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El gerente de Emarsa se hacía ingresar regularmente miles de euros en su cuenta

Una testigo confirma que Camps fue el valedor del exgerente imputado por el saqueo

Enrique Crespo, exalcalde de Manises, recibía sobre con dinero regularmente para pagar comidas

La exsecretaria de los gerentes de Emarsa, la sociedad pública de Valencia saqueada hasta la quiebra, ha vuelto a declarar ante el juez como testigo este jueves y ha revelado nuevas prácticas corruptas en la depuradora de aguas residuales. Marisol Gálvez, que el miércoles declaró que había llevado bolsos de Loewe a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, regalados por los imputados en la causa mientras ejecutaban el saqueo y pagados con dinero público, ha asegurado hoy que el  gerente entre 2004 y 2010 de la entidad y uno de los principales implicados, Esteban Cuesta, le ordenaba ingresar en una cuenta personal, "y no de Emarsa", cantidades que oscilaban entre los 1.000 y los 4.000 euros en efectivo, cada dos o tres meses.

Gálvez ha asegurado desconocer cuál era el origen del dinero, aunque Cuesta está imputado por estafa, malversación de caudales y delitos societarios en el marco de su actividad en la depuradora. En ocasiones los ingresos lo hacía y en ella y otras veces un ordenanza de la planta, ha afirmado.

La testigo también ha confirmado la excelente relación de Cuesta, enfermero de profesión, sin experiencia en la gestión de empresas y que compatibilizaba el cargo en la depuradora con el de presidente de distrito del PP en la ciudad de Valencia y alcalde pedáneo de Benimàmet, mantenía con la familia del expresidente Francisco Camps. Su mujer, señaló la exsecretaria, se encargaba de "cuidar a los hijos del señor Camps", ha señalado. Y fue ese contacto el que le permitió alcanzar la gerencia de Emarsa, con un sueldo de 80.000 euros al año.

La testigo ha sido interrogada sobre una anotación en su agenda, del año 2004, en la que se indica una reunión entre Enrique Crespo (que fue presidente de Emarsa, alcalde de Manises y vicepresidente de la Diputación de Valencia por el PP y está imputado en la causa), Juan Carlos Gimeno (exconcejal del PP en el Ayuntamiento de Valencia y exportavoz del PP en la Diputación de Valencia, también imputado) y "Camps". La exsecretaria no ha sabido concretar si con ese apellido se refería a Francisco Camps o a otra persona. Cuesta presumía de tener negocios en el sector del mármol con la hermana del expresidente Estrella Camps.

Entre los gastos muy difíciles de justificar de Emarsa se encuentran frecuentes comidas y cenas en marisquerías, asadores y restaurantes con estrella Michelín. La secretaria también ha ofrecido detalles al respecto al asegurar que de vez en cuando tenía que ir al Ayuntamiento de Manises a recoger "sobres" repletos de facturas de restaurantes. Los recogía, los llevaba a Emarsa y a los pocos días el jefe de contabilidad de la planta y también cargo del PP de Valencia, Santos Peral, le daba otro sobre, esta vez con dinero, para ir a entregárselo a Crespo a la alcaldía de Manises. Gálvez ha dicho que sabía que era dinero porque "sonaban monedas" y en un momento determinado decidió abrir un sobre para asegurarse. En total, ha calculado, en cada sobre solía haber entre 150 y 300 euros.

El escándalo impacta en el aparato del PP de Valencia

Frecuentes desapariciones del gerente adicto a las drogas. Gran tendencia de su sucesor a cargar viajes con prostitutas a la sociedad. Sobresueldos en dinero negro, yates, coches de lujo, lingotes de oro caballos, salarios de 60.000 euros para secretarias que no habían pasado de segundo de BUP y sustracciones masivas de documentos contables. La declaración de la testigo Marisol Gálvez, secretaria durante siete años de los gerentes de Emarsa, la depuradora de Valencia quebrada tras sufrir un vaciado de al menos 25 millones de euros, ha confirmado la falta del mínimo decoro que presidía la empresa. Y ha metido de lleno el escándalo judicial en el PP de la ciudad de Valencia, al implicar en graves irregularidades a otros dos miembros del aparato.

Gálvez, ella misma militante del PP de Manises, aseguró que Ignacio Martínez, jefe de compras de Emarsa y secretario general del PP en el distrito de Trànsits, y Santos Peral, jefe de contabilidad y secretario general del partido en el distrito de Patraix, cobraron sobresueldos “sin justificar” de 1.000 euros de forma continuada de la depuradora. La secretaria aseguró igualmente que Peral participó en la sustracción de montones de documentos contables de la planta poco antes de que Emarsa fuera liquidada, que cargaron en el maletero del asesor fiscal Rafael Quiles para hacerlos desaparecer. La imputación de ambos cargos del PP, confirmados hace un mes en el congreso local del partido (por encima de cuyos cargos está la autoridad de Rita Barberá) parece por tanto inevitable.

Ambos se unirían a la situación de otros dos cargos populares de Valencia que se encuentran entre los principales imputados: el exgerente Esteban Cuesta y quien era al mismo tiempo jefe de informática de Emarsa y proveedor de la misma, Sebastián García Martínez, alias Chanín. García Martínez está imputado por saquear a la sociedad cobrándole, por ejemplo, 149 ratones en menos de seis meses cuando en la planta solo había 30 ordenadores. La testigo aseguró que Chanín entró en Emarsa de la mano de Silvestre Senent, concejal de Hacienda de Rita Barberá y presidente de honor del PP de Valencia. Senent presidió Emarsa entre 1997 y 2002, y cada vez más testimonios e indicios apuntan a que bajo su mandato la dinámica fue la misma.