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Los padres de Nadia anuncian que devolverán el dinero a quien se lo pida

Un recibo de un supuesto pago de la familia a un cirujano es, en realidad, una autotransferencia

Fernando Blanco y su hija, Nadia, en la página de la asociación.

Los padres de la niña Nadia Nerea, que recaudaron 150.000 euros en cuatro días con un relato falso sobre métodos de curación de su hija enferma, han anunciado este sábado que devolverán el dinero a todos los donantes que se lo pidan. La familia generó una oleada de solidaridad con una historia ficticia que incluía viajes a cuevas de Afganistán en busca de científicos y supuestas operaciones en Houston (Estados Unidos).

El padre, Fernando Blanco Botana, tiene antecedentes policiales vinculados a investigaciones por presuntas estafas y, aunque sostiene que a él le diagnosticaron un cáncer terminal de páncreas e hígado hace casi tres años en la clínica Teknon de Barcelona, allí no consta como paciente, como desveló ayer EL PAÍS.

“Aunque pareciera de película todo lo que llegué a hacer y conseguir fue realidad”, insiste el padre de la niña

En un texto publicado en la cuenta de Facebook de la Asociación Nadia Nerea para la Tricotiodistrofia y las Enfermedades Raras, el padre de la niña se aferra sin pruebas a su relato de viajes por medio mundo, desde Rusia a India pasando por Guatemala, en busca de supuestos especialistas, pese a las pruebas de que estos no existen. “Aunque pareciera de película todo lo que llegué a hacer y conseguir fue realidad”, insiste.

"Ahora lo tendré mucho más difícil para conseguir investigadores que accedan a realizar investigaciones para Nadia y probarlas en ella aunque estén prohibidas, pues varios así ya nos lo comunicaron. Esto me ha enseñado que partir de ahora pediré cualquier papel sobre lo que se le realice a mi hija y aunque esto vaya en contra de ella, todo lo iré relatando en su página", sostiene.

Los padres han logrado gracias a la enfermedad de su hija, de 11 años, recaudar cientos de miles de euros desde 2008 para supuestas operaciones en Houston que habrían consistido en "manipulaciones genéticas prohibidas en España" a través de "tres agujeros en la nuca". No hay ninguna prueba de que esas cirugías hayan existido. La enfermedad de la niña, la tricotiodistrofia, es de origen genético y no tiene cura, aunque se traten los síntomas. Su pronóstico no es de muerte inminente, como llevan anunciando los padres desde 2008 en campañas de captación de fondos.

El diario El Mundo publica este sábado el justificante de una supuesta transferencia de 30.000 euros de la asociación a un médico, con el concepto "pago a cuenta cirujano". El documento tiene fecha de diciembre de 2012, cuando con otra campaña recaudaron otros 50.000 euros, según informó entonces el mismo periódico. Una simple búsqueda en Google muestra que las dos cuentas que aparecen en ese papel, tanto la de origen como la de destino, pertenecen a la asociación creada por los padres. Es una autotransferencia.

La familia asegura que el padre está ingresado pero no sabe en qué hospital

Juan Garau, hermano de la madre de Nadia, ha afirmado esta mañana en conversación telefónica con EL PAÍS que está convencido de que su hermana y su cuñado van a poder explicar el destino de todo el dinero recaudado hasta ahora. “Todo es para el tratamiento de la niña”, afirma.

Garau añade que toda la familia está volcada con la pequeña, hasta el punto de que tanto él como los otros cuatro hermanos de Marga Garau les han entregado dinero para contribuir a los cuidados médicos de la menor. “Hace unos días les ingresé más de 4.000 euros que tenía ahorrados. No gasto nada en mí, en cuanto tengo algo es para ella”, asegura.

Garau dice no tener duda de que las operaciones en el extranjero se han llevado a cabo, pero admite que ni él ni sus hermanos han acompañado nunca a Nadia y a sus padres. Asegura asimismo que el dinero que recaudan para la asociación solo lo manejan los padres de la niña.

“Lo estamos pasando muy mal todos. Solo queremos que esto se aclare lo antes posible”, afirma. “Si se hubieran quedado el dinero tendrían propiedades o un determinado nivel de vida. Son trabajadores. No hay nada de todo eso”, añade.

“Mi cuñado está ingresado en el hospital”, asegura Garau, según información que le ha dado su hermana. No sabe cuál, pero cree que alguno cercano a la residencia de los padres de Nadia, que viven desde hace tres años en un pueblo del Alt Urgell (Lleida) cercano a Organyà. Añade que preguntó al no haber sabido nada de ellos en varios días.

El padre de Nadia ha colgado en la cuenta de Facebook de la asociación varios documentos relativos al estado de salud de la niña. Uno de ellos es la certificación, expedida en Baleares, de que tiene reconocido un grado de discapacidad del 75%. La niña, que está en sexto de primaria, cuenta con un auxiliar de educación especial que la acompaña todas las horas que permanece en la escuela, según explica el director del colegio de Organyà.

Ninguna información hasta ahora ha puesto en duda la enfermedad de la niña. Sin embargo, el padre ha publicado en Facebook un amplio informe médico que detalla que padece tricotiodistrofia.

investigacion@elpais.es

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