Rabat, la joyería fetiche de la policía

El juez investiga si un presunto ‘narco’ regaló relojes de lujo a mandos amigos

Dos mossos frente a la joyería Rabat durante el registro ordenado por el juez en febrero.
Dos mossos frente a la joyería Rabat durante el registro ordenado por el juez en febrero. CARLES RIBAS

La joyería Rabat del paseo de Gràcia barcelonés es la favorita de los cuerpos policiales. Atraídos por el trato especial que les dispensa el dueño del establecimiento —generosos descuentos, entre otros favores— decenas de mandos policiales han comprado allí relojes de lujo. En sus fichas de clientes, incluso, consta su condición de funcionarios de las fuerzas del orden. No todos los relojes que terminaron en las muñecas de los agentes, sin embargo, fueron pagados por ellos. En al menos dos casos, fue un confidente policial imputado por tráfico de drogas, Manuel Gutiérrez Carbajo, el que abonó las facturas.

El pasado febrero, el juez Joaquín Aguirre, que investiga un complejo caso de presunta corrupción policial, ordenó el registro de la joyería. Sospecha que Carbajo compró allí regalos para mandos policiales a cambio de “no se sabe qué favores”, lo que supone un delito de cohecho. Siete meses después, se ha levantado el secreto de la investigación, una pequeña parte del llamado caso Macedonia, en el que están imputados mandos de los Mossos por encubrir, supuestamente, las actividades ilícitas de Carbajo.

El informe que el juez encargó a Asuntos Internos del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) revela que, desde 2004, el presunto traficante y confidente compró 46 relojes por valor de más de 400.000 euros. Pero los relojes que vende Rabat “no se controlan mediante el número de serie” en todos los casos, lo que “dificulta seguir el rastro” y llegar hasta el destinatario final. Es lo que ha ocurrido en la mitad de las compras analizadas. En el verano de 2010, el inspector jefe del CNP Julio Fernández llevó a reparar un reloj Breitling de caballero, hecho de acero y valorado en 1.810 euros. Por el número de serie, los investigadores han sabido que fue comprado cinco años antes por Carbajo. Un caso similar es el de Óscar Duran, un sargento de los Mossos d’Esquadra que, en febrero de 2010, adquirió un reloj por 1.500 euros. Solo pagó 1.000 euros. Unos días más tarde, la joyería cargó el resto del importe a la cuenta del presunto traficante.

Al margen de esas, Asuntos Internos concluye que no existen otras conexiones entre las compras exclusivas de Carbajo —algunos relojes, como un Audemars Piguet de oro de caballero, cuestan más de 32.000 euros— y las de los funcionarios que frecuentan Rabat. Pero destaca la relación de “amistad” que existe entre él y algunos de los mandos. Uno de ellos es el comisario José Bolívar, exjefe de la unidad de drogas de Barcelona. En los registros figura un pedido de Bolívar, pero en su cuenta de cliente “no consta que haya comprado [y por tanto pagado] ningún reloj”. El pasado marzo, el comisario dejó el cuerpo de policía de forma inesperada, lo que causó enorme sorpresa entre sus compañeros.

Al menos  un inspector recibió un reloj valorado en más de 1.800 euros

El informe remitido al juez considera que “ha quedado constatada la condición de colaborador policial” de Carbajo, que tenía un negocio de compraventa de coches en Sant Andreu de la Barca. Sobre todo, en casos de drogas. Fue él quien ayudó a destapar los casos puerto y Saratoga —de corrupción policial— y quien ayudó a resolver el asalto a un furgón blindado en Terrassa (Vallès Occidental), en el que murieron dos vigilantes.

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Otros supuestos amigos de Carbajo en la jefatura de Via Laietana son el inspector José Pérez (conocido como Pepe de homicidios) y dos personajes de oscuro pasado: el excomisario Francisco Álvarez, condenado a nueve años de cárcel por el secuestro de Segundo Marey; y el inspector Jesús G. Argüelles, condenado a dos años por matar a tiros a un delincuente en Barcelona en 1984 y por su implicación en la trama de los GAL. En solo un año, entre 2009 y 2010, Carbajo mantuvo con todos ellos casi un millar de conversaciones telefónicas. Álvarez y Pepe también son clientes de Rabat.

En un tercer nivel se sitúan otros policías que no tienen ninguna relación con Carbajo, pero son buenos clientes de Rabat. Como el comisario José López, que fue jefe superior del CNP en Cataluña hasta 2008. López compró un reloj Hublot con dos descuentos que le aplicó el dueño, Esteve Rabat. El caso más llamativo es el del inspector Simón Segura, que en los últimos siete años ha comprado productos por valor de 39.329 euros. Asuntos Internos destaca que “no pagó” todo ese importe, sino que buena parte se traspasaba a cuentas del local o se le descontaba “como regalos o descuentos especiales”, como uno del 76%. Segura pagaba en ocasiones con bienes usados y, según se desprende de algunos correos, “podía asesorar a la joyería en temas de seguridad”.

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