Bailando con cíngaros en un barco moscovita

El exalcalde de Lloret detalló ante el juez los dos viajes a a Rusia junto a Andrei Petrov

En el centro, el exalcalde de Lloret de Mar, Xavier Crespo, al salir del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
En el centro, el exalcalde de Lloret de Mar, Xavier Crespo, al salir del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.Albert Olivé (EFE)

El exalcalde de Lloret, Xavier Crespo, tuvo que detallar ante la juez los dos viajes que hizo a Rusia junto al presunto líder de la trama de blanqueo de capitales, Andrei Petrov. El primero fue en 2008. Xavier Crespo admitió que Petrov ideó y pagó ese viaje, aunque defendió su bondad. Según el diputado, Petrov le insistió para visitar la empresa de su jefe en Rusia, Víctor Kanaikin. En aquel primer viaje, Crespo viajó acompañado de su esposa y uno de sus hijos, que entonces tenía 11 años. Su mujer, declaró, no quería ir, pero Petrov le insistió. Y al niño se lo llevó con él porque no podía dejarlo solo en casa.

Aquel viaje pagado por Petrov duró tres días, de viernes a domingo. La familia Crespo viajó en clase business, aunque el exalcalde matizó que hoy día “ya no se distinguen tanto las diferencias” con otros asientos más populares. Se alojaron en un hotel del que no recordó el nombre, aunque sí apuntó que tenía “un casino” y “estaba muy bien”. El viernes no hicieron nada especial. El sábado fueron al domicilio particular de Kanaikin, un anciano y antiguo general que posee la Orden de Lenin como “héroe del trabajo socialista”, una de las mayores distinciones de la extinta URSS. Allí desayunaron y, más tarde, visitaron la sede de la empresa propiedad de Kanaikin, DDC Limited, así como otras instalaciones. Les explicaron, según Crespo, que aquella era una empresa “del grupo Gazprom” que se dedicaba a mantener los gasoductos de Europa.

El diputado defendió que fue “un viaje de trabajo”, ya que “era importante saber si la empresa de Petrov tenía la capacidad de iniciar y terminar la obra”, en alusión al centro comercial de Lloret.

Crespo se subió a un helicóptero que había en la misma empresa. Les llevaron a una “zona alejada en medio del campo”, donde había “una ermita”. Les enseñaron el paisaje y regresaron. Por la tarde, tuvieron tiempo de hacer turismo: visitaron la Plaza Roja y comieron en un barco propiedad de los rusos; allí mismo entró “un grupo de cíngaros que escenificó una actuación musical”. El domingo por la mañana, regresaron a casa.

El diputado defendió que fue “un viaje de trabajo”, ya que era importante saber si la empresa de Petrov “era lo que me habían dicho y tenía la capacidad de iniciar y terminar la obra”, en alusión al centro comercial de Lloret. Crespo insistió en que no tenía “ningún interés turístico” en Moscú porque, de hecho, ya había estado allí. Y vio “lo más lógico” que Petrov pagara el viaje, ya que el dinero público se ha de usar “en otros menesteres”.

En 2010 volvió a Rusia con motivo de la feria de turismo. El viaje, dijo, lo pagó el Ayuntamiento.

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Sobre la firma

Jesús García Bueno

Periodista especializado en información judicial. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona, donde ha cubierto escándalos de corrupción y el procés. Licenciado por la UAB, ha sido profesor universitario. Ha colaborado en el programa 'Salvados' y como investigador en el documental '800 metros' de Netflix, sobre los atentados del 17-A.

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