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La mitad de los psicólogos dicen estar deprimidos

Un estudio de Reino Unido muestra el deterioro del bienestar emocional de estos profesionales

Dos alumnas asisten a clase en un aula de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco (UPV) en San Sebastián, en una imagen de archivo.

Más de 350 millones de personas en todo el mundo se sienten tristes, no pueden dormir, no son capaces de sentir placer, de concentrarse y, en muchas ocasiones, ni siquiera de encontrar un motivo por el que levantarse de la cama. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el 5% de la población mundial sufre depresión. Y el panorama no parece muy halagüeño: solo en Reino Unido, casi la mitad de los psicólogos, profesionales encargados de atender a la población con esta dolencia, la padecen, según una encuesta de la British Psychological Society.

“Estoy tan decepcionado que me he resignado”. “Cargo con mi desesperanza cada día y tengo la sensación de estar a punto de rendirme”. Son solo dos de los 1.300 testimonios recogidos por la encuesta. Los resultados presentan un panorama general de agotamiento, baja moral y niveles preocupantes de estrés y depresión en un sector que es responsable de mejorar la salud mental del público. El 46% de los psicólogos encuestados dice estar deprimido y el 49,5% se siente un fracaso.

Los resultados se presentaron en la IX Conferencia Anual sobre Terapias de Psicología de Reino Unido a principios de mes. Solo unos días después, un psicólogo —que no quiso identificarse— escribió un artículo para el periódico The Guardian en el que confesaba que se había dado cuenta de que sufría depresión mientras trataba a un paciente con esa misma enfermedad.

“Un pensamiento fugaz atravesó mi mente: en ese momento había dos personas con depresión en la consulta”

"Estaba hablando con uno de mis pacientes sobre sus síntomas. Empecé a sentirme identificado y, de pronto, un pensamiento fugaz atravesó mi mente: en ese momento había dos personas con depresión en la sala de consulta". Durante varios meses no quiso ver lo que le estaba pasando. Empezó a tener problemas para dormir y a sentirse decaído hasta que un día, simplemente, no pudo levantarse de la cama.

Después de trabajar muchos años como un psicólogo cualificado, este profesional creía que era inmune a cualquier desafío que le impusiera su mente. Pero no fue así. A pesar de su experiencia y conocimientos, resultó ser tan vulnerable como el resto de la población.

Además de ayudar a los pacientes a lidiar con sus problemas, los psicólogos en Reino Unido se enfrentan a un sistema de salud que les parece cada vez más restrictivo, según el comunicado de la British Psychological Society. Los plazos improrrogables, hacer más trabajo en menos tiempo, las horas extra sin pagar y una reducción de los recursos sanitarios que "impide a los profesionales proporcionar un tratamiento adecuado", son solo algunas de las quejas de los psicólogos encuestados.

"La psicología ha pasado de ser una de las carreras más atractivas y satisfactorias a convertirse en la profesión con los niveles de satisfacción más bajos de nuestro sistema sanitario", explica la British Psychological Society. Parece que la tendencia continúa. Los preocupantes resultados obtenidos en la encuesta de este año son un 12% más altos que los de 2014. Y, además, el número de incidentes de intimidación y acoso se ha doblado de un año para otro.

Lidiamos con 20 o 30 tragedias diarias y tenemos que esconder los sentimientos que nos genera lo que estamos viendo

Toda una combinación de factores llevó a nuestro psicólogo anónimo a la depresión: las presiones en el hogar, las dificultades financieras... y el trabajo en la primera línea de los servicios de salud mental de Reino Unido. En España no hay una encuesta similar a esta y no hay datos registrados sobre el bienestar de los psicólogos ni de los psiquiatras. Aun así, Miguel Gutiérrez, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, no cree que la situación sea tan grave como en Reino Unido.

Sin embargo, reconoce que todos los profesionales que tratan a personas enfermas tienen una presión psicológica muy importante. "Lidiamos con 20 o 30 tragedias diarias y, por profesionalidad, tenemos que esconder los sentimientos que nos genera lo que estamos viendo", explica Gutiérrez. "También tenemos que tomar decisiones difíciles y rápidas. Es fácil que los errores y el sentimiento de culpabilidad te pasen factura". 

La depresión es una de las enfermedades mentales más incapacitantes. Tanto, que la OMS estima que en 2020 será la segunda causa principal de discapacidad en todo el mundo. En muchas ocasiones las personas que la padecen tienen que abandonar su trabajo, al menos temporalmente. Así lo hizo el psicólogo que escribió a The Guardian contando su experiencia.

Tras varios meses de baja y en tratamiento, volvió a la consulta y se dio cuenta de que la experiencia le había cambiado. Para bien. "Creo que la depresión me ha hecho un psicólogo mejor. Ahora puedo empatizar con la gente a un nivel más profundo que antes. Y a veces, cuando procede, le digo a mis pacientes que sé lo que sienten porque yo también he estado en ese profundo valle". 

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