Un pelotazo en la plaza de toros

Lloret cambió repetidamente el proyecto, siempre en beneficio de la trama rusa “Todas las ventajas recaen sobre esta empresa”, denunció la oposición

Centro comercial promovido por la empresa DDC en Lloret.
Centro comercial promovido por la empresa DDC en Lloret.PERE DURAN

En los terrenos de la antigua plaza de toros de Lloret iba a construirse una residencia para deportistas. Esa era la idea del Ayuntamiento hasta que la empresa Development Diagnostic Company (DDC) puso el ojo en el proyecto y acabó colocando la plaça de braus en el centro de la polémica. Poco después de perdonar a la sociedad 133.000 euros en tributos, el pleno de Lloret aprobó en junio de 2009 una modificación de usos para aumentar la zona comercial construible en los terrenos, situados cerca del centro de la ciudad, y favorecer de nuevo a DDC.

La oposición denunció en el pleno que se estaba fabricando “un traje a medida” de la empresa. DDC se había hecho con un convenio firmado en 2006 entre el Ayuntamiento de Lloret y la empresa Zulueta, propietaria de la plaza de toros. El acuerdo preveía que la empresa derribaría el edificio y urbanizaría el antiguo coso, a cambio de una licencia para construir un área comercial que sería siempre un “complemento” de los usos deportivos previstos. El Ayuntamiento permutaba una parte de los terrenos por un área construible de 1.800 metros cuadrados en el Rieral, otra zona de la ciudad donde poder levantar un edificio de cuatro pisos.

Es en un pleno de junio de 2009 cuando se aprueba la modificación y un informe favorable a la licencia que la empresa había pedido solo un mes antes. Los concejales del PSC, ICV y ERC critican lo que les parece un trato de favor del equipo de Gobierno hacia DDC. “El equipo de Gobierno presenta esta modificación para favorecer los intereses privados de alguien”, denunció Lluïssa Parrilla, portavoz del PSC.

Solo unas semanas después de que el pleno aprobara la “bonificación” tributaria, la empresa volvía a asomarse en un pleno por voluntad del equipo de CiU. El alcalde, Xavier Crespo, estaba ausente porque había sido operado.

Los 2.000 metros cuadrados destinados a oficinas se r4edujeron a cero para favorecer a DDC 

“Últimamente esta empresa ha tenido mucho protagonismo”, lanzó en ese pleno el concejal del Grup Independent Lloret Joaquim Teixidor, que recordó que la sociedad “solo tenía un trabajador en 2007”. DDC se fundó en octubre de 2004 con Petrov como administrador único. Dos años después, la sociedad realizó una ampliación de 300.000 euros de capital, acción que repitió en 2008 (un millón de euros). Solo un año más tarde, su activo superaba los 24 millones de euros. Ese es el año en que DDC se coloca en el ojo del huracán municipal. “Como mínimo, es sospechoso que todas las ventajas habidas y por haber recaigan en esa empresa”, dijo entonces Teixidor.

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En el lugar no hay hoy ni rastro de la residencia y solo se ha construido un centro comercial y un aparcamiento municipal para 400 coches (cedido en parte a una gran cadena de alimentación), uno de los requisitos que contemplaba el convenio, que obligaba también a urbanizar la plaza. El equipo de Gobierno defendió que las modificaciones realizadas estaban justificadas porque con la “nueva coyuntura económica” el proyecto podía no resultar rentable a la empresa. Por ello había que reducir la superficie destinada a oficinas —de 2.000 metros cuadrados a ninguno— o permitir a la empresa poner una pista de hielo en la primera planta (que no se hizo). Es lo que argumentó el entonces concejal de Urbanismo Josep Valls, presidente del equipo de fútbol de Lloret —que fue patrocinado por DDC—, y actual portavoz y primer teniente de alcalde. La oposición no se cansó de preguntar por qué debía el Consistorio favorecer los intereses de una empresa privada.

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