El último hielo de Sierra Nevada está desapareciendo

El Pico del Veleta ya no tiene 'permafrost' y sólo hay hielo fósil bajo las rocas de su ladera norte

Algunos glaciares de Sierra Nevada bajaron hasta 12 kilómetros durante la última glaciación. En la imagen, el Veleta.

Sierra Nevada está perdiendo sus hielos eternos. Desaparecidos sus últimos glaciares hace décadas, aún conserva hielo bajo las rocas y parte de su subsuelo sigue helado, lo que se conoce como permafrost. Sin embargo, el aumento de la temperatura por el calentamiento global ha hecho que, en alturas como la del Pico del Veleta (3.395 metros) ya no haga el frío suficiente como mantener el permafrost y los hielos en el extremo sur de Europa.

No hace mucho, para la escala temporal geológica, los glaciares de Sierra Nevada se extendían hasta 12 kilómetros ladera abajo, siendo uno de los más importantes el del Veleta. Bajo el hielo, una gran parte del suelo y el subsuelo permanecían congelados todo el año. Más reciente, coincidiendo con la Pequeña Edad de Hielo, hay escritos de la época árabe que hablan de hielos perpetuos, pero el último de los glaciares, el del Veleta, desapareció el siglo pasado. El permafrost, en cambio, se presuponía que aún dominaba el subsuelo de la montaña. Pero tampoco.

Un grupo de investigadores, liderados por Marc Oliva, de la Universidad de Lisboa, y Ferrán Salvador Franch y Antonio Gómez Ortiz, ambos de la Universidad de Barcelona, llevan años estudiando la evolución de los hielos de Sierra Nevada. En 1999, el grupo investigador descubrió que en el Veleta, en su corral, aún quedaba hielo fósil, aunque escondido bajo la capa superficial de rocas. Ahora muestran que también este hielo se está perdiendo.

La temperatura media anual tanto en el aire como en el subsuelo del Pico del Veleta no baja de los 0,6º

"A mediados del siglo XIX, la temperatura media anual era de 1,2º menos que la actual", dice Gómez Ortiz. Según mediciones que se realizan, desde 2003, el termómetro ha subido 0,12º, lo que sitúa la media anual ahora en los 0,6º, lo que hace inviable la existencia de hielo perenne en superficie. Pero, ya fuera como restos del glaciar o como permafrost, por debajo las cosas bien podrían ser diferentes.

Por eso, dentro de un estudio más amplio sobre la evolución paleoambiental del paisaje de las cumbres de Sierra Nevada iniciado en 1989 y que se canaliza desde la Universidad de Barcelona, el equipo investigador ejecutó una perforación en el año 2000 de más de 114 metros en el picacho del Veleta, el punto más elevado, colocando una decena de termómetros a lo largo de la perforación. Buscaban saber si se daban las condiciones para que el interior del substrato estuviera siempre helado.

Problemas técnicos solo les han permitido medir la evolución térmica hasta los primeros 60 metros de profundidad. Aún así, sus mediciones muestran que, al menos bajo el picacho del Veleta, no puede haber permafrost. La temperatura media anual del periodo estudiado en las distintas cotas no baja nunca de los 2º, Así, a 20 centímetros bajo la roca, la media es de 2,9º y 60 metros más abajo, 2,5º. Por lento que sea el proceso de difusión térmica del calor por la roca y el deshielo, la tierra ya no puede estar helada.

Aún hay hielo fósil y 'permafrost' en la zonas de la ladera norte del Veleta

Sin embargo, aún hay hielo en Sierra Nevada. "En el Corral del Veleta todavía hay permafrost, pero en un lugar muy puntual y específico, es la excepción de la sierra", aclara Gómez Ortiz. El llamado corral está situado en la ladera norte y por sus especiales condiciones es la única zona donde el subsuelo aún tiene zonas con una media térmica bajo cero. Es en esta zona donde, bajo una capa de rocas de unos dos metros de espesor, aún quedan restos del glaciar de la Pequeña Edad de Hielo, hace ya varios siglos. Es lo que detectaron en 1999 y llevan siguiendo su evolución desde entonces.

¿Cuánto tiempo le queda a estos hielos? "No lo sabemos, porque desconocemos el volumen de masa helada que hay enterrada", dice Gómez Ortiz. Pero lo que sí se puede saber es su evolución.  En 1999, un rastreo geoeléctrico de la zona detectó la presencia de un paquete continuo de masa helada y permafrost bajo las rocas del Corral del Veleta. "10 años más tarde, el techo de la masa de hielo ya no estaba a 1,5 metros como entonces, sino a dos metros y en bolsas aisladas", añade el investigador.

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