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Tras la pista genética de la muerte súbita

Médicos, jueces y forenses se alían para investigar si los casos se producen por una mutación

Las familias serán alertadas para someterse a pruebas y recibir tratamiento

“Las familias que pierden a un ser querido por muerte súbita no tienen por qué pensar que ha sido el destino o el azar: puede haber una explicación genética”. El doctor Ramon Brugada, del Instituto de Investigación Biomédica de Girona, lleva años luchando para conocer y combatir a un desconocido que ha segado la vida de jóvenes deportistas d sin problemas de salud aparentes y que cada año causa, solo en Cataluña, unas 300 muertes. Para salvar vidas, Brugada ha trabado ahora una alianza con jueces y forenses judiciales.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el Instituto de Medicina Legal y el centro de Brugada han firmado un protocolo pionero en España que permitirá a los forenses realizar pruebas genéticas durante las autopsias en los casos de muerte súbita. El objetivo es detectar si existe una mutación genética que explique el fallecimiento. En caso de que así sea, los profesionales alertarán a los familiares de la víctima para que “puedan adoptar medidas de prevención y seguir un tratamiento”, precisó el doctor.

“Hace 20 años, la mayoría de estos sucesos permanecían inexplicados. Ahora tenemos la tecnología y el conocimiento para dar una respuesta. Pero se trata, sobre todo, de evitar que una misma familia sufra un segundo caso de muerte súbita por no haber sido alertada a tiempo; no hay nada peor que eso”, detalló Brugada. El doctor admitió que aún se ignora el porqué de muchos casos, en especial, los que sufren “jóvenes atletas de élite”.

De los 300 casos que se detectan cada año, alrededor de un 30% obedecen a una anomalía genética hereditaria. Aunque se trata de fallecimientos por causas naturales, los casos de muerte súbita acaban en el ámbito de la justicia precisamente porque no hay un certificado médico que acredite las causas. Por ese motivo se requiere de una autopsia. Entre las muchas pruebas que practican, los forenses buscarán en el cadáver la pista genética. “Los casos trascenderán el ámbito judicial y llegarán a la sanidad pública para prevenir nuevas muertes”, subrayó el presidente del TSJC, Miguel Ángel Guimeno.

Desde marzo se está realizando ya una prueba piloto en los juzgados de Barcelona y L’Hospitalet. De los 30 casos de muerte súbita tratados, se han analizado nueve. En tres de ellos se ha hallado una mutación genética.