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EL JUICIO DEL 'CASO ANESVAD'

Un inspector de Hacienda testifica que Gamarra se embolsaba donativos

La vista oral culmina esta semana con las pruebas periciales y los informes de las partes

El juicio por la supuesta apropiación de nueve millones de euros de Anesvad planteó ayer nuevas sospechas sobre la gestión de su expresidente José Luis Gamarra. En el inicio de la segunda y última semana de la vista oral que se celebra en la Audiencia de Bizkaia, fue un inspector de Hacienda quien incidió en los supuestos desvíos de fondos y consideró, ante el tribunal, que el principal acusado se quedaba con buena parte de los donativos que se ingresaban para dos proyectos en los que colaboraba la ONG: Leprosería Culión y Misión de China. Después destinaba ese dinero a inversiones, gastos personales o gratificaciones de sus empleados. Solo parte del mismo lo reembolsó en las cuentas de la entidad cuando supo que iba a ser auditado.

Fue en 2005 cuando Hacienda comenzó a investigar el patrimonio de Gamarra tras constatar que tenía su residencia en Bizkaia y no en Filipinas, como aseguraba, y que no había presentado declaración fiscal. El inspector reveló ayer que, hasta ese año, Anesvad tenía una serie de cuentas “blancas”, con ingresos propios, y otras que definió como “negras, de titularidad confusa y movimientos irregulares”, entre las que figuraban las de Leprosería Culión y Misión de China. Según detalló, el expresidente sacaba dinero de estas últimas para ingresarlo en otras particulares y realizar después inversiones financieras “totalmente al margen” de la contabilidad de la ONG. En su opinión, “está clarísimo” que solo una pequeña parte de los donativos para los proyectos paralelos, que en ocasiones “podían superar los 7.000 euros al día”, llegaron en realidad a su destino en China y Filipinas.

Hacienda comenzó a investigar al principal acusado en 2005, tras constatar que residía en Bizkaia y no en Filipinas

El inspector citó varios ejemplos. Así, señaló que Gamarra desvió fondos para conceder 319.000 euros al exdirector general José Miguel Sustacha, que los utilizó para reintegrar parte del dinero del que se había apropiado previamente. Después, este devolvió el préstamo, pero el dinero acabó en una cuenta personal del expresidente y no entre las de Anesvad. Además, reveló que el principal acusado compró en 1996 un piso en la céntrica Gran Vía de Bilbao por 204.000 euros. Lo hizo justo el mismo día en el que se sacó idéntico importe de la cuenta destinada a los donativos para Leprosería Culión. También destinó fondos para otorgar gratificaciones a empleados de su confianza, adquirir sellos de su colección privada o comprar un coche a su sobrina.

La declaración del inspector de Hacienda fue ayer la más relevante de la sexta sesión del juicio. La vista oral culminará esta semana con las pruebas periciales y la presentación de los informes de las partes. La fiscalía pide seis años de prisión para cada uno de los tres acusados: Gamarra, Sustacha y el exdirector financiero de Anesvad Francisco Martínez.