
Libertad religiosa para infieles
El Estado de derecho garantiza que cada cual pueda pensar lo que quiera y, sin embargo, a las ateas nacidas musulmanas les cuesta expresar sus ideas y se ven obligadas muchas veces a ocultarse o callar

Escritora catalano-rifeña, nacida en Beni Sidel (Marruecos) en 1979. Licenciada en filología árabe por la UB, ganadora del premio Ramon Llull con 'El último patriarca' (2008) y del premio Nadal con 'El lunes nos querrán' (2021). Autora del ensayo 'Siempre han hablado por nosotras'.

El Estado de derecho garantiza que cada cual pueda pensar lo que quiera y, sin embargo, a las ateas nacidas musulmanas les cuesta expresar sus ideas y se ven obligadas muchas veces a ocultarse o callar

En España se ve al ‘otro’ de manera diferente a como se percibe en EE UU porque la construcción histórica de la alteridad es distinta y porque siguen existiendo actitudes racistas completamente normalizadas

Ahora que vivimos una vida parecida a la suya, me sale un grito profundo que quiere denunciar a los cuatro vientos la verdad incómoda que me sigue hiriendo: mi madre no salía de casa más que una vez por semana

Las sociedades occidentales, y sus sistemas más o menos laicos, permiten que cualquier ciudadano tenga derecho a criticar las religiones. Eso no sucede en países donde la apostasía sigue siendo delito

Quienes nos quieren convencer de la inocuidad del hijab son precisamente quienes no entienden que la dignidad de las mujeres está por encima de toda consideración y, si hace falta, de cualquier texto divino