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Un activista acusa a los Mossos de detención ilegal

Rachid Ali denuncia que fue arrestado por motivaciones "políticas" y no por estar en situación irregular

La extraña detención de Rachid Ali, el seudónimo periodístico de un activista de origen marroquí, traerá cola. El pasado domingo, dos agentes de paisano de los Mossos d’Esquadra se presentaron en la sede de Terrassa Respon —una publicación ligada a los movimientos sociales de la ciudad— y preguntaron por Ali para identificarle. El periodista replicó que no llevaba encima la documentación y se ofreció a acercarse hasta su casa para enseñarles el pasaporte.

 Las versiones sobre lo que ocurrió entonces son contradictorias. Según denunció ayer Ali en rueda de prensa, fue detenido de camino a casa. Un vídeo colgado en internet muestra el momento de la detención, en la calle, cuando los dos policías le asen por los brazos y le conducen hasta el coche patrulla. Según la policía, sin embargo, el activista fue arrestado porque trató de darse a la fuga. Los Mossos le atribuyen un presunto delito de resistencia y desobediencia grave a la autoridad. Ali sostiene que no pudo huir porque padece la enfermedad de Crohn, que le ha dejado prácticamente cojo de la pierna izquierda.

Tras pasar la noche en comisaría, el lunes por la mañana fue trasladado a los juzgados, de donde salió en libertad sin cargos. A la salida le esperaban tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), que le advirtieron de que su documentación estaba caducada y disponía de seis días para renovarla, explicó Ali. El periodista, que también es miembro activo del movimiento de los indignados, vive en Cataluña desde hace 11 años y está casado con una catalana, Gloria, embarazada de ocho meses.

 También hay divergencias sobre qué propició la visita de los Mossos a la redacción donde trabaja Ali. Según la policía autonómica, sobre el activista pesaba una orden de expulsión y extradición a Marruecos cursada por el CNP porque, supuestamente, se halla en situación irregular en España. Ali rechaza ese extremo y afirma que, cuando los agentes de paisano preguntaron por él, lo hicieron con su seudónimo, pero no por su nombre real, Errachid el Y. En el camino a comisaría, ya detenido, los Mossos le preguntaron por sus artículos periodísticos y conferencias, siempre según Ali.

A juicio del afectado, se trata de una detención “política” y, por tanto, ilegal. El activista denunció haber sido víctima de un “secuestro” y anunció su intención de denunciar el caso y llevarlo, si es preciso, hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.