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El sueño de pasear por Vista Alegre

La finca de Carabanchel seguirá cerrada a los paseos del público

La Comunidad ha suspendido los planes de cesión a una universidad de EEUU

El Palacio Viejo de María Cristina, en Vista Alegre. Ampliar foto
El Palacio Viejo de María Cristina, en Vista Alegre.

La quinta de Vista Alegre, situada en Carabanchel, seguirá siendo una joya paisajística ignorada por la mayoría de sus propios vecinos. Por el momento, el acceso a esta finca, perteneciente al Gobierno regional, tendrá que seguir estando limitado a la entrada y salida de todo aquel que visite los 47 edificios públicos que hay dentro de este jardín de principios del siglo XIX. Los paseos por sus amplias arboledas seguirán siendo cosa del pasado pese a la batalla que algunos habitantes del distrito vienen librando para que este espacio sea de disfrute público. Tampoco ha cuajado el proyecto de la Comunidad de Madrid para que una universidad de EEUU instalase allí un campus europeo.

Desde que en 1831 fuera adquirida por la reina María Cristina, la propiedad siempre ha tenido un uso exclusivo. La quinta se estructuraba en diferentes palacetes, praderas, huertas y jardines, separados por longitudinales caminos que invitaban al paseo cortesano. Tras cedérselo a la infanta Luisa Fernanda, esta vendió el parque de recreo al marqués de Salamanca, que lo embelleció con la construcción de nuevos edificios, como el Palacio Nuevo, y la restauración de los jardines.

“Imagino Vista Alegre en pleno esplendor, con las barcas navegando por la ría que atravesaba la quinta; los niños en los columpios; las jaulas de animales, las estatuas… Casi dos siglos después, no queda apenas nada”, explica Juan Pedro Rodríguez, profesor de Historia de Madrid de la UNED. El declive comenzó en 1883, tras el fallecimiento del marqués de Salamanca. Sus herederos vendieron Vista Alegre al Estado. Desde entonces, las 44 hectáreas de terreno en las que se distribuyen extensos jardines, huertas, riachuelos sin agua, esculturas solitarias y un par de palacios, ha venido sufriendo un continuo deterioro.

Desde que en 1831 fuera adquirida por la reina María Cristina, la propiedad siempre ha tenido un uso exclusivo

El Ayuntamiento intentó recuperar el jardín de recreo y en 2009 presentó a la Comunidad un plan que debía culminar con su apertura al público. El proyecto también preveía la construcción de varios aparcamientos subterráneos. El Gobierno regional lo rechazó porque consideraba que con ello no se le daba el “tratamiento adecuado a los edificios históricos”, según informa la Consejería de Economía. Desde entonces, las negociaciones están paralizadas.

En abril de 2011, la presidenta regional, Esperanza Aguirre, firmó un protocolo de intenciones con la Universidad de Nueva York (NYU) por el cual Madrid se comprometía a conceder el Palacio del Marqués de Salamanca, actualmente en desuso, y los terrenos anejos, para la creación de un campus europeo de la institución estadounidense. La cesión sería para un período de 40 años y por un “importe simbólico”. Los gastos de la rehabilitación, la asistencia legal para los trámites y el mantenimiento estructural del edificio correrían “por cuenta y a cargo” de la Comunidad, según dicho protocolo.

Un año después, el acuerdo ha quedado en papel mojado. La Comunidad asegura que las negociaciones se han estancado debido a la “difícil” situación económica. Por su parte, la universidad comprende que con la crisis que atraviesa la Comunidad, finalmente haya decidido no seguir adelante con el proyecto. “Es un despropósito que los habitantes de Carabanchel no puedan pasear por la finca y que el Gobierno regional estuviera dispuesto a ceder el espacio a una universidad de EE UU”, se queja Lourdes Hernández, una de las vecinas del barrio que lleva luchando más de 30 años por la recuperación de este parque. El acceso a la quinta está permitido siempre y cuando se visite alguno de los edificios públicos que se ubican en el terreno, donde se encuentran varias residencias de ancianos, una academia de danza, el Instituto Musical Moreno Torroba y un centro de formación de profesores, entre otros. Eso sí, desplazarse por la finca es toda una aventura. “Los centros funcionan como islas en un territorio que ha perdido su trazado original”, critica Milagros Hernández, del grupo municipal de IU.

El pasado junio, los vecinos del distrito, de 255.716 habitantes, presentaron junto a miembros del 15-M, sindicatos y representantes de grupos políticos municipales de IU y PSOE, entre otros, la nueva Plataforma Vecinal por el uso público de la quinta. “En septiembre empezaremos una campaña de formación para dar a conocer la finca a los vecinos. Al estar escondida, hay mucha gente que no conoce la joya que tenemos en Carabanchel y ya es hora de explotarla”, explica Gabriel Lozano, miembro de la plataforma.

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