CiU maniobró para marginar a los alcaldes del PSC con las subvenciones

Un acta interna de Unió revela que la Diputación de Barcelona cambió criterios de concursos “para que los socialistas no sepan cuál se aplicará al final”

Las millonarias subvenciones y ayudas que cada año distribuye la Diputación de Barcelona podrían haber sido amañadas por Convergència i Unió para evitar que los Ayuntamientos socialistas se beneficien de ellas. Así se desprende de un documento interno de Unió Democràtica, en el que un cargo local del partido asegura que la Diputación de Barcelona, gobernada por los nacionalistas, preparó hasta 10 bases distintas para una convocatoria de ayudas. El objetivo de esto era que “los socialistas no sepan cuál se aplicará al final”.

La maniobra se describe en el acta de la reunión del comité local de Unió Democràtica de Catalunya en la comarca del Anoia de julio del año pasado, en poder de este diario. En esta reunión participaron varios dirigentes locales y fue presidida por Xavier Boquete, jefe comarcal del partido, alcalde de Masquefa y presidente del consejo de L'Anoia. En el acta se describe cómo Boquete tiene que responder al malestar de varios alcaldes de su partido, quienes se quejan de las escasas subvenciones que reciben de la Diputación, una institución gobernada históricamente por el Partit dels Socialistes, pero que desde 2011 tiene un presidente de CiU.

Ante las quejas, Boquete dice que, ante la próxima convocatoria de subvenciones “se trabajará para que los Ayuntamientos gobernados por CiU salgan más beneficiados, ya que en los últimos años los socialistas han salido mejor parados”. Es en este punto donde añade que “en lo referente a las inversiones, tienen 10 fórmulas diferentes preparadas para que los socialistas no sepan cuál se aplicará al final”. Adelanta que se piensa primar a los municipios que cuenten con mucho territorio, núcleos agregados o con rentas bajas, algo que en principio beneficiaría especialmente a los Ayuntamientos de CiU.

Además de explicar esta maniobra, Boquete dice que “hay que aprovechar estos años que gobernamos en la Diputación porque el día que no estemos ahí todo será igual que en los últimos años”. En este punto afirma que espera recibir la ayuda de Ferran Civil, vicepresidente de la Diputación, también de Unió Democràtica. Se da la circunstancia que Civil, alcalde de Cercs, fue ascendido desde la segunda vicepresidencia a la primera el mes pasado, pese a estar imputado en hasta tres causas de prevaricación y corrupción urbanística. Ni Ferran Civil ni Xavier Boquete han querido dar su versión de los hechos pese a las múltiples llamadas de este periódico.

En el acta, el dirigente de Unió también da a entender que los municipios gobernados por Unió Democràtica están peor tratados que los que tienen un alcalde de Convergència. “Los de Unió siempre tenemos el complejo de ser el partido pequeño”, dice.

Las ayudas que reparte la subvención son motivo de pelea habitual entre los grandes partidos. Sin embargo, las quejas nunca suelen trascender porque habitualmente las decisiones se toman de forma consensuada y con pactos soterrados que acallan cualquier debate en los plenos.

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La Diputación de Barcelona es una de las escasas Administraciones que ha visto incrementar su presupuesto este año. Concretamente puede gastar 690 millones, un 17% más que el año pasado, gracias a la previsión del incremento de las transferencias del Estado por el aumento de impuestos como el IVA. La principal actividad del ente provincial es asesorar y financiar actividades de los Ayuntamientos. La opacidad en la distribución de los recursos es habitual y viene ya de la época en que gobernaban los socialistas. Sin ir más lejos, el año pasado la Diputación de Barcelona otorgó sin concurso el 82% de las subvenciones, o lo que es lo mismo: dio a dedo hasta 261 millones de euros.

Sobre la firma

Miquel Noguer

Es director de la edición Cataluña de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha trabajado en la redacción de Barcelona en Sociedad y Política, posición desde la que ha cubierto buena parte de los acontecimientos del proceso soberanista.

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