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Una gran cacerolada da comienzo a la asamblea final en Sol

Un gran bullicio creado por miles de indignados precede al último gran debate previsto en el aniversario del movimiento del 15-M.

Imagen aérea del ambiente esta tarde en Sol.
Imagen aérea del ambiente esta tarde en Sol.

Parecía que no iban a lograrlo, pero una vez más se han hecho escuchar. Especialmente. A las 18.30, cuando el 15-M había convocado hoy una cacerolada en la Puerta del Sol, apenas unas 500 personas participaban en una asamblea. En cuestión de minutos, han comenzado a escucharse golpes sobre cacerolas y otros utensilios de cocina, y la mitad de la plaza se ha llenado de gente. Unas 4.000 personas se han unido a la protesta, 2.500 “entre curiosos y 15-M”, según la policía que vigila la zona.

La cacerolada indignada, propuesta ayer por Juventud Sin Futuro y aprobada por la asamblea de Sol, ha durado casi una hora. Quienes no habían traído cacharros para hacer ruido, han tirado de palmadas, silbidos y hasta de las llaves. “Colaboro en una asamblea popular y he venido a protestar hoy, pero poco preparada”, ha comentado mientras agitaba su llavero Uxua Zuazu, una maestra de 51 años que ha asistido a la concentración con su marido.

Los indignados han empezado ahora una asamblea, con la que cerrarán los actos celebrados estos días en el #12M15M. También tienen prevista otra cacerolada hasta la Bolsa, para señalar durante el recorrido los culpables, a su juicio, de esta crisis: políticos y banqueros. Esta iniciativa se repetirá, aseguran, cuando la prisma de riesgo supere los 500 puntos básicos, “quizá esta misma semana”, apunta Daniel Martínez, un joven de la Comisión de Vivienda. Estas acciones están inspiradas en las protestas que se llevaron a cabo en Argentina durante el corralito.

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