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España y Francia se echan un cable

Comienzan las obras del túnel en los Pirineos para ampliar la conexión eléctrica

Las protestas disparan el coste de la obra de 80 millones a 700

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Es difícil calibrar la envergadura de la obra que está a punto de comenzar en La Jonquera. La tuneladora está lista para comenzar a horadar un túnel de 3,5 metros de diámetro y ocho kilómetros por el que irá un tendido eléctrico que duplicará la hasta ahora pobre conexión entre España y Francia. Han sido décadas de trámites (la última línea es de 1982) y protestas. Tanto, que para evitar las quejas, la línea va soterrada y en túnel, con lo que el coste ha pasado de 80 millones a 700.

Luis Atienza, presidente de Red Eléctrica de España (REE), que ha llevado a un grupo de periodistas a visitar las obras, da la medida del proyecto. “Es la infraestructura más importante del sistema eléctrico español en 20 años”. La línea permitirá a España exportar electricidad a Francia las noches con mucho viento y poca demanda —cuando la eólica en España produce más de lo que la red puede absorber— e importarla en momentos en los que por un anticiclón o por una ola de frío convenga tirar de las nucleares francesas.

Actualmente, España solo tiene una capacidad de interconexión del 3% de su demanda máxima, muy lejos del 10% recomendado por la UE para evitar apagones generalizados.

El cable no solo dará garantía de suministro, sino que permitirá hacer negocios. La prueba es que durante esta semana, España ha exportado todo lo que ha podido para abastecer al centro de Europa, que pagaba la electricidad al triple del precio ya que la ola de frío disparó la demanda. Con el doble de interconexión habría exportado mucho más.

Es el primer tendido transfronterizo

desde 1982

Pero tirar un cable no es sencillo. “Yo recuerdo cuando los pueblos reivindicaban las líneas eléctricas, pero una vez conseguida la electrificación, la gente no ve la necesidad de construir tendidos. Ve que hay luz al darle al interruptor y se opone a que haya nuevas infraestructuras. En cambio, a un AVE o una autovía le ve la utilidad, aunque tengan mayor impacto ambiental”, dice Atienza.

Las protestas se han dado a ambos lados de la frontera. En 1996, ante un intento similar por Huesca, el Gobierno francés paró la obra a medio e indemnizó a España.

En esta ocasión, y como la obra no salía adelante, la UE designó un mediador para solventar una infraestructura que consideraba prioritaria. El elegido fue el hoy primer ministro italiano y adalid de la austeridad, Mario Monti, quien optó por la solución más cara pero menos polémica. La línea va soterrada durante 56 kilómetros paralela en la medida de lo posible a las vías del AVE y durante 8,5 kilómetros bajo los Pirineos en un túnel de ocho kilómetros. El resultado es que el coste casi se multiplica por 10. De los 700 millones, Europa aporta 225 dentro de un paquete de estímulo a la recuperación. Además, el Banco Europeo de Inversiones concedió a REE (una empresa en la que el Estado tiene el 20% del capital) y RTE (su homólogo francés).

El acuerdo de construcción lo firmaron Zapatero y Sarkozy en Zaragoza en 2008. Atienza insiste en que pese al elevado coste, la línea es rentable: “Lo que perdemos los dos países por falta de interconexión es mayor. Según los cálculos, entre 200 y 300 millones al año”.

La línea permitirá a España exportar electricidad a Francia

Al ir soterrada el tendido es de corriente continua, lo que obliga a construir dos enormes estaciones transformadoras a cada lado del tendido.

Las tuneladoras de Dragados ya están preparadas y la semana que viene comenzarán los trabajos en tres turnos diarios. Cuando las tuneladoras estén a velocidad de crucero avanzarán 30 metros diarios hasta encontrarse a mitad de camino. El tendido es, en realidad, de cuatro cables de 15 centímetros de diámetro. Cada metro de cable pesa 40 kilos. El objetivo es que la línea entre en funcionamiento en 2014. Y el túnel va paralelo al del AVE.

El tendido funcionará en ambos sentidos, ya que desde 2004 España es exportador de electricidad neto (sale a Marruecos y Portugal más de lo que entra por Francia) y en 2010 incluso llegó a vender electricidad a Francia porque el país tuvo muchas de sus nucleares paradas. Después vendrá una línea submarina entre el País Vasco y Burdeos. “La penetración de las renovables hace más acuciante la necesidad de interconexión”, explica Atienza. Al ser variables hacen más difícil la gestión del sistema, y más en una península con poca conexión del exterior. En los últimos años, España ha lanzado un segundo cable a través del Estrecho para abastecer a Marruecos y uno entre la Península y Baleares.

Red Eléctrica se ha convertido en la última década en referente mundial en integración de renovables. El debate sobre cómo gestionar estas energías sin apagones llega ahora a países como EE UU.

La eólica produce en España el 18% de la electricidad, pero hay momentos en que no genera nada y otros en que ha llegado a cubrir el 59,7% de la demanda (ocurrió el pasado domingo 6 de noviembre de madrugada). Y ya se han dado casos de noches muy ventosas en las que España no puede asumir toda la eólica que se produce y tiene que desconectar molinos de viento. Esto es un desperdicio porque se desaprovecha energía limpia y cuyo combustible es gratis. Pese a la moratoria a nuevas primas renovables dictada por el Gobierno, Atienza cree que la potencia tenderá a aumentar a largo plazo para cumplir con los objetivos europeos de reducción de emisiones. Y ahí es necesario que Francia y España se echen un cable.