La iniciativa ciudadana avanza en la gestión de suelo con valor ecológico

El último caso es la cesión del Banco de Santander de una finca en Orihuela

Sureras en el término de Eslida, en la Sierra de Espadán.
Sureras en el término de Eslida, en la Sierra de Espadán.ÁNGEL SÁNCHEZ

Entre 6.000 y 7.000 hectáreas del suelo con valor ecológico valenciano —5.000 de ellas de titularidad privada— son gestionadas a través de alguna de las fórmulas de custodia del territorio, una experiencia de conservación joven en la Comunidad Valenciana que crece exponencialmente a través de la red Avinença, integrada por entidades sin ánimo de lucro en paralelo a la administración.

Más del 70% del territorio declarado parque natural en la Comunidad es de titularidad privada, como también dos terceras partes de sus bosques. Pero eso no quiere decir que su conservación y desarrollo esté en manos de sus propietarios. Encabezando una pequeña revolución están las llamadas entidades de custodia, que lejos de ser únicamente grupos ecologistas se presentan como agrupaciones ciudadanas que tienen como objetivo la preservación de una pequeña parte de su territorio.

El primer acto de custodia español se le atribuye a Félix Rodríguez de la Fuente, cuando en 1975 compró con Adena/WWF el refugio de rapaces de Montanejo de la Vega. Pero la custodia del territorio no ha sido una herramienta legalmente reconocida hasta 2007. En abril de 2005 se creó Avinença-Asociación Valenciana de Custodia y Gestión Responsable del Territorio. Hoy agrupa a unos 50 grupos conservacionistas y ecologistas, organizaciones agrarias, entidades de voluntariado, centros excursionistas, empresas, fundaciones, centros de estudios o asociaciones de propietarios.

En 2005 nació Avinença, que agrupa a unos 50 colectivos

El último y más relevante contrato de custodia del territorio es el que esta semana han firmado el Banco de Santander y Amigos de la Sierra Escalona (ASE) para que esta entidad gestione 300 hectáreas de la finca La Ballesta, en Orihuela, propiedad del banco. ASE reveló que su presidente, Emilio Botín, mostró interés personal en llegar a este acuerdo de cesión, en el que medió Odile Rodríguez de la Fuente, directora de la fundación que lleva el nombre de Félix Rodríguez de la Fuente, su padre, y ha participado el departamento de Ecología de la Universidad Miguel Hernández.

El primer caso fue la compra de varios ullals por parte de Acció Ecologista Agró en la marjal de Almenara. También han firmado acuerdos de custodia con al Ayuntamiento de Sagunt para gestionar un monte y con la Confederación Hidrográfica para cuidar el Tancat de la Pipa, en la Albufera.

En 1993 el Grupo de Estudio y Conservación de los Espacios Naturales promovió la formación de una serie de reservas privadas en Castellón. Tras la creación de la Fundación Sierra de Espadán, la ayuda de la Fundación Caja Segorbe permitió comprar 120 hectáreas entre Eslida, Artana, Chóvar y Fondeguilla. Ese año, la Fundació Caixa Castelló compró el Barranc dels Horts de Benassal. Y más al sur, en 2005 la Asociación de Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA) compró 15.000 metros degradados en Los Carrizales de Elche, donde hoy habitan más de 35 especies de aves.

Custodia del territorio

Los acuerdos de custodia son contratos de naturaleza privada que firman el propietario del suelo y la entidad de custodia. Como en cualquier contrato de naturaleza privada, las partes deciden de mutuo acuerdo el contenido y las condiciones del contrato. Aunque es un pacto flexible, responde a una nueva fórmula de gestión y conservación territorial desde la sociedad civil, no promovida desde la administración. Propietarios y usuarios son los protagonistas.

En general, el propietario se beneficia del mantenimiento que hace la entidad de custodia del estadio fitosanitario de la masa forestal y de sus infraestructuras, obtiene reconocimiento social por su conservación y uso sostenible y puede obtener compensaciones económicas por no cortar la madera o por venderla en mercados específicos y obtener subvenciones públicas para la conservación de especies amenazadas o mejorar el hábitat.

La entidad de custodia básicamente se compromete a asesorar al propietario en aspectos técnicos y jurídicos, actuar como interlocutora ante la administración y los agentes implicados y acceder a recursos económicos destinados a desarrollar proyectos en el ámbito de su actuación.

El embrión de la custodia del territorio se gestó en EE UU a finales del siglo XIX, aunque esta fórmula de gestión se desarrolló notablemente en los años 80 del siglo pasado. Su desarrollo en España es consecuencia de la democratización de la sociedad de la evolución de la gobernanza.

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