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El 40% de los universitarios pagarán entre 600 y 900 euros más de matrícula

Estudiar una ingeniería costará 2.140 euros anuales, y Medicina, 2.360 euros

La Generalitat prevé que el 20% de los alumnos tendrán beca

El 40% de los universitarios pagarán entre 600 y 900 euros más de matrícula

El fuerte incremento de las matrículas afectará a la mayoría de los estudiantes universitarios. Para el 40% de ellos se encarecerá la matrícula del próximo curso entre 600 y 900 euros, dependiendo de la carrera. Y ello a pesar de que la Generalitat se ha desmarcado del modelo del resto de autonomías y ha decidido impulsar un sistema de tarifas que varía según la renta familiar. La Secretaría de Universidades ha elaborado una tabla de precios de seis tramos que refleja que el 40% de los alumnos sufrirán el incremento máximo (un 66%) en la matrícula el próximo curso.

Traducido en euros, esto supone que los estudiantes de grado tipo A (empresariales, filologías…) pasarán de pagar los 910 actuales por curso a 1.510. Las titulaciones que más se encarecen, hasta 900 euros, son las de tipo B (ingenierías, periodismo…), que pasan de 1.287 a 2.137 euros, y las de tipo C (Medicina, Veterinaria…), de 1.422 a 2.362 euros.

El Ministerio de Educación dio un vuelco el pasado abril al sistema de tasas universitarias estableciendo, vía decreto, que las matrículas deberían cubrir desde el 15% actual del coste de los estudios hasta el 25%. La Generalitat reconoció que optaría por la parte alta de esta horquilla, lo que se traduce en un aumento del 66% del importe de las tasas, pero hace unas semanas anunció bonificaciones para las rentas más bajas. Las comunidades autónomas (que son las que tienen la última palabra a la hora de fijar los precios) han optado por opciones diversas: Andalucía, Galicia o País Vasco ya han avanzado que solo aumentarán los precios alrededor del 2%, mientras que en la Comunidad Valenciana, Castilla y León o Cataluña la subida será mucho más fuerte, acercándose a este 66% máximo. Madrid ya se ha mostrado dispuesta a copiar el modelo catalán.

El problema es que la Generalitat se reserva hasta el último momento la concreción de los umbrales de renta que deben determinar el precio que pagarán los estudiantes. No obstante, la Generalitat sí ha hecho su propio cálculo y así lo ha facilitado a estudiantes y universidades, con los que está manteniendo reuniones estos días, antes de la presentación oficial de los precios, prevista para el viernes.

Los rectores ven problemas técnicos para poder cobrar las tasas

Lo que sí se sabe es que, a partir del umbral más alto, las tasas se reducen un 10% en cada tramo. Según los cálculos hechos por la Generalitat, el 70% de los alumnos se verán afectados por el incremento de las matrículas, mientras que un 5% se les congelarán las tasas y a otro 5% se les abaratará la factura un 50%.

La Generalitat también ha calculado que hasta un 20% de los estudiantes universitarios podrán contar con una beca. Con el incremento del precio de las matrículas, el gobierno catalán esperaba ingresar 120 millones de euros, cifra que podría cambiar después de la decisión de establecer este sistema de bonificación según la renta familiar.

El secretario de Universidades, Antoni Castellà, ha asegurado en varias ocasiones que un 25% de estos ingresos extras -esto es, 30 millones- se destinaría a becas. Pero la Generalitat está a la espera de los peores augurios, que sería que el Estado congele su bolsa de ayudas, así que será la administración catalana la que deba cubrir el porcentaje de incremento de la matrícula para los becados. El gobierno catalán calcula que a este fin tendrá que destinar 23 de los 30 millones de euros, lo que solo dejaría siete millones para otorgar nuevas becas. Con todo, la Generalitat espera pasar de los 25.000 alumnos becados actuales a los 37.500.

De forma complementaria, la Generalitat mantendrá su bolsa de ayudas propias, las Becas Equidad, que suponen un descuento del 50% de la matrícula y que se otorga a los alumnos que no cumplen los requisitos de las becas del Ministerio. Según la última convocatoria de estas ayudas estatales (las del curso que ahora acaba) solo pueden aspirar aquellos alumnos cuya renta familiar no puede superar los 38.800 euros (en familias con cuatro miembros).

Las universidades y los estudiantes han recibido con prudencia el nuevo cambio de tarifas y se quejan se la poca información referente a los umbrales de renta que se fijarán para calcular tanto el precio de las matrículas como el acceso a las becas. Y es que el proceso de matriculación se inicia el 16 de julio y todavía las familias no saben qué parte de la mensualidad tendrán que reservar para costear estos estudios.

Las universidades tienen otra preocupación añadida: saber cómo se va a implantar este sistema. Los responsables de los campus admiten no estar preparados técnicamente y consideran que dos semanas es poco tiempo para implantar un sistema informático conectado a la base de datos de Hacienda (siguiendo el modelo fijado en las farmacias para cobrar el euro por receta) para detectar el nivel de renta de los estudiantes.

Por su parte, los alumnos piden más dinero destinado a becas y reclaman que se tenga en cuenta la renta familiar de 2011, cuya campaña está a punto de cerrarse. Los alumnos argumentan que con la crisis la situación de las familias puede variar sustancialmente en poco tiempo.