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Diez empresas se disputan el polideportivo privatizado de Chamartín

Una de las ofertas multiplica por 10 el canon que pide el Ayuntamiento

El centro abrirá antes del 30 de junio con una empresa como gestora

Protesta realizada en el polideportivo en diciembre de 2010. Ampliar foto
Protesta realizada en el polideportivo en diciembre de 2010.

El primer polideportivo público que el Ayuntamiento de Madrid ha decidido ceder a la gestión privada ha tenido éxito entre las empresas del sector. El concurso para gestionarlo, que el Consistorio sacó el mes pasado, ha recibido 10 ofertas. La explotación del centro deportivo municipal Chamartín, cuyas obras de reforma a cargo de los presupuestos públicos están acabando, se adjudicará para un periodo de 15 años, prorrogables a 25. La rehabilitación del enorme edificio, que cuenta con piscina, salas de musculación y de clases, pabellón deportivo, vestuarios, etc., ha costado cerca de 4,3 millones de euros, la mayor parte procedentes de las arcas municipales.

El Ayuntamiento exigía en los pliegos de condiciones un canon mínimo de 30.000 euros anuales. Una de las empresas ha ofrecido diez veces más: 300.000 euros al año, que al cabo de los 15 años de la adjudicación supondrían para el Consistorio unos ingresos de 4,5 millones de euros. No es ni mucho menos la única proposición económica que deja atrás el mínimo de partida. La siguiente licitadora ofrece 220.000 euros anuales; la tercera, 200.667; la cuarta, 120.000 euros y la quinta, 100.000 euros. Las siguientes ofertas bajan a 60.000 euros y 45.000.

Tres de las empresas interesadas en gestionar el polideportivo de Chamartín se han quedado fuera en primera instancia. Dos de ellas por no cumplir los criterios de solvencia técnica del pliego de condiciones y otra por incumplir el requisito de contar con un 2% de trabajadores con discapacidad en la plantilla. Las ofertas económicas se abrieron el pasado 10 de abril. El siguiente paso en la tramitación es pedir el informe técnico sobre las proposiciones presentadas.

El polideportivo de Chamartín es el primero en el que la alcaldesa, Ana Botella, aplica un nuevo modelo de privatización de la gestión. Hasta ahora, solo los centros de nueva construcción, ocho, los gestionaban empresas. El cierre del edificio por obras, en el verano de 2010, y la sospecha de que iba a ser privatizado, motivó un encierro de trabajadores públicos y una huelga en diciembre de 2010. La campaña para que los centros siguieran estando gestionados directamente por el Consistorio reunió unas 25.000 firmas. A pesar de ello, a partir de ahora el criterio municipal con respecto a los polideportivos antiguos como Chamartín –el edificio tiene más de 30 años- es que si sufren una reforma integral pasarán a manos privadas.

El Ayuntamiento defiende que el usuario no nota si el polideportivo lo gestiona directamente o a través de empresas, porque sigue fijando los precios, iguales en toda la red municipal. Sin embargo, las dos modalidades de gestión sí provocan alguna contrariedad: los abonos que expide un centro de gestión pública no sirven en los de gestión privada, y al revés. A ocho centros de la red no se puede acceder con el abono válido para los otros 54. Ir un día a la piscina o a la sala de musculación cuesta 4,35 euros a un adulto. El bono de 10 sesiones, 37,20 euros. La cuota mensual para una actividad (dos sesiones por semana) es de 25,3 euros.

El polideportivo reformado abrirá antes del 30 de junio, después de cerca de dos años cerrado por obras. La reforma iba a durar unos meses, pero los técnicos detectaron problemas estructurales y decidieron hacer una rehabilitación integral, explica el Consistorio. Entre las tres fases de obras se han gastado 4,3 millones de euros, de los cuales 660.000 procedieron del Fondo Estatal de Inversión Local. El concurso público obliga al adjudicatario a abrir el centro 362 días al año, lo que incluye todos los domingos (solo por la mañana). La empresa podrá obtener ingresos de la venta en máquinas expendedoras de bebida, comida, material deportivo y productos de aseo. Los precios del uso de la piscina y de las clases, sin embargo, estarán fijados. Este año no han subido, pero sí lo harán en 2013, tal y como anunció Botella hace unos días al presentar el plan de ajuste para poder acogerse al mecanismo financiero del Gobierno central para el pago de facturas atrasadas.

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