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“La fuente de la juventud se esconde en el ratopín rasurado”

La bióloga del Centro de Investigación del Envejecimiento de Rochester quiere alargar la vida humana copiando los mecanismos de animales longevos

La bióloga Vera Gorbunova, en la sede del CNIO, en Madrid. Vídeo: así es el ratopín rasurado.

Un ratón vive tres años. Una rata, cuatro. Un jerbo, seis. Una chinchilla, 17. Una ardilla gris oriental, 24. Y un ratopín rasurado, 32 años. Son roedores emparentados, pero la diferente duración de sus vidas sugiere que los más viejos custodian el secreto de la longevidad. La bióloga Vera Gorbunova muestra un cuadro al óleo de 1546, pintado por el artista alemán Lucas Cranach el Viejo: La fuente de la juventud. El lienzo muestra a decenas de ancianos y enfermos arrastrados en carros y carretillas hasta una piscina de aguas sanadoras, de la que salen rejuvenecidos. “Mi trabajo es encontrar la fuente de la juventud”, afirma sin rodeos la científica.

Gorbunova, nacida en San Petersburgo, en la antigua Unión Soviética, en 1971, codirige el Centro de Investigación del Envejecimiento de Rochester, en EE UU. En su laboratorio tiene un pequeño zoológico, con 120 ratopines rasurados o ratas topo desnudas, unos asombrosos roedores procedentes del subsuelo del Cuerno de África que son capaces de vivir 10 veces más que un ratón, sin sufrir cáncer. El equipo de la bióloga ha descubierto que las células de los ratopines secretan ácido hialurónico, un azúcar complejo presente en el ser humano y en múltiples organismos. Lo inusual es que las moléculas de ácido hialurónico de los ratopines son cinco veces más grandes que las versiones humanas o las de los ratones. Según Gorbunova, las grandes concentraciones de este azúcar complejo proporcionan a los ratopines la elasticidad necesaria para vivir en túneles subterráneos, pero a su vez los blindan contra el cáncer y multiplican su longevidad.

De paso por Madrid para impartir una conferencia en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), patrocinada por la Fundación Banco Sabadell, Gorbunova explica su objetivo: alargar la vida humana mediante el secreto de la excepcional longevidad de algunas especies de animales salvajes.

"Parece que los perros Shar Pei tienen seis veces menos cáncer que las otras razas"

Pregunta. ¿Qué hacen ahora mismo en su laboratorio?

Respuesta. Estudiamos los mecanismos que hacen que los ratopines tengan salud y sean resistentes al cáncer. Descubrimos el papel del ácido hialurónico en la resistencia al cáncer y vemos que también actúa en longevidad. Estamos intentando transferir este mecanismo a otras especies para ver si podemos usarlo para beneficiar a los humanos. Tenemos ratones que expresan genes de ratopines y producen este ácido hialurónico largo. Queremos ver si estos ratones modificados genéticamente tienen más salud.

P. ¿Y funciona?

R. El estudio está en marcha. Se necesitan dos años y medio para ver si los ratones viven más, y ahora tienen un año y medio. Estamos haciéndoles seguimiento. Los ratones viven unos tres años, pero a partir de los dos años podremos identificar si hay una tendencia.

Un ratopín rasurado en el laboratorio de Vera Gorbunova. ampliar foto
Un ratopín rasurado en el laboratorio de Vera Gorbunova.

P. ¿Qué pasa si funciona y alarga la vida de los ratones?

R. Esto nos sugeriría que podemos desarrollar una terapia.

P. ¿Cómo imagina esa terapia? ¿Una pastilla de ácido hialurónico largo para vivir más?

R. Probablemente, no. Hay gente que ya toma pastillas de ácido hialurónico para las articulaciones, pero no creo que estas moléculas tan largas [del ratopín rasurado] se puedan absorber sin romperse primero en el intestino humano. Estamos pensando en vías para tener ácido hialurónico endógeno. Nuestras células producen ácido hialurónico, pero luego se degrada muy rápido, si se compara con el caso de los ratopines. Estamos buscando maneras de inhibir esta degradación.

P. Los humanos no somos ratopines rasurados. Quizá las altas concentraciones de ácido hialurónico tengan otro efecto en nosotros.

"Las ballenas deberían desarrollar más cáncer, porque son enormes, pero no ocurre así"

R. Por eso estamos investigando primero con ratones, para ver qué ocurre. Hasta ahora no vemos efectos negativos. Están saludables. Es una sustancia natural. La gente ya se la inyecta en lugar del bótox [para rellenarse los labios, por ejemplo]. También se inyecta en las rodillas para el tratamiento de la artrosis. No tendría por qué ser algo malo, aunque es cierto que estas inyecciones que comento son locales.

P. Es complicado investigar con ratopines, porque no se puede esperar 30 años para ver qué tal envejecen.

R. No necesariamente. Los científicos que estudian longevidad hacen intervenciones en animales de vida corta y luego esperan para ver si viven más. Esa estrategia está bien en animales que viven tres años, pero no en animales que viven 30 años. Nosotros cogemos ratopines jóvenes y los comparamos, por ejemplo, con ratones jóvenes. Lo que veamos diferente determinará más tarde su longevidad. No necesitamos esperar.

P. Usted también ha investigado la aparente resistencia al cáncer de los perros de raza Shar Pei.

R. Los Shar Pei tienen una mutación en el gen que produce ácido hialurónico y generan demasiado.

"En EE UU hay muchas personas que, por razones religiosas u otras, creen que está mal conseguir que la gente viva más años"

P. ¿Es una versión corta del ácido hialurónico o larga como en los ratopines?

R. Sí, es más corta. Colaboro con otro equipo científico que observó que los Shar Pei son más resistentes al cáncer que otras razas de perros, pero no tenemos suficientes datos epidemiológicos para estar seguros. Parece que los Shar Pei tienen seis veces menos cáncer.

P. La llamada “paradoja de Peto” expone que las ballenas tienen una incidencia de cáncer mucho menor que la de los humanos. Si la probabilidad de sufrir un cáncer fuera igual para cada célula, y dado que las ballenas boreales tienen 1.000 veces más células que los humanos y viven más de 200 años, deberían sufrir más tumores. ¿Qué le sugiere la paradoja de Peto?

R. Según la paradoja de Peto, las ballenas deberían desarrollar más cáncer, porque son enormes, pero no ocurre así. Deben de tener escudos adicionales para protegerse del cáncer. Queríamos ver cuáles eran, así que obtuvimos células de ballenas, aplicamos mutaciones para inducir tumores —las mismas que usamos en células humanas— y, efectivamente, logramos inducir cáncer. Nuestra hipótesis era que no ocurriría, pero ocurrió. Ahora estamos intentando entender qué significa esto.

P. Los elefantes también tienen una baja incidencia de cáncer.

R. El elefante tiene muchas copias de un gen muy importante para la protección contra el cáncer. Pero la ballena es mucho mayor que un elefante y en su genoma no hay estas duplicaciones de genes anticáncer. No sabemos qué pasa. Las ballenas no emplean las mismas estrategias que los elefantes.

P. Siempre se dice que los ratopines rasurados no sufren cáncer, pero el año pasado se describieron dos casos en un zoológico de EE UU.

R. En biología, nada es absoluto. Sin embargo, el 90% de los ratones sufren cáncer cuando son viejos. En los ratopines rasurados, en cambio, se han estudiado miles de ejemplares y solo se han observado dos casos. Es un fenómeno muy raro.

"Se han estudiado miles de ratopines rasurados y solo se han observado dos casos de cáncer"

P. ¿Cuántos grupos científicos estudian al ratopín rasurado en el mundo?

R. Quizá una decena, pero también hay colonias de ratopines en los zoos. Los casos de cáncer se conocerían. Hay varios miles de ejemplares observados.

P. Usted asegura que su trabajo consiste en encontrar la fuente de la juventud. ¿Cree que existe?

R. Eso espero. Creo que todo el mundo la está buscando. En EE UU es políticamente incorrecto decirlo, porque hay muchas personas que, por razones religiosas u otras, creen que está mal conseguir que la gente viva más años. Tienes que decir que lo que quieres lograr es que las personas tengan más salud. Si dices que quieres que la gente viva más, generas incomodidad. Pero para mí es lo mismo: si haces que la gente tenga más salud, también vivirá más.

P. Su colega Nir Barzilai estudia los genes de las personas que cumplen más de 100 años, pero usted cree que los grandes descubrimientos se esconden en los animales salvajes que viven muchos años. ¿Cree que la fuente de la juventud se esconde en el ratopín rasurado, la ballena, la ardilla gris oriental?

R. Sí, lo creo. La gente se focaliza mucho en organismos como los ratones, pero viven demasiado poco. Sin embargo, en la naturaleza, los ratopines rasurados viven 10 veces más que los ratones. Si encontramos la clave, podremos conseguir un avance sustancial.

P. ¿Cuál es el siguiente paso en su investigación?

R. Nos gustaría encontrar los diferentes mecanismos de longevidad de las especies que viven más años. Y luego averiguar cómo beneficiar a las personas con esos mecanismos. Estamos estudiando múltiples especies: la ardilla gris oriental, la rata topo ciega, la ballena. Y encontramos cosas diferentes. Probablemente, para mejorar la vida humana necesitamos coger un poco de cada animal salvaje. No creo que haya una solución única para mejorar todo.

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