Una infinita despedida

Julià Guillamón da voz en su nueva novela a un personaje heredero de los extravagantes Bouvard y Péchuchet de Flaubert

EDITORIAL ENTRE AMBOS

Si busco un centro de gravedad en La Moravia, libro del ensayista, novelista y crítico literario catalán y en catalán Julià Guillamon, lo encuentro en una voz narradora que responde al nombre de Barreiros. Puede coincidir o no con la voz del autor. Barreiros sigue los pasos de un héroe urbano en busca de su sitio en la modernidad. No hay más que seguirlo durante tres capítulos para descubrir una de las dos estirpes a la que pertenece. Hay libros que también se pueden empezar por el final (digo libro y no menciono el género al que pertenece). Y acierto a facilitarme la lectura porque me da una información valiosa, dado su contenido programático. Leo un nombre: Bouvard y Pécuchet, de Gustave Flaubert. El libro que puede recordarnos, en cuanto entramos en contacto con Barreiros.

¿Pero quién es Barreiros, de dónde viene y dónde se encuentra ahora? Barreiros proviene de una familia de trabajadores, su madre fue modista de soltera. Barreiros es culto. Pero ahora está entregado a la búsqueda de un paraíso perdido: el mundo de sus padres, el mundo de los objetos manufacturados, el espacio de la industrialización que empujó a Barreiros a un nuevo espacio, a un desplazamiento (o desclasamiento).

Y es aquí donde comienza a funcionar el síndrome de Bouvard y Pécuchet en Barreiros. La extravagante pareja de Flaubert que intentaba agotar el campo de todos los conocimientos, inmersos en un absurdo enciclopedismo. Barreiros es un intelectual que no reniega de su presente, aunque el presente en general no sea su hábitat más cómodo. Su presente es pasearse por la ciudad, por su antiguo barrio, escrutar los escombros de su pasado familiar y de su antigua clase social. Con esos escombros, como si se tratara de una operación de “collage”, Barreiros arma su mundo, un mundo nuevo para él, con sus propias leyes de conservación. Y reproducción, que diría Walter Benjamin. Barreiros es un intelectual que transita por los materiales de deshecho, tratando de reunirlos en un nuevo orden. Un intelectual desilusionado con una exuberante melancolía. Como si debido a su desclasamiento hubiese tenido que pagar un alto precio. Algo así como un trato fáustico irreversible. No es casual que tenga en su breve biblioteca La búsqueda del absoluto, de Balzac. Julià Guillamon ha escrito la novela de una infinita despedida. Un libro distinto que encierra un misterio inherente a la condición humana.

La Moravia. Julià Guillamon. Traducción del catalán del autor. Entre Ambos. Barcelona, 2021. 192 páginas. 18,50 euros

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