El moderado José Antonio Ocampo es la apuesta de Petro para liderar el área económica

El economista le responde al aspirante de izquierdas, el favorito para la primera vuelta, que su candidato es Sergio Fajardo

El economista José Antonio Ocampo, durante una entrevista en 2017.
El economista José Antonio Ocampo, durante una entrevista en 2017.Christopher Goodney (Bloomberg)

Gustavo Petro, a 48 horas de que se abran las urnas, ha anunciado que en caso de llegar a la Presidencia confiará el manejo de la economía a José Antonio Ocampo, un reputado profesor de la Universidad de Columbia y ex secretario ejecutivo del brazo de Naciones Unidas para el desarrollo de América Latina y el Caribe (Cepal). Ocampo coincide con Petro en la necesidad de cambiar el modelo extractivista que desde hace siglos opera en América Latina. El candidato de izquierdas, líder en las encuestas, habla siempre de crear un frente antipetróleo, algo en lo que concuerda con Gabriel Boric, el presidente de Chile.

Hace cuatro años, Petro y Fajardo llegaron a estar muy cerca en número de votos, pero ahora la ventaja del primero es muy amplia. Las opciones del candidato moderado, si los sondeos no mienten, son remotas. El exguerrillero cuenta con incorporar a su movimiento a un buen número de personajes del centro, académicos e intelectuales que tienden a la izquierda. Un caso podría ser el del exrector de los Andes Alejandro Gaviria. Otro, el de Ocampo. “A mí me gustaría que estuviese con nosotros”, dijo este viernes Petro en W Radio. “Me gustaría construir un equipo económico allí. José Antonio tiene mucho prestigio. Y se acerca en su pensamiento económico a lo que nosotros hemos planteado”.

El problema es que Ocampo, que ya ha ejercido de ministro de Hacienda, es un asesor cercano de Sergio Fajardo, el candidato del centro. El economista aprovechó la ocasión para reiterar que sus lealtades están con Fajardo e invitar a votarlo este domingo. “Es el mejor candidato y construimos el mejor programa. Sería el mejor Presidente de Colombia”, escribió en su cuenta de Twitter.

En el programa de radio en el que participó le cuestionaron a Petro por sus críticas en el pasado al Banco de la República, el encargado de emitir y controlar los movimientos monetarios del país sin intervención gubernamental. Ocampo es un defensor de la independencia política de la institución. Él no cree que vayan a chocar en este aspecto: “La independencia del Banco de la República no significa la veda al presidente (...). En esto hay un enlace entre el Gobierno y el Banco. El enlace es el ministro de Hacienda, que no es que vaya allá y logre que todos los miembros de la junta voten a favor, sino que es un diálogo entre dos instituciones independientes pero que tienen que estar coordinadas. A veces lo logra, y a veces no”.

Las figuras más talentosas del centro colombiano tendrán que tomar una decisión después del domingo. Si gana Petro en primera vuelta (una posibilidad difícil según las encuestas) algunos de ellos serán llamados a formar parte del nuevo Gobierno. En caso de que haya una segunda vuelta, deberán tomar partido por Petro o quien se enfrente a él. De acuerdo a las encuestas más recientes, los más que más opciones tienen son Fico Gutiérrez, el candidato de la derecha, o el antisistema Rodolfo Hernández, un empresario de 77 años que blande la espada de la anticorrupción. “La remontada” que se ha propuesto Fajardo se antoja improbable. Hace cuatro años, el exgobernador de Antioquia no se mojó, no movilizó su electorado hacia ningún lado, y dijo que se fue a ver ballenas en la etapa decisiva. Esa frase se ha convertido en Colombia en un sinónimo de lo que hizo Pilatos al lavarse las manos en un cuenco.

Le preguntaron también a Petro por las Fuerzas Armadas. El candidato, que de joven fue torturado por militares por su pertenencia al M-19, tiene una relación muy tensa con el mundo castrense. “Tiene que haber un liderazgo sobre las tropas”, explicó sobre su hipotético ministro de Defensa. “A veces se vuelven figuras decorativas. Se cree que con hablar duro y tal se vuelven militares y policías (los ministros) y eso no es cierto”. No quiso dar ningún nombre concreto de quién podría estar al frente, como sí hizo con Ocampo, pero habló de reformar la policía, que ahora depende del ministerio de Defensa.

“La policía como tal la queremos desmilitarizar, sacarla de Defensa y poner un ministerio de Seguridad y Paz. La policía debería ser un cuerpo especializado en la resolución de conflictos pacíficos. A la policía le iría mejor si acepta el mandato constitucional de que es una fuerza civil y que por Constitución tiene que defender los derechos y libertades de la ciudadanía”, explicó. Este debate es viejo. En un país que ha vivido en un contexto de guerra frente a guerrillas y paramilitares, la mentalidad de las fuerzas armadas es de combate y acción. De hecho, con esta forma de ver las cosas se explica que el año pasado durante las protestas que recorrieron todo el país más de 50 manifestantes fueran asesinados.

Suena para ese cometido el nombre de Ricardo Díaz, uno de los militares que comandaron la Operación Jaque, el operativo bien ejecutado por el que fue liberada Ingrid Betancourt. “Aquí me silencio”, dijo Petro al respecto. Quiso desmentir algunos mitos, según él, que hay sobre su relación con las fuerzas del orden: “Se ha manejado que no me quieren y es carreta. Sí me quieren algunos ahí dentro”.

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