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La cara B del despilfarro

Una ruta recorre iniciativas vecinales para desmontar la imagen negativa de Valencia

Participantes en el recorrido de la ruta por Valencia en positivo, ayer en el centro de la ciudad.
Participantes en el recorrido de la ruta por Valencia en positivo, ayer en el centro de la ciudad.

“Aquí llegó la riada y después la ritada”. El profesor y periodista Miguel Ángel Ferris desata las carcajadas ante 60 personas al señalar un trozo florecido de la muralla árabe de Valencia. La secuencia se desarrolla en el corazón del barrio del Carme. Desde la plaza del Ángel partió ayer la primera Ruta en positivo, un recorrido por una decena de iniciativas vecinales concebido para desmontar la imagen de Valencia como eje de corrupción y despilfarro. Sus promotores son el colectivo periodístico Xarxa Urbana, artífice de la treintena de tours denuncia en autobús que durante el último año han difundido las consecuencias de la “nefasta” política de grandes eventos del PP a 1.500 vecinos y reporteros de BBC, Al Jazeera o France 2.

El presidente de la combativa Asociación de Vecinos del Carme, Miguel Wiergo, inaugura la ruta con el relato de su “lucha” para rehabilitar la muralla árabe, donde el Ayuntamiento que preside Rita Barberá ha invertido 800.000 euros en dos décadas. “Esto es un foco de especulación, no les interesa arreglarlo”, se queja este hombre que pilota las reivindicaciones vecinales desde hace cuatro décadas.

La próxima parada es el edificio del siglo XVIII del Centre Excursionista, una activa asociación de montañismo que programa anualmente decenas de itinerarios verdes. Carece de subvenciones desde hace un año, presta sus instalaciones a ONG sin recursos y se financia con cuotas de nueve euros mensuales. Su continuidad pende de un hilo tras 68 años de historia por falta de fondos y la renegociación de una hipoteca.

El sol cae a plomo en el Solar Corona, un espacio de 600 metros cuadrados en Ciutat Vella conocido como Raval dels Tints. En el pasado acogió al gremio de tintoreros. Desde hace dos años permite la ebullición de ideas de una quincena de colectivos vecinales gracias a un acuerdo de cesión gratuita del propietario del terreno. Se organizan proyecciones de cine, reuniones escolares y fallas alternativas. Los vecinos trabajan para construir una zona de sombra. La vegetación atraviesa en el solar restos arqueológicos. Enrique Benlloch, su portavoz, cree que el éxito de la idea radica en el sistema horizontal para adoptar las decisiones.

Huerto City propone a diez minutos caminando cultivar hortalizas ecológicas en una terraza de 150 metros donde todo se recicla. Los palés y las botellas de plástico protegen del sol. Sus promotores, el denominado Equipo de Agroecología de la Red Sostenible y Creativa (RSC), organizan encuentros para difundir las bondades de la vida saludable.

La ruta recala en una de las victorias más sonadas del movimiento vecinal, los huertos urbanos de Benimaclet. La lucha ciudadana ha permitido convertir un solar abandonado por un fallido PAI de 1.200 viviendas en un espacio verde donde se inculcan las ventajas de la vida ecológica. Acoge 60 parcelas de entre 49 y 72 metros cuadrados. Hay 300 vecinos cultivando lechugas, alcachofas y espárragos y una treintena en lista de espera. Se prohíbe comerciar con la producción y sus promotores ensayan nuevas formas para optimizar el agua de riego. “Fuimos David contra Goliat”, eresume el portavoz de la iniciativa Fermín Alegría, en alusión al conflicto de los vecinos durante años con el propietario del solar, el BBVA.

La cafetería forrada de 3.000 libros Kafkafe regentada por un uruguayo descendiente de españoles es la siguiente estación. Un portavoz de la asociación de alternativas económicas Mittua, que opera desde Benimaclet, explica allí su propuesta de economía social elaborada por pensadores críticos. Se denomina Okonomia y ha reclamado la atención de escuelas de México y Argentina.

En el epicentro de Russafa emerge la galería Color Elefante. Nació en 2000. Fue primero un taller de artistas y después una sala de exposiciones. Su promotor, el escultor Carles Albert Casanova, concibe el edificio como una isla creativa. El diáfano lugar ha llegado a acoger una sesión de intercambio de ropa usada.

El espacioso local multicultural Jarité de Benimaclet despide el itinerario. Bajo una cuidada decoración árabe desarrolla charlas, presentaciones de libros, debates y jornadas de intercambios de idiomas. Sus miembros participan en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y la campaña para pedir el cierre de los Centro de Internamiento de Extranjero (CIES). “Esto sí que es la Valencia en positivo”, resume un asistente a la ruta.

 

Un año de rutas

J. GIL

El periodista, profesor y agitador político Miguel Ángel Ferris concibió el pasado año junto a su esposa, la reportera colombiana Teresa Galindo, un programa de itinerarios en autobús para denunciar el “despilfarro” de la política de grandes eventos del PP. Su idea surgió tras detectar el “descontento social” mientras elaboraba su periódico vecinal Xarxa Urbana. Más de 1.500 personas —a razón de ocho euros por tour— han presenciado desde su autobús los sobrecostes de la Fórmula 1 o la Copa del América. Su iniciativa se financia solo con las aportaciones ciudadanas, es ajena a planteamientos partidistas. Y ha merecido la atención de la televisión británica BBC, la alemana Sat1 o la nipona NHK. Ferris asegura que más de 200 millones de espectadores internacionales han conocido gracias a él “la mala gestión” política valenciana de los sucesivos gobiernos del PP. El comerciante Roberto Llanes, de 59 años, explicaba ayer por qué se subió al autobús: “Así se cambian las cosas”.