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Desarticulada una red que distribuía heroína en Bizkaia

Tres detenidos y cuatro kilos de heroína incautados en un piso de Sestao, en una operación de la Policía Municipal de Bilbao

Alijo incautado en el registro del piso de Sestao utilizado por la red de traficantes, en una fotografía facilitada por la Policía Municipal de Bilbao.
Alijo incautado en el registro del piso de Sestao utilizado por la red de traficantes, en una fotografía facilitada por la Policía Municipal de Bilbao.

La Policía Municipal de Bilbao desarticuló el pasado viernes uno de los principales clanes de distribución de heroína de Bizkaia gracias a la colaboración de la guardia urbana de Sestao, municipio donde tenían su base de operaciones. Las tres personas detenidas  J.A.B, de 44 años,y M.C y M. S, ambos de 34 años de edad, pasaron el pasado fin de semana a disposición judicial.

La operación ha permitido incautarse de casi cuatro kilos de heroína, escondida en huecos camuflados en diferentes estancias del piso de Sestao utilizado por la red, que según cálculos policiales podría alcanzar en el mercado ilegal un precio aproximado de 250.000 euros, además de básculas digitales y de diversos útiles empleados para la manipulación y el transporte de la droga.

Agentes de la Unidad de Drogas de la policía local de Bilbao habían iniciado la investigación al detectar diversos contactos sospechosos entre algunos miembros del clan con traficantes de menor escala, algunos de los cuales eran viejos conocidos de la Policía, al haber resultado detenidos en anteriores operaciones contra el tráfico de drogas en la capital vizcaína. Los policías advirtieron desde el primer momento que se enfrentaban a un grupo bien organizado, en el que cada miembro tenía unas funciones asignadas y en el que cada pieza actuaba con discreción y profesionalidad en todas las operaciones realizadas.

Las investigaciones permitieron constatar que un componente de la red se encargaba de contactar con posibles clientes y les hacía llegar las pruebas, mientras otro se dedicaba del transporte y cobro de la heroína, a la vez que el cabecilla del clan se responsabilizaba de la guardia y custodia de la droga en un piso.

Los miembros del clan operaban desde Sestao y distribuían la droga fundamentalmente en Bilbao, utilizando el transporte público de forma habitual, pasando desapercibidos entre el resto de las personas usuarias y mostrando una gran frialdad en su comportamiento, al mantener la calma pese a coincidir en algunas idas y venidas incluso con agentes uniformados.