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La Ciudad de la Luz, de fábrica de sueños a pesadilla económica

La sanción de la Unión Europea deja a los estudios de Alicante en precario

Instalaciones de la Ciudad de la Luz, situadas en la zona de Aguamarga en Alicante.
Instalaciones de la Ciudad de la Luz, situadas en la zona de Aguamarga en Alicante.

La historia del complejo cinematográfico Ciudad de la Luz de Alicante es un calco del ideario de su impulsor, la Generalitat Valenciana. Los exjefes del Consell Eduardo Zaplana y Francisco Camps, al cobijo del auge económico de finales de los 90, embarcaron a las arcas públicas valencianas en los denominados Grandes Eventos, léase Terra Mítica, Ciudad de las Ciencias y las Artes o los propios platós alicantinos, entre otros.

El denominador común de todas estas obras fue su megalomanía, sin reparar en si respondían a la realidad y demandas de los sectores económicos autóctonos, y un elevado coste. Al final esta apuesta por la desmesura los ha acabado engullendo, sobre todo por sus galopantes pérdidas, y ha forzado a la Generalitat valenciana a devolverlos a la iniciativa privada.

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Génesis: La Ciudad de la Luz impulsada por el expresidente del Consell Eduardo Zaplana sobre la base de un sueño de Luis García Berlanga.

Coste: Cuando la obra esté totalmente acabada (faltan los estudios acuáticos), su coste será de 300 millones. La inversión la ha realizado íntegramente la Generalitat a través de la empresa pública Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana.

Rodajes: El complejo cinematográfico abrió sus puertas en 2005. Desde entonces se han rodado 65 producciones. El trienio 2008 a 2010 fue el más prolífico con 36 rodajes. El coste acumulado de estas producciones ha sido de 434,95 millones.

Impacto económico: El gasto total de los rodajes en Alicante y la Comunidad Valenciana ha sido de 194,06 millones, con 3.239 contratos con empresas autóctonas y una generación de empleo de 5.333 puestos de trabajo. El número de pernoctaciones ha sido de 161.593.

Deuda: En la actualidad, el complejo cinematográfico arrastra una deuda de 190 millones de euros, pese a la inyección de 160 millones en créditos que ha aportado el Consell a través de la SPTCV.

Gestión: La Ciudad de la Luz adjudicó en 2004 la gestión a la mercantil Aguamarga Estudios de Gestión S. L. La empresa, está en concurso de acreedores, y reclama una deuda de cuatro millones por impago del canon pactado con el Consell. La mercantil y la Ciudad de la Luz dirimen sus diferencias en los tribunales

Litigios: El pleito con el gestor privado es uno de los seis litigios que la Ciudad de la Luz dirime en los juzgados con proveedores, que en total reclaman más de 15 millones. Y a ello se tiene que sumar las reclamaciones ante el Tribunal Superior de Justicia por parte de los 70 dueños de los más de dos millones de suelo expropiado, que puede llegar a los 290 millones.

Ayudas: La Generalitat ha subvecionado con más de 20 millones los rodajes en la Ciudad de la Luz primero de manera discrecional y luego mediante un porcentaje sobre el presupuesto a traves del Instituto Valenciano de Audiovisual y Cinematografía.

Europa: La Comisión Europea ha declarado ilegal la inversión del Consell en el complejo y obliga a la Ciudad de la Luz a retornar a la Generalitat 265 millones.

Pero la privatización de los inmensos platós de Agua Amarga está ahora mediatizada por una resolución de la Comisión Europea (CE). El comisario de la Competencia, el español Joaquín Almunia, acaba de firma una disposición que da un plazo de cuatro meses a la Ciudad de la Luz para devolver las ayudas que, por valor de 265 millones, recibió del Consell, a través de la Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana (SPTCV).

La CE argumenta la decisión porque la Generalitat vulneró las directivas europeas que regulan la inversión pública en proyectos de esas características y, en paralelo, la libre competencia. Luis Berenguer, expresidente de la Comisión Nacional de la Competencia y ahora asesor del comisario Almunia, asegura que la CE no veta todo tipo de ayudas. “Pero es inflexible con las inversiones públicas que vulneran el principio del inversor privado, algo que en el caso de la Ciudad de la Luz sí parece que ocurrió”, explica.

La alerta saltó en los estudios ingleses de Pinewood cuando supieron que Ciudad de la Luz utilizaba dinero público para subvencionar los rodajes en los estudios de Alicante. La respuesta desde Inglaterra fue doble: Aumentaron hasta un 20% los incentivos para que a las productoras, especialmente las norteamericanas, ni se les ocurriera acercarse al Mediterráneo y, en compañía de otra empresa europea del sector, presentaron una denuncia ante la CE por competencia desleal de los estudios de Alicante. La respuesta de Bruselas ha sido declarar nulas las ayudas otorgadas por el Consell. El complejo está ahora abocado a devolver el dinero y al mismo tiempo afrontar una deuda de 190 millones de euros y un aluvión de pleitos.

La Ciudad de Luz, a tenor de la opinión de los sectores implicados, fue un buen proyecto que estuvo mal resuelto. “Fue una buena iniciativa, pero no respondió a las necesidades de la industria del cine valenciano ni español ni incluso europeo”, resume Gerardo Herrero, uno de los productores que más rodajes ha realizado en el complejo.

Los responsables de la Ciudad de la Luz abrieron los platós en 2005 dispuestos a ganarse el mercado americano de las superproducciones. Y para ello recurrieron al cebo de las ayudas a los rodajes, un total de 12,5 millones de euros hasta 2008, todas de manera discrecional. Una producción, Asterix en los juegos olímpicos, recibió 4,7 millones. La política de subvenciones llevó también al Consell a pagar medio millón al director Francis Ford Coppola por ofrecer, en septiembre de 2008, una conferencia y una rueda de prensa y autorizar su difusión en la web del complejo. El pago al director de El Padrino no fue tanto por sus palabras, como una contribución encubierta

“No responde a las necesidades

de la industria nacional”, dice un productor

A partir de 2009, las ayudas empezaron a canalizarse a través del Instituto Valenciano del Audiovisual y la Cinematografía (IVAC). El organismo pagaba el 16% del gasto que las productoras realizarán en la Comunidad Valenciana. El monto de las ayudas previstas hasta 2011 para todas las producciones supera los ocho millones.

Alicante recibió con los brazos abiertos la puesta en marcha de la Ciudad de la Luz. Los inicios del complejo fueron prometedores. Los hoteleros recuerdan, de hecho, que las instalaciones tuvieron un impacto hotelero importante durante los dos primeros años de funcionamiento. En 2006, se superaron las 20.00 pernoctaciones en los establecimientos hoteleros de Alicante y de su área de influencia. Los rodajes de La dama boba, El camino de los ingleses, Astérix en los Juegos Olímpicos o Manolete llenaron los hoteles. Cinco años después los titulares que genera la Ciudad de la Luz apenas tienen que ver con los rodajes que alberga. Y su reflejo en el negocio hotelero revela la crisis de los estudios. “En 2010 y 2011 solo los dos hoteles más próximos se han beneficiado de la actividad del complejo”, explica Vicente Marhuenda, gerente de la patronal hotelera de Alicante. La serie Crematorio fue la única que animó un poco las pernoctaciones. “No sabemos a qué es debido pero la caída es brutal. Creemos que se debe revisar el modelo de gestión y también que debería abrirse más a la ciudad”, esgrime Marhuenda. “Las instalaciones son magníficas”, resalta.

El Consell primó las

ayudas a los grandes rodajes para

dar a conocer los platós

El sector audiovisual opina que el complejo cinematográfico es una oportunidad desaprovechada a la que Bruselas le ha infligido una herida de muerte. Fernando Montano, coordinador de la Muestra de Cortos, asegura que las instalaciones se crearon “básicamente para proyectos de fuera de Alicante, a nivel nacional e internacional, que traen sus propios equipos”. El realizador alicantino asegura que los rodajes solo buscan en la provincia figurantes y mano de obra local especializada, como pueden ser carpinteros. Lo demás, agrega, lo traen puesto. El resultado es que “el movimiento cinematográfico” de la provincia, como lo llama Montano, ha tenido que trabajar y evolucionar al margen de los grandes platós. “Ciudad de la Luz no conoce lo que hay aquí”, subraya.

En la práctica, los platós de Ciudad de la Luz no han estado abiertos a todo tipo de rodajes. Los proyectos alicantinos apenas han logrado cruzar la entrada, con alguna excepción muy puntual. El IVAC admite que las producciones que terminan acogiéndose a la línea de ayudas pública son principalmente producciones de cierta envergadura y de vocación comercial. El realizador alicantino considera que varios estudios podrían dedicarse “a lo que se hace aquí”.

Pagó 4,7 millones por ‘Asterix’ y medio millón a Coppola por una conferencia

Más contundente se muestra Ximo Pérez, productor y presidente de la asociación Productors Audiovisuals Valencians. Pérez recuerda que todos los estudios que existen en otros puntos del planeta tratan de atraer a los productores con ventajas que, en países como Colombia o República Dominicana, llegan suponer el reintegro del 40% de la inversión hecha allí. “Creo que no se ha hecho lo suficiente para atraer a un número importante de producciones”, dice Pérez en referencia a Ciudad de la Luz. Un problema añadido, asegura el productor, fue la creación de una infraestructura en un lugar donde no había industria cinematográfica.

Pérez defiende las instalaciones a las que califica de “hecho diferencial maravilloso” pero reconoce que los pocos productores de Valencia nunca acabaron de creerse la Ciudad de la Luz: “Por la lejanía o porque las ayudas eran insuficientes”. Considera, sin embargo, que sería “un desastre” que la Ciudad de la Luz no siguiera funcionando. “Pondría en peligro muchos empleos y su zona de influencia”, dice. El responsable del sector apuesta por una “gestión nueva” que reactive las instalaciones.

El tortuoso camino hacia la privatización

La Ciudad de la Luz de Alicante comenzó su andadura en 2000. Pese a ser un proyecto netamente público, desde el inicio la Generalitat Valenciana intentó dar cobijo la a iniciativa privada. El primer paso fue externalizar la gestión. Sin embargo, todos los pasos dados en este terreno han estado envueltos en la polémica y han acabado en los tribunales.

El paradigma de este fallido intento de privatización ha sido la externalización de la gestión, concesión otorgada a la firma Aguamarga de Gestión de Estudios, primero en calidad de asesor y a partir de 2004 como gestor.

Siete años después, la mercantil Aguamarga entró en concurso de acreedores el 16 de diciembre de 2011. La sociedad justifica el expediente por los impagos del canon del Consell y reclama cuatro millones por facturas pendientes desde agosto de 2009. El Consell rebaja la cifra a 2,5 millones.

Estos impagos han dado origen a un cruce de denuncias en los juzgados, aún no sustanciadas, entre el gestor privado y la empresa pública. La Ciudad de la Luz llegó incluso a solicitar el desalojo de Aguamarga de Gestión del complejo, extremo que el juez rechazó al considerar que la sociedad estaba cumpliendo con sus funciones.

El litigio con la firma Aguamarga no es el único que ha ha tenido que afrontar la Ciudad de la Luz. Un proveedor, la empresa Valoriza, presentó una demanda contra la dirección del complejo reclamando el impago de 1,5 millones de euros por el sobrecoste de una obra. El juez admitió la demanda y cautelarmente decretó el embargo de las cuentas de Ciudad de la Luz. La resolución no se llegó a ejecutar.

Junto a esta demanda, Ciudad de la Luz tiene que hacer frente a otras cinco causas más de otros tantos proveedores, que reclaman unos 15 millones.

La Ciudad de la luz tiene pendiente otro litigio, en este caso vinculado su génesis: la expropiación de los terrenos (2.356.965 metros cuadros, al sur de Alicante). Los 70 dueños discrepan de la valoración del suelo y han acudido a los tribunales. El Tribunal Supremo declaró nula la expropiación por no estar motivado el uso del suelo. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia elevó valor hasta los 290 millones. El Consell pagó a 21 euros el metro.

En medio de esta maraña judicial el Consell mantiene su apuesta por la privatización de los platós (venta o alquiler). Una consultora sondea ya el mercado y ha constatado el interés de seis firmas, todas para alquilar. El comprador, si lo hubiera, tendría que pagar como mínimo 265 millones para saldar la deuda del complejo con la Generalitat y acatar la resolución de la Comisión Europea.

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