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Hallado el testamento del mariscal Pardo de Cela

El documento, firmado dos días antes de su ejecución, cambia definitivamente datos que se habían dado por buenos, como la fecha de su muerte, y revela la existencia de un hijo bastardo

Firma del mariscal Pardo de Cela
Firma del mariscal Pardo de Cela

En el siglo XV empezaron a circular los primeros poemas sobre Pedro Pardo de Cela y así se fue cimentando un mito que poco tiene que ver con la realidad de un noble medieval, héroe de sus propios intereses más que de los de Galicia, que poco a poco se va desvelando. En los años setenta del siglo XX era tal la ausencia de documentos sobre el mariscal que murió degollado tras un proceso judicial en 1483 que sus estudiosos llegaron a creer en la existencia de una "mano negra" que se había preocupado por destruir papeles probablemente con el objetivo de preservar la leyenda que envolvía desde hacía siglos el personaje y que había sido alimentada por autores como Cabanillas, Pardo Bazán o Castelao. Sin embargo, desde mediados de los 80, empezaron a aparecer en los archivos documentos referidos al personaje, y aparecieron numerosas referencias a la existencia de un testamento que, no obstante, se resistía a salir a la luz. El historiador Eduardo Pardo de Guevara, uno de los especialistas en la figura del noble nacido en Betanzos en 1425 y ejecutado en Mondoñedo por orden de los Reyes Católicos en su política de doma de la nobleza rebelde, localizó en el verano de 2011, en la Real Chancillería de Valladolid, después de una ardua búsqueda, hasta tres copias del manuscrito original, firmado en Mondoñedo por Pardo de Cela dos días antes de su ejecución. Ayer, la última voluntad del que también fue alcaide de Viveiro fue dada a conocer por el investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Santiago, y al acto se sumó el conselleiro de Cultura, Jesús Vázquez.

Entre las novedades que aporta el documento (y que echa por tierra varios datos que se consideraban indiscutibles) está, precisamente, la fecha de su muerte, que no fue el 17 de diciembre, como siempre se sostuvo, sino el 3 de octubre. Don Pedro estaba preso en casa de un canónigo mindoniense y, además de a sus hijas, las dos únicas descendientes que se le conocían, dejó en herencia un coto a su varón bastardo, del que también se especula si finalmente murió en la misma ejecución pública. Con la muerte de Pardo de Cela, la corona consideró prácticamente pacificado y sometido el territorio gallego, de ahí que surgiese el mito nacionalista en torno a la figura del noble.