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URBANISMO

La escritura demuestra la intención de recalificar terrenos en Vitoria

Una sociedad pública compró suelo rústico 30 veces más caro que lo tasado

Precio más elevado, justificado por una recalificación del suelo que ni llegó ni figuraba en los planes urbanísticos de la ciudad, informaciones a medias a quienes debían autorizar la compra, dos constructores de la ciudad implicados en la operación en la que uno de ellos actuó como apoderado del Ayuntamiento. El Ayuntamiento de Vitoria compró en 2005, a propuesta del gerente de la sociedad pública Ensanche 21, Alfredo Piris, junto con dos promotores inmobiliarios de la ciudad, dos parcelas rústicas por valor de 19,45 millones de euros que, según la tasación de los terrenos realizada previamente costaban 30 veces menos, 664.851 euros.

Según los documentos aportados por el PNV en la comisión de Urbanismo en el Consistorio, el notario que firmó la escritura recoge que “el precio de venta de las fincas supera ampliamente el doble del precio que normalmente corresponde en la comarca a las de su misma calidad y cultivo”. Unas parcelas rústicas en la zona sudeste de la ciudad, donde la Caja Vital también estaba comprando terrenos en un momento de expansión de la capital vasca y cuyo precio se justifica en las escrituras “dada la expectativa a su nueva calificación”. La pasada semana, cuando los jeltzales lanzaron la denuncia, portavoces del Ayuntamiento negaron que el plan fuese el de recalificar los terrenos. Ahora, el PNV califica de “pelotazo urbanístico” la operación. Las parcelas están fuera de la zona recogida en los planes urbanísticos de la ciudad para su expansión.

La operación obtuvo el visto bueno de todos los consejeros de Ensanche 21, que realiza sus compras de terrenos a través de una empresa participada al 100% por el Ayuntamiento —utilizada para mantener el anonimato del Ayuntamiento y evitar así precios de venta especulativos por tratarse de la administración la que compra—. El PNV puntualiza que entre el dinero que pagó esta empresa (6,48 millones, un tercio del total) y la cantidad que pagó a su vez Ensanche 21 a esta compañía (6,87 millones) hay un desfase de 392.543 euros, el 2%, dinero que no halla en la documentación recibida hasta la fecha.

El PNV aseguró que los consejeros de Ensanche no conocían los detalles de la operación —votaron a favor por unanimidad, con el visto bueno de PNV, PP, PSE, EB y EA—, mientras que PP y PSE se unían para defender la decisión. El alcalde, Javier Maroto, entonces también consejero de la sociedad pública, aseguró que fue una decisión acorde con las perspectivas de expansión de la ciudad, pero centró su discurso en asegurar que él no estaba en el cargo cuando se realizó. Bildu sí criticó las formas en las que se había realizado la compra y puso en duda la viabilidad económica actual de Ensanche 21, cuya disolución exigió.

Todos los consejeros de

Ensanche 21 dieron su visto bueno