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Un cargo de Vaersa plagia un plan de caza de la empresa privada de su hermano

Los Burgui Oltra compartieron la propiedad de Gama Medio Ambiente hasta 2009

El bosque de La Hunde en el término municipal de Ayora, Valencia.
El bosque de La Hunde en el término municipal de Ayora, Valencia.

Abrir en un punto al azar el plan de caza del monte público de La Hunde (Ayora, Valencia), redactado por un cargo de Vaersa, y el plan de un coto privado de L’Olleria (Valencia), escrito por un técnico para una empresa privada, sorprende. Decenas de páginas idénticas, con tablas, gráficas y argumentaciones iguales revelan, cuanto menos, un trasvase de información entre sus autores: El uno, jefe del gabinete técnico de caza de Vaersa, y el otro su hermano, administrador de una empresa privada. Los hermanos Burgui.

La Comunidad Valenciana tiene cerca de 1.300.000 hectáreas de terreno forestal. Un 35% de esta superficie es pública cuya responsabilidad corresponde a la Consejería de Medio Ambiente que debe velar por la preservación de estos espacios. La empresa pública Vaersa, que depende de Medio Ambiente, redacta los planes de ordenación cinegética de los montes de su propiedad que son de obligado cumplimiento. Vaersa cuenta con ingenieros especialistas en diversos campos para la realización de estos estudios ambientales.

Juan Miguel Burgui Oltra es uno de ellos. Y no uno cualquiera. Coordinador del gabinete técnico de caza en Vaersa, escribió en agosto de 2010 el Plan de Ordenación Cinegética del monte público de La Hunde, cuya subasta se paralizó por discrepancias entre los técnicos.

David Burgui Oltra, ingeniero de la empresa Gama Medio Ambiente, dedicada a la gestión de cotos de caza y hermano de Juan Miguel, escribió tres meses antes, en mayo de 2010, el Plan Técnico de Ordenación Cinegética de un coto privado de caza en L’Olleria. Ambos planes tienen algo más en común que la relación familiar entre sus autores. En la realidad son prácticamente idénticos.

Decenas de páginas idénticas hasta en la posición de los logotipos

Párrafos enteros iguales, mismas justificaciones técnicas, tipo de letra, paginación, índice e incluso la posición de los logotipos de las empresas, es la misma. Como si de una plantilla se tratase, en estos documentos solo varían los datos específicos de cada paraje, lo que obliga a preguntarse cuál de los dos hermanos escribió estos planes, pese a que figuren autores distintos, y si hubo un trasvase de información de David, en la empresa privada, hacia Juan Miguel, en la pública.

Los hermanos Burgui Oltra, compartieron hasta noviembre de 2009, según consta en el Registro Mercantil, la propiedad de la empresa Gama Medio Ambiente, redactora del plan plagiado. Algunos extrabajadores de Vaersa aseguran que la relación entre los dos hermanos trasciende la mera familiaridad; entre sus compañeros son comunes los comentarios a cerca del posible trasvase de información pública en dirección opuesta, de la empresa pública a la privada. Estas fuentes aseguran que Juan Miguel ha sido amonestado explícitamente por sus superiores por este tipo de hechos.

Según explican fuentes cercanas a la Consejería de Medio Ambiente, el Director General de Medio Natural, Alfredo González Prieto, ha sido informado de este plagio y hasta el momento no ha tomado ninguna medida contra el “autor” del documento, que continúa en su puesto de trabajo en la empresa pública.

La consejería destinataria final de este plan, afirma haber pagado 1.400 euros en la redacción del documento. Fuentes cercanas al gabinete de caza de Vaersa, aseguran que para la realización de este plan se envió un equipo de técnicos durante varias semanas a La Hunde a realizar conteos de fauna, y que los gastos derivados del estudio de la zona podrían alcanzar los 20.000 euros. Pero el proyecto nunca se llegó a firmar y nunca ha entrado en vigor, con lo que puede decirse que el gasto, cualquiera que fuese, no sirvió prácticamente de nada.

Juan Miguel Burgui, preguntado en conversación telefónica por las coincidencias entre estos documentos, guarda un largo silencio antes de conseguir responder: “Al final la estructura de los planes siempre es similar. De todas formas no puedo contestar sin hablar con mi jefe”. ¿Estas similitudes son un error o es habitual? Más silencio. “Tengo respuesta a la pregunta, pero tengo que consultarla”, concluye. Su máximo jefe es el Director General de Medio Natural, Alfredo González Prieto, que parece desconocerlo todo.

Los gastos del estudio de la zona podrían alcanzar los 20.000 euros

González Prieto explica que este plan no está aprobado y que, por causas que dice desconocer, sigue siendo estudiado por los servicios de la Dirección Territorial desde que acabó de redactarse, hace casi tres años. Asegura que cuando esté listo “se aprobará, si es que se aprueba”, porque una de las condiciones para la subasta de este monte es que el futuro adjudicatario redacte el plan de gestión del espacio.

Pero el paraje de La Hunde no tendría tanta relevancia si no fuera porque es uno de los más ricos en biodiversidad con interés cinegético de la Comunidad Valenciana. Es decir, una joya para los cazadores. Perdices, liebres, jabalíes, ciervos, cabras montesas… piezas con un valor económico que alcanza, según el plan de caza, hasta los 1.050 euros y, según los cazadores, un valor muy superior porque algunas de estas piezas se consideran trofeos.

Según el plan de ordenación cinegética de La Hunde, firmado por Juan Miguel Burgui, el valor de las piezas de caza que el plan permite abatir supera los 35.000 euros anuales, cuando se iba a subastar por 11.500.

En la anterior subasta de aprovechamientos de caza en montes públicos, en la que todavía no se encontraba La Hunde, realizada en 2011, se ofrecieron 35 espacios cinegéticos propiedad de la Generalitat. Según el artículo 32.2 de la ley de caza valenciana, la explotación de estos espacios corresponde a la Consejería que podrá conceder el aprovechamiento a una entidad local o “una sociedad de cazadores sin ánimo de lucro”. Sin embargo, la empresa Gama Medio Ambiente, propiedad de los Burgui, resultó en 2012 adjudicataria provisional de 11 de los 35 espacios, aunque acabó renunciando a nueve de ellos.

El motivo de su renuncia lo conoce el Club de Cazadores La Fontana, de Ontinyent, que asegura que la empresa Gama Medio Ambiente pujó por el monte que ellos llevan años utilizando y que, una vez obtuvo la adjudicación provisional, les propuso un trato: permitirles cazar a cambio de gestionar el coto con una contraprestación económica. Como los cazadores se negaron y el pacto no funcionó, la empresa renunció a quedarse con este espacio. Según cuentan los cazadores, este modus operandi se realizó también con otras zonas de caza públicas, y al final, Gama Medio Ambiente solo se quedó con dos de estos espacios, por los que había pujado cantidades que multiplican por 10 y por cuatro los precios de salida.