Una mujer con una pierna rota espera desde hace 14 días por un quirófano

El hospital de Santiago accede a intervenir a la paciente después de que se declarase en huelga de hambre

María Luisa Fernández, en su cama del hospital de Santiago.
María Luisa Fernández, en su cama del hospital de Santiago.ÓSCAR CORRAL

Las consecuencias de los recortes en sanidad no se van de vacaciones por mucho que llegue el verano. Más bien todo lo contrario. En el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) María Luisa Fernández, de 58 años, lleva 14 días con una fractura abierta de tibia y peroné, el sacro fisurado, un hueso del tobillo roto y a la espera de una intervención quirúrgica que no se produce y cuya fecha ha sido pospuesta hasta en cuatro ocasiones.

La aparatosa lesión tuvo lugar la tarde del 28 de julio en el kilómetro 1,2 de la carretera de Noia, cuando un automóvil se llevó por delante a María Luisa mientras circulaba en su bicicleta. Después de pasar tres días en observación en Urgencias del hospital santiagués fue desplazada a una habitación del área de Cirugía cardíaca —ante la ausencia de camas libres en Traumatología—, donde llegó a escuchar cuatro propuestas de día para su intervención y cuatro excusas diferentes para posponerla. Según la familia de la paciente, el hospital planteó inicialmente la operación para el martes 31 de julio, la retrasó posteriormente al jueves 2 de agosto, luego al lunes 6 y por último al viernes 10, ayer mismo. Y sin dar mayor explicación. “Nos decían que no se podía operar y solo el día 6 reconocieron que el motivo era que los quirófanos estaban saturados y no la podían atender”, explica José Ramón, marido de María Luisa Fernández. Los médicos del CHUS incluso le llegaron a recomendar acudir al Policlínico La Rosaleda de Santiago, un hospital privado, donde podrían recibir asistencia por el seguro del coche. “Allí dijeron que nos atenderían más rápido, pero preferimos no ir porque tuvimos experiencias malas”, explica.

La gota que colmó el vaso llegó cuando anteayer al mediodía les informaron de que tendrían que esperar de nuevo, “a ver si el martes podía ser”, lo que supondría mantener a la paciente 18 días encamada sin recibir otro tratamiento aparte de los antibióticos. “Incluso tuvimos que pedir al personal que no cambiase las sábanas de la cama porque después de moverla tenía que aguantar un dolor insoportable durante varias horas”, lamenta José Ramón. Al conocer la noticia, la paciente inició el jueves por la tarde una huelga de hambre que finalizó ayer al mediodía, justo después de que, forzada por la situación, la gerencia del centro accediera a reunirse con la familia y comprometiese la apertura de otro quirófano para atender a María Luisa el próximo martes. “Tuvo que ponerse en huelga de hambre para lograr el compromiso del hospital de que la iban a operar”, critica la familia.

La paciente inició el jueves una huelga de hambre ante la inacción del centro

Sin embargo, el Sergas aseguró a este periódico que la paciente ha permanecido “en todo momento” en seguimiento médico e “informada de su situación”, y justificó el retraso aludiendo a “criterios clínicos”, sin más explicaciones. La misma justificación que ayer dio, tras iniciarse la huelga de hambre, la jefatura del centro a la familia. “Yo no sé si responde a criterios clínicos, pero lo que es cierto es que a nosotros nadie nos había dicho nada de esto en estos días. O es una excusa o realmente no nos mantuvieron informados”, explica José Ramón, que teme que detrás de todo esto se encuentre la mano de los recortes.

Algo parecido sospecha María Xosé Suárez, trabajadora de Urgencias del CHUS y delegada sindical de la CIG, que achaca muchos de los problemas de saturación a que no se ha contratado personal para sustituir a los trabajadores en vacaciones. “Este año no se contrató a nadie para cubrir las vacaciones y estamos hasta arriba”, denuncia. Según explica, Urgencias permanece con el 34% de las camas cerradas y el personal médico se está viendo obligado a mandar a casa con antibióticos a pacientes que deberían ser ingresados. “Viene gente con neumonías, los mandamos a casa y en unos días vuelven aún peor”.

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María Luisa tendrá que esperar como mínimo hasta el martes para que el CHUS intervenga su pierna. De su paso por el centro se llevará una huelga de hambre de unas horas con la que pretendió, simplemente, que algo se moviese en el hospital. Ahora, su marido solo piensa en una cosa: “Que esta vez haya suerte”.

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