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En colaboración conCAF
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Objetivos de desarrollo sostenible
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Inteligencia artificial, estadística y ‘big data’: una revolución de datos para el desarrollo sostenible

Es inaceptable que en la actualidad solo uno de cada cinco países disponga de datos para informar sobre el cambio climático y menos de la mitad pueda medir los avances en igualdad de género

desarrollo sostenible
Un hombre en el sitio donde fue destruida su casa por el huracán María, en Puerto Rico, en 2017.Ramon Espinosa (AP)

Todas las decisiones que se toman sobre desarrollo sostenible comparten una necesidad: contar con datos de calidad, tanto para la planeación como el seguimiento a las políticas públicas. Sin embargo, a medio camino de la ruta trazada para cumplir los objetivos globales en el año 2030, en América Latina y el Caribe todavía no hay datos suficientes para medir el 25% de las metas establecidas.

Lo anterior demuestra que, pese al esfuerzo enorme que se ha hecho en la región para cumplir con los lineamientos de la agenda acordada entre la comunidad internacional, las brechas digitales son evidentes y quedarse atrás es aún más fácil en un mundo que evoluciona a una velocidad insólita.

Por este motivo, es momento de liberar de forma responsable todo el poder de los datos, enfocando los esfuerzos en los desafíos más apremiantes: el desarrollo y la gestión de tecnologías fundamentales como la inteligencia artificial o la big data para mejorar la información estadística.

El futuro próximo estará lleno de oportunidades para que la región pueda influenciar en la toma decisiones de políticas futuras a nivel mundial: Trinidad y Tobago, por ejemplo, ejerce la presidencia de la Asamblea General de la ONU, Chile la del Consejo Económico y Social (ECOSOC), mientras que Brasil ejercerá la presidencia del G-20 y Colombia recibirá al Foro Mundial de Datos. Dichos espacios serán claves para alinear las políticas sobre transformación digital y dirigirlas hacia el fortalecimiento de las Oficinas Nacionales Estadísticas (ONE), que permiten monitorear los datos sobre el desarrollo y crear, a partir de ellos, políticas públicas que respondan a las necesidades más urgentes.

Los cargos de liderazgo, sin embargo, no son suficientes. ¿Cómo navegar entonces este panorama y sacar provecho del momento? El primer esfuerzo de los países debe enfocarse en darle un nuevo impulso a la revolución de los datos, consensuar una visión de lo que significa su éxito y redoblar la inversión para producir más y mejor información, especialmente en temas de cambio climático, igualdad de género y reducción de la pobreza. Es inaceptable que en la actualidad solo uno de cada cinco países disponga de datos para informar sobre el cambio climático y menos de la mitad pueda medir los avances en igualdad de género.

Si logramos navegar esta intersección entre la tecnología y la sostenibilidad de manera efectiva y ética, combinando ecosistemas de datos robustos, tecnologías emergentes y alianzas inclusivas, podríamos allanar el camino hacia un futuro más verde y sostenible para nuestra región. Resistirse a ello será condenarse a no superar los desafíos planteados y a no poder cerrar las brechas que obstaculizan la transformación social, el monitoreo y la aceleración de los objetivos pactados.


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