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El cierre de la escuela El Castell de Tona se hará de forma progresiva

En principio el colegio cerraba completamente las puertas en junio

La escuela El Castell de Tona (Osona) no cerrará el próximo curso. El colegio está condenado a desaparecer, pero lo hará lentamente, empezando por no ofertar el P-3 para septiembre. Así lo acordaron ayer el Departamento de Enseñanza junto a las direcciones de la escuela El Castell como la de l’Era de Dalt, que es el colegio donde está previsto realojar a los alumnos. La Generalitat se justifica en el descenso de natalidad para cerrar El Castell, una escuela de seis año de vida que acoge a 98 niños.

La negociación entre el municipio y la Generalitat ha sido larga y con varios bandazos. En un primer momento, el gobierno catalán había planteado que el cierre de la escuela se hiciera poco a poco. Pero ambos colegios optaron porque se clausurara de golpe. “Hubiera sido una muerte lenta y agónica”, admiten desde los centros afectados.

Al final ambos colegios reflexionaron sobre el impacto de trasladar un centenar de alumnos de un tirón a la escuela de l’Era de Dalt y decidieron que la mejor opción era acogerse a la primera oferta de la Generalitat. “En l’Era no caben todos los alumnos. Hubiéramos tenido que recurrir a los barracones que ahora está utilizando El Castell y la integración de ambas escuelas habría sido muy traumática”, explican dichas fuentes.

Eva Capdevila, una madre de la escuela El Castell, rechaza la solución acordada por centros y la Generalitat y reclama la continuidad del centro. Con todo, las familias aseguran que están “relativamente satisfechos porque se garantiza la continuidad de la escuela durante 4 o 5 años, de manera que la integración al nuevo centro se hace más lentamente y da un poco más de tiempo para aproximar los dos proyectos pedagógicos”. Las familias ven el riesgo de que si se cierra el P-3 se pueda producir una fuga masiva de alumnos. “Hay 12 familias que no podrán escolarizar sus niños de tres años, así que también sacarán los hermanos y se irán” tercia esta madre.

El Castell es una de las siete escuelas, cuyo cierre ha programado la Generalitat este año. De estas, solo en la de Can Montllor en Terrassa se vaciarán las aulas de una vez. El resto desaparecerán progresivamente, empezando el próximo año por no abrir las líneas de P-3. En el caso del Xarau de Cerdanyola, en que la Generalitat también dio marcha atrás, el cierre de la línea de preescolar está condicionada a la matrícula (un mínimo de 20 alumnos).

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