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Dos ‘aristócratas’ de la sanidad pública

Prat y Manté han dirigido la sanidad catalana en las últimas dos décadas

Poderosos, muy bien relacionados y mejor pagados. Josep Prat y Carles Manté son dos miembros selectos de la aristocracia gestora que ha dirigido la sanidad catalana en las dos últimas décadas. Ambos han navegado con habilidad en los entes públicos —la empresa municipal de Reus, Innova; el Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC)...— que, financiados por los presupuestos de la Generalitat y amparados por una casi plena autonomía de gestión, trufan el modelo sanitario catalán.

Los destinos de Prat y Manté se cruzaron hace más de una década en el CSC, adonde Prat llegó en representación de Innova, el holding municipal que él creó junto al exalcalde socialista y también directivo del CSC, Josep Abelló. En una sanidad en la que ha reinado la sociovergència, Prat saltó a dirigir el CatSalut en 1998, en tiempos de Jordi Pujol. En 2003 volvió a Reus para liderar Innova y extender los intereses sanitarios del holding Innova. El poder de Prat vivió su momento de máximo esplendor con la llegada de Artur Mas a la presidencia de la Generalitat. Él le nombró miembro de su consejo asesor y el consejero de Salud, Boi Ruiz, le eligió para presidir el ICS, cargo que acumuló al de Innova y vicepresidente del grupo hospitalario privado USP. Ayer, Ruiz guardó silencio.

En la cúpula del CSC también se diparó la carrera de Carles Manté, nombrado director del Catsalutdurante el primer Gobierno tripartito (PSC, ICV y ERC) por la entonces consejera de Salud, Marina Geli. Al dejar el organismo, en 2007, Manté halló cobijo en tres instituciones sanitarias salpicadas por los escándalos: el hospital de Sant Pau, la Corporació de Salut del Meresme y la Selva —caso Crespo—, y Reus.

La remuneración de esta aristocracia, costeada con fondos públicos, es uno de los secretos mejor guardados de la sanidad catalana. Reus tardó años en admitir que pagaba a Prat 280.000 euros anuales (más Audi A6). Los ingresos irregulares de Manté desde Innova, cerca de 200.000 euros al año, dan una idea del nivel en el que se mueven.