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La diplomacia esquiva la secesión

El secretario de Estado para la UE y su homólogo de la Generalitat coinciden en un acto y evitan cualquier referencia al proceso soberanista de Cataluña

Íñigo Méndez de Vigo (izquierda), junto a Roger Albinyana, ayer, en Barcelona.
Íñigo Méndez de Vigo (izquierda), junto a Roger Albinyana, ayer, en Barcelona.

Solo las buenas artes de la diplomacia pueden hacer que la polémica se orille como si nada estuviese ocurriendo. En la Oficina del Parlamento Europeo de Barcelona se produjo ayer una de esas escenas, donde el Secretario de Estado para la Unión Europea, Íñigo Méndez de Vigo, y el Secretario de Asuntos Exteriores y de la UE de la Generalitat, Roger Albinyana, participaron en un acto sin aludir para nada al debate soberanista que se vive Cataluña.

La coincidencia se produjo con motivo de la presentación del libro Ciudadanía europea y democracia, editado por Gregorio Garzón, catedrático Jean Monnet y en el que se recogen las jornadas celebradas en 2012 que abordaron la reforma del acta electoral y de los partidos políticops europeos. Méndez de Vigo y Albinyana tuvieron palabras mútuas de reconocimiento, más del segundo hacia el primero que viceversa, pero en sus intervenciones se centraron en la crisis que viven las instituciones europeas y la forma de afrontarla. No hubo diálogo mútuo ni con posterioridas al acto más allá de un saludo de ritual.

Méndez de Vigo y Albinyana se centran en la crisis de la Unión Europea

Ni uno ni otro hicieron referencia, siquiera tangencial, al proceso secesionista iniciado por Artur Mas, a la manera de encararlo o a las consecuencias de la separación para Cataluña y España. Méndez de Vigo, un europeista de primera hornada constató la “creaciente desafección hacia la Unión Europea”, pero también apostilló que “la gente quiere más Europa”. Por eso reclamó “que no se deje el debate europeo en manos de los que no quieren a Europa” y abogó porque el viejo continente “construya una narrativa propia” que le falta desde la caída del muro de Berlín y los regímenes comunistas.

Albinyana, por su parte, empezó mostrando su admiración por Méndez de Vigo por ser “un europeista convencido” y reclamó la “politización de la toma de decisiones”, de manera que los partidos no queden diluidos en las estructuras de los grupos parlamentarios. Para Albinyana, la Unión ha de avanzar en las alianzas ideológicas, no solo territoriales, y reclamó que Cataluña tenga una circunscripción propia, pues España es el único Estado de más de 20 millones de habitantes con una circunscripción única.

López-Istúriz verbalizó su preocupación por los “avances de los extremos”, tanto de las fuerzas radicales como de las populistas

Tanto los eurodiputado Antonio López-Istúriz, secretario general del Partido Popular Europeo, como la socialista Maria Badia y Salavador Sedó, adscrito al mismo grupo que el primero, resaltaron el euroescepticismo creciente que se vive. López-Istúriz verbalizó su preocupación por los “avances de los extremos”, tanto de las fuerzas radicales como de las populistas y reclamó de los grandes grupos parlamentarios que combatan esa realidad. La eurodiputada del PSC, por su parte, abundó en la idea de que cada vez son más los que ven la UE como un problema y no una solución. Por eso reclamó “soluciones comunes a problemas comunes” y se preguntó si los grandes grupos del Parlamento Europeo son conscientes de esta realidad.

López-Istúriz, otro europeista convencido, hizo autocrítica para referirse a que en España se habla de todo menos de Europa cuando llega la campaña de las elecciones europeas. El catedrático Gregorio Garzón insistió en esa idea y pidió un esfuerzo a los partidos políticos para que los ciudadanos europeos perciban esos comicios, que se celebrarán dentro de un año, como “una competencia entre propuestas diferenciadas que van a influir en el resultado de su vida”.