luque, “en cierta medida es un homenaje al barrio y a las cosas grandes y pequeñas de la inmigración, que también trabaja por este país”.

Aunque las historias que se cuentan son cotidianas, el trasfondo es la ubicua crisis que todo lo va destruyendo: “No son historias sociales con un fuerte carácter reivindicativo. Un profesor que se enamora de una prostituta, un indigente que se cuela a pernoctar en un portal, los problemas de una asistenta colombiana sin papeles o lo que ocurre en un colegio en el que se juntan niños de diferente extracción social, etnia y nacionalidad. Pero de fondo están, por ejemplo, los recortes en educación y sanidad”

Las localizaciones son, cómo no, lugares del barrio, algunos de sus bares o librerías, y la plaza de Lavapiés: “aunque no es un documental, sino un largometraje de ficción, me gustaría hacer secuencias muy vivas, muy documentales, muy reportajeadas”, explica el director.

El filme se hace como se harán muchas películas en el futuro: con muchas ganas y pocos medios. La película está realizada en régimen de cooperativa, prácticamente en régimen asociacional, lo que va un poco con lo que cuenta la película. Y gracias al apoyo inicial de Guillermo Toledo que ayudó con su interés, según explica el director, a darle un empujón al proyecto. “También al resto de actores y gente del equipo que están arrimando el hombro sin cobrar, esperando beneficios de lo que saque la película. Ya hay contacto con distribuidoras, creo que se va a distribuir y que va a llegar, pero recordemos que las cosas cada vez están más difíciles para la difusión del considerado cine independiente o de autor”.

“Mi relación con Lavapiés viene de hace muchos años, tengo muchos amigos allí y un par de bares que son nuestro punto de encuentro”, explica Toledo, “he estado implicado con el barrio a través de la gente que está organizada políticamente, asociaciones como Ferrocarril Clandestino, que lucha por los derechos de los inmigrantes sin papeles, entre otras”. Interpreta a un profesor de colegio que se encuentra un poco fuera de lugar en el barrio “porque viene de estrato social adinerado y nunca ha mirado a los ojos a la realidad, a los marginados o desesperados”.

“En definitiva”, concluye Sandra Collantes, “de lo que va la película es de eso. Hay mucha gente que incluso antes de la crisis no quería ver la realidad, gente que viaja a países donde hay pobreza y otros problemas y se pone una especie de escudo para no ver. Pero eso existe, aunque pongas distancia, y la película habla de eso, de cómo nos cegamos ante lo que no queremos ver”.

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