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Cien días de Artur Mas con mucho soberanismo y más recortes

El presidente catalán hace hoy balance de un ejecutivo centrado en la 'hoja de ruta' secesionista y en consolidar el tijeretazo

Artur Mas, en el Palau de la Generalitat. Ampliar foto
Artur Mas, en el Palau de la Generalitat.

Si los primeros cien días de un Gobierno sirven para evaluar sus intenciones, los de Artur Mas al frente de la Generalitat pasan por consolidar su discurso soberanista sin abandonar la senda de los recortes iniciada la pasada legislatura. Tras el fiasco que supuso el resultado electoral del 25 de noviembre y la ausencia de la “mayoría excepcional” que reclamaba el líder nacionalista, Mas se echó en los brazos de Esquerra y dejó los del PP que le permitieron gobernar la pasada legislatura. Eso explica que en la primera sesión ordinaria del Parlament (23 de enero) se aprobara una declaración que define a Cataluña sujeto político y jurídico soberano.

Probablemente ha sido el inicio de legislatura más tenso que se recuerda, pues el Gobierno de Mariano Rajoy replicó a esa declaración soberanista del Parlament con su intención de llevarla al Tribunal Constitucional. Desde Cataluña, sin embargo, no se veía como otra cosa que el cumplimiento de uno de los puntos del acuerdo de Gobierno rubricado entre CiU y Esquerra.

Lo mismo ocurrió con la creación del Consejo Asesor para la Transición Nacional, acordado en la reunión del 12 de febrero del Gobierno catalán. Se trata de un organismo que ha de facilitar la celebración de la consulta sobre el futuro político de Cataluña que presidirá el exmagistrado del Tribunal Constitucional Carles Viver Pi-Sunyer y que estará integrado por 15 personas. Para disipar cualquier duda, el consejero de la Presidencia, Francesc Homs, anunció el pasado 22 de marzo una nueva ley para crear un “verdadero servicio exterior catalán” que sitúe a Cataluña “en el mundo”. Una “estructura de Estado”, dijo Homs, que sirva de apoyo al proceso soberanista.

En lo económico, el Departamento de Economía y Conocimiento que dirige Andreu Mas-Colell ha optado estos tres meses por contemporizar. Consciente del nuevo golpe de imagen que supondría presentar unos Presupuestos de 2013 ajustado a un déficit del 0,7%, como tenía previsto el Ministerio de Hacienda, el consejero catalán ha preferido dilatar su tramitación con un diferencial más flexible y que no le obligara a practicar un nuevo recorte de 4.400 millones de euros sobre las cuentas. Madrid parece dispuesto a dar mayores facilidades y es probable que el Presupuesto vea la luz en las próximas semanas, junto a la Ley de Acompañamiento que, si respeta lo acordado con ERC en el pacto de investidura de Mas, vendrá con nuevos tributos. Está previsto que se graven los residuos nucleares, la emisión de gases, las bebidas refrescantes y suba el impuesto de Patrimonio.

Mientras tanto, la Generalitat acumula problemas para afrontar sus compromisos de pago. Durante estos tres meses ha solicitado 9.073 millones de euros al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) para desembolsar la amortización de emisiones de deuda, pero los retrasos y las acumulaciones de facturas continúa siendo habitual en lo que se refiere a proveedores y contratistas. Un ejemplo de la tensión que esa situación ha generado la pusieron de manifiesto las protestas de los farmacéuticos, que denuncian impagos por 300 millones de euros. 

En estos primeros cien días de gobierno de Mas también los funcionarios han vuelto a quedarse sin extra. Mas-Colell ha insistido en varias ocasiones que la situación de las finanzas catalanas es de “ahogo” y que este ahogo justifica exigir nuevos sacrificios a los empleados públicos de la Generalitat. El ahorro de la Administración catalana en personal será de 740 millones hasta diciembre. Además, 6.700 interinos de los departamentos de administración y servicios sufren desde el año pasado un recorte de jornada y sueldo del 15%.

Solo ERC evita la crítica al Gobierno de CiU

ALEJANDRA MARLY / NEUS VIDAL

Todos los grupos parlamentarios de la oposición, excepto ERC, coincidieron ayer en hacer un balance negativo de los primeros cien días del Gobierno de Artur Mas. PSC, PP, ICV, Ciutadans y la CUP coincidieron desde posicionamientos muy distintos que en este tiempo el ejecutivo no ha puesto en práctica ninguna política prioritaria para solucionar los problemas que aquejan a la sociedad catalana.

Por el contrario, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, valoró “satisfactoriamente” el trabajo del Gobierno de CiU y dijo que el acuerdo de legislatura que mantienen los republicanos con CiU hasta el momento se “está cumpliendo”.

Los socialistas consideran estos tres primeros meses han sido un "desgobierno”. Para el PSC, el Ejecutivo catalán "no tiene un rumbo claro" y se caracteriza por los errores y la rectificación. El portavoz del partido, Jaume Collboni, dijo que el presidente de la Generalitat gobierna "sin diálogo, con mucha improvisación, como si tuviera mayoría absoluta y con un socio poco fiable como es ERC”.

El portavoz del PP, Enric Millo, afirmó que más allá del proceso para impulsar una consulta de autodeterminación “es difícil hacer balance porque no ha habido acción de gobierno”. En el mismo sentido, la portavoz ecosocialista, Dolors Camats, remarcó que durante estos meses no se ha actuado en los tres ámbitos que considera más importantes: la crisis, la corrupción y la centralidad del Parlament en la agenda nacional.

Desde Ciutadans, Jordi Cañas, coincidió en la falta de acción de gobierno y “más cuando aún no se ha aprobado la ley presupuestaria”, punto ampliamente reclamado por la oposición desde hace meses. Por su parte, la CUP urgió al ejecutivo a centrarse en la celebración de la consulta “mediante pasos irreversibles”.

En la línea positiva de ERC, Jordi Turull, portavoz de CiU, destacó que el Gobierno ha tomado decisiones difíciles y no ha engañado “sobre la dureza de la realidad”.